Escritoras y Pensadoras Europeas

Vittoria Colonna (1492 - 1547)

por Isabel Rubin Vazquez De Parga

Vittoria Colonna

Sin duda la poetisa más ilustre de este siglo, ya sea por razones de parentela política ya sea descendencia de sangre, ha sido Vittoria Colonna. Nace en Marino, en el castillo de su noble y potente familia, hija de Fabrizio, famoso capitán, y Agnese di Montefeltro, hija menor del duque Federigo di Urbino e una de la familia Sforza de Pesaro. Teniendo en las venas la sangre tres de las grandes familias italianas, Vittoria desde su infancia estaba destinada a satisfacer una unión provechosa con una numerosa familia española, así que el 27 de diciembre de 1509, con solo 17 años, en casa de la duquesa de Facavilla Costanza d’Avalos, en la isla de Ischia, se une en matrimonio con el famoso Ferdinando Francesco d’Avalos, marqués de Pescara. Los primeros años de matrimonio fueron los más felices y aún siendo un matrimonio impuesto ella encontró la razón más fuerte de su vida, pero en 1512 Ferdinando cae prisionero en la batalla de Ravena, posteriormente una vez liberado es nombrado capitán general de Carlo V. Entonces Vittoria exaltaba sus victorias hasta que poco más tarde en 1525 muere a causa de las heridas recibidas en la batalla de Pavia. Recibe la noticia en Viterbo en el viaje que acababa de emprender para reunirse con él. La noticia afectó de tal modo a la poetisa que decide de retirarse y pasar los días en la isla de Ischia y después en la ciudad de Nápoles. Se refugió en las Rime donde lloró la muerte del marido, pero ni la soledad ni la poesía eran suficientes para superar su gran dolor; por ello a partir de este momento vivirá sólo de fe en el futuro ultramundano y de nostalgia del pasado. Pasó de convento en convento; en Roma en el monasterio de S. Silvestre, en Orvieto en el de S. Paolo, en Viterbo en el convento de Santa Caterina, y, volviendo a Roma en el 1544, se refugió en el monasterio de las Benedictinas de S. Anna de’ Funari. Su familia se había empobrecido, habían perdido gran parte de sus posesiones y se habían dispersado. Encontró consuelo en la religión; y murió el 25 de febrero de 1547, en la casa de los Cesarini, donde la habían levado, ya enferma, para estar cerca de sus parientes más fieles.

También estuvo en continuo contacto con la nueva orden de los Capucchini. Y por su alto idealismo fue elogiada por Michelangelo e Galeazzo di Tarsia.

Su visión de la Iglesia

Durante los años pasados en los conventos cultivó grandes amistades con algunos eclesiásticos, a favor de la reforma de la Iglesia, como Gaspare Contarini, Bernardino Ochino, a quien protegía, Gian Matteo Giberti, Pietro Bembo y Giovanni Morone y reformadores que debatían sobre la justificación por la fe como Juan de Valdès.
Ayudó a Bernardino Ochino a fundar un monasterio de clarisas capuchinas y en 1539 en Roma y se hizo amiga de Michelangelo Buonarroti quien le dedicó algunos sonetos y dibujos.
Desde hacía tiempo la familia Colonna mantenía una buena relación con la corriente franciscana de los Espirituales (ya el cardenal Colonna había ayudado a S. Francesco) y el mismo hermano de Vittoria, Ascanio Colonna, en 1541 organizó una revuelta contra el papa Paolo III, que había aumentado las tasas a tierras exentas de ellas, como las tierras de los Colonna. El hermano se vio obligado a exiliar hasta la muerte del Papa en el 1549.
En el convento de Santa Caterina, Vittoria conoció al cardinal inglés Reginald Pole, quien fue su guía espiritual, y a una serie de reformadores que frecuentaban su casa como Marcantonio Flaminio, Alvise Priuli o Pietro Carnesecchi, el florentino que después de numerosas vicisitudes fue procesado y posteriormente quemado en Roma; con ellos la poetisa discutía libremente de los problemas de la fe y de este modo fortalecía su adhesión a los ideales de Valdés.
Es importante recordar que nos encontramos en una época donde los miembros del orden franciscano estaban divididos en dos corrientes: los Espirituales, fieles seguidores de la doctrina originaria de S. Francesco (una vida vivida en grande pobreza y como mendicantes) y los Conventuales, seguidores de una versión más mundana de su doctrina (por ejemplo, sostenían que el orden podía poseer bienes terrenos). Vittoria, como era tradición en su familia, se decanta por los ideales de las órdenes espirituales, y es partidaria, como sus amigos reformistas, a una Reforma de la Iglesia. Por este motivo, veía con simpatía también los ambientes protestantes. Este pensamiento revolucionario se verá reflejado en su producción literaria.
Una vez en Roma continúa manteniendo contacto con los reformistas y con un pariente suyo, Bartolomeo Spadafora, que en 1547 fue acusado de herejía ante el Tribunal siciliano de la Inquisición a causa de su pasado valdesiano.
La autora, afortunadamente, murió antes de que comenzasen, durante el papado de Paolo IV, las persecuciones contra los espirituales.

Vittoria Colonna se presenta como una figura no tanto de poetisa sino de pensadora, como un personaje histórico de primer orden, como la más grande entre las mujeres de gran corazón y alto intelecto que fueron la gloria del Renacimiento italiano.

Sus obras

La parte más importante de su producción literaria son las Rime, en especial las Rime spirituali.
Vittoria amó en modo sincero la poesía de Petrarca y Bembo y por ello está en sintonía con los petrarquistas contemporáneos. En particular del Canzoniere prefería los temas más melancólicos de la segunda parte, sin embargo la atención que ella daba a la perfección estilística de los versos de Petrarca sobrepasaba la consideración de los sentimientos vivos que éste expresaba en sus versos. Su coherencia interior la supera continuamente que se edifica en cada instante y absorbe todas sus energías morales. De hecho, cuando ella misma quiere expresar sus propios sentimientos, se preocupa tanto de cuidar la forma de sus versos que da la impresión de que la razón prevale sobre el sentimiento, la mente sobre el corazón..
Las Rime se dividen en dos partes: toda la primera parte (Rime amorose) trata la muerte del marido, nombrado constantemente con metáforas solares y a quien ella recubre de una luz casi divina, bien diferente a como nos lo describe la historia. Es una parte monótona pero con un toque original a pesar de las imitaciones petrarquistas.
La segunda parte (Rime spirituali), más vasta, es toda de argumento espiritual donde Vittoria se refugia en la fe. Entre tantos ideales de pensamiento y de pasión, en sus rimas no faltan abstracciones y sutilezas teológicas. En ellas se ve claramente su interés por la Reforma, en particular por la figura de Juan de Valdés y Bernardino Ochino. Un ejemplo lo encontramos cuando invoca desde el Cielo un remedio a la corrupción de la Iglesia porque, si ésta se difunde, la fe sincera corre el peligro de desaparecer.
Una elevada tensión espiritual caracteriza la sección amorosa del Canzoniere en el deseo de reunirse con el marido que coincide, en la parte espiritual, con el deseo del alma de aislarse del mundo refugiándose en Dios.
Fruto de su posición aristocrática y de su actitud conciliadora, fueron las frecuentes ediciones que se hicieron sobre las rimas. La primera edición que recogía todas las rimas fue publicada por Girolamo Ruscelli en el año 1558 con un comentario de Rinaldo Corso que destacaba la complejidad y lo proponía como modelo a seguir.

La personalidad más fuerte que compleja de la escritora, su naturaleza hecha para el apostolado religioso más que para la confesión de los estados de ánimo, encontró una expresión más sencilla en sus cartas, escritas, la mayor parte, sin pretensión de estilo y por ello más cercanas a su verdadera vida intelectual y moral.

También son interesantes, desde un punto de vista espiritual, los sonetos de la madurez como el Trionfo di Cristo y la meditación en prosa Pianto sulla Passione di Cristo. Aquí encontramos una muestra de la influencia de los padres de la literatura italiana, como Dante y Petrarca, en su poesía y también del pensamiento de los reformadores del Quattrocento, como Girolamo Savonarola además del de Valdés.

Obras

Obras

Rime
Lettere
Sonetti

Ediciones

Rime de la diuina Vittoria Colonna, Parma, Antonio Viotti, 1538.
Le rime spirituali della illustrissima signora Vittoria Colonna marchesana di Pescara. Non piu stampate da pochissime infuori, le quali altroue corrotte, et qui corrette si leggono, Vincenzo Valgrisi, Venecia, 1546.
Pianto della marchesa di Pescara sopra la passione di Christo. Oratione della medesima, sopra l'Aue Maria. Oratione fatta il Venerdi santo, sopra la passione di Christo, Venecia, Paolo Manuzio, 1556.
Rime e lettere, con notas de Enrico Saltini, G Barbera, Firenze, 1860.
Lettere di Vittoria Colonna tratte da un codice della Capitolar biblioteca di Verona, Verona, Vicentini e Franchini, 1868.
Memorie intorno all’origine e progresso di Pescocostanzo, Montecassino, 1866.
Carteggio di Vittoria Colonna, marchesa di Pescara, E. Loescher, Torino, 1889.
Sonetti in morte di Francesco Ferrante d'Avalos marchese di Pescara, Milano, G. Mondadori, 1998.

Traducciones

Tres poetisas italianas del Renacimiento: Vittoria Colonna, Gaspara Stampa, Chiara Matraiani. Traducción de Luis Martínez de Merlo. Madrid, Hiperión, 1988.

Bibliografía Crítica

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Battaglia Salvatore e Mazzacurati Giancarlo, in La Letteratura Italiana, tomo II, Rinascimento e Barocco, Milano, Sansoni / Academia 1974.

Croce Benedetto, “La lirica cinquecentesca”, en Poesia Popolare e Poesia d’Arte, Bari, Laterza, 1933.

De Blasi J., Antologia delle scrittrici italiane dalle origini al 1800, Firenze, casa editrice “Nemi”, 1930.

De Blasi J., Le scrittrici italiane dalle origini al 1800, Firenze, casa editrice “Nemi”, 1930.

Elwert T. W., Bembismo, poesia latina e petrarchismo dialettale, in Studi di Letteratura veneziana, Venezia-Roma 1958, p. 168-175

Flamini F., Il Cinquecento, Milano, ed. Dottore Francesco Vallardi, 1901, pp. 169 – 237.

Malato Enrico, Storia della letteratura italiana, vol.IV, Il primo Cinquecento, Roma, Salerno editrice, 1996.

Russo Luigi, Gaspara Stampa e il petrarquismo del Cinquecento, in “Belfagor” in Firenze, 1958, n 1, pp.1-20.

Toffanin G., Petrarchiste del Cinquecento, “La Rinascita” I, 1938 n. 3, pp. 73-93.

Il Classicismo dal Bembo al Guarini, in Storia della Letteratura Italiana, Garzanti, Milano 1988.

Enlaces de interés

Texto Representativo

En el siguiente soneto (esquema: ABBA ABBA CDE DEC) se pueden ver algunos temas característicos de la espiritualidad de Vittoria Colonna. Desde el desprecio por los bienes terrenos, tema clave para los Espirituales, hasta la concepción de la vida terrena como sufrimiento (“vil breve soggiorno”) redimida sólo a través de la liberación concedida por la muerte (“dolce ultimo giorno”), que es uno de los temas clásicos de la teología de la Reforma, de Lutero en adelante.

LODE DEI BENI CELESTI E DISPREZZO DEI BENI MONDANI

Beata l’alma che le voglie ha schive
del mondo e del suo vil breve soggiorno!
misera quella, a cui sembra ei sì adorno,
ch’a uopo suo non l’usa, anzi a lui vive!

Tutte al padre celeste andremo prive
del manto che ne copre il vero intorno,
quel primo amaro o dolce ultimo giorno
che morte o vita eterna a noi prescrive.

O quanti piangeran le perdute ore,
avute in pregio per la breve gioia,
che li lusinga a lor perpetuo danno!

Poiché ’l mal per natura non gli annoia,
e del ben per ragion piacer non hanno,
abbiano almen di Dio giusto timore!

Traducción Castellana

ELOGIO DE LOS BIENES CELESTES Y DESPRECIO DE LOS BIENES MUNDANOS

¡Beata el alma que tiene esquivos los deseos
del mundo y de su vil breve estancia!
¡mísera aquella, a la que éste parece tan bello,
tanto que no lo usa para sus necesidades, sino vive para él

Todas al padre celeste iremos privas
del manto que cubre en torno lo verdadero,
ese primer amargo o dulce último día
que muerte o vida eterna a nosotros prescribe.

¡Oh cuantos llorarán las perdidas horas,
recibidas como dote por la breve alegría,
que los halaga en perjuicio perpetuo de ellos!

Puesto que el mal por naturaleza no les aburre,
y del bien por razón placer no tienen,
¡tengan al menos de Dios justo temor!

(Traducción: Isabel Rubín Vázquez de Parga)

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