Escritoras y Pensadoras Europeas

Hildegart Rodríguez (1914 - 1933)

por Carolina Martínez Cabello

Hildegart Rodríguez

Hildegart nace en Madrid siendo concebida por su madre con la intención de, bajo su educación y con sus ideas, liberar la "reforma social" de España a principios del siglo XX. La madre de Hildegart, Aurora Rodríguez Carballeira, busca a un hombre que actúe como inseminador y que luego desaparezca, pensando ella que el matrimonio sólo supondría un obstáculo para sus ideas. Eligió con mucho cuidado al padre de Hildegart, teniendo en cuenta que además de las condiciones físicas y morales que estimaba imprescindibles, este también fuera alguien que no pudiera reclamarle nada. La identidad de ese padre es desconocida. Una vez embarazada rompió con todo y se marcho desde El Ferrol (Galicia), donde vivía, hasta Madrid. No tuvo problemas económicos para empezar una nueva vida al proceder de una familia acomodada. Aurora se alegró de tener una niña, ya que, pensó que esta podría hacer una labor más fructífera que un hombre, por ser la mujer quien estaba más necesitada de liberarse de esclavitudes, tabúes y falsos complejos de inferioridad. En opinión de Aurora, Hildegart debía ser la hembra fuerte capaz de redimir a la mujer.
El nombre de Hildegart, según su madre, está formado por la palabra "gart" que significa jardín, y "hilde", que significa conocimiento o sabiduría; por tanto "jardín de la sabiduría". Y no se equivoco con el significado del nombre, al conocer la vida de Hildegart encontramos a una persona brillante y creativa. Hildegart lee y escribe al mismo tiempo que aprende a hablar. A la vez que aprende castellano también estudia alemán, inglés y francés. A los once años comienza a dar conferencias y escribe en la revista “Sexualidad”, en la sección “higiene sexual”. Antes de cumplir los trece años ha terminado el bachillerato con sobresaliente en todas las asignaturas y comienza la carrera de Derecho (con una dispensa por la edad).
A los catorce se lanza a la lucha que su madre le había previsto. En Enero de 1929 ingresa en la Unión General de Trabajadores (UGT). También ingresa en las Juventudes Socialistas madrileñas. Pocos meses después, publica sus primeros artículos en "El Socialista" y se hace popular. En mayo de 1932 termina Derecho, pero debe esperar a ser mayor de edad para poder ejercer, sólo tiene dieciséis años, así que comienza los estudios de medicina.
Junto a sus artículos en "El socialista", empieza a colaborar con otros dos diarios madrileños; "La Libertad" y "La Tierra". Además, participa en numerosos actos políticos y culturales, con frecuentes conferencias en las que defiende, no sólo la igualdad jurídica de la mujer con el hombre, sino la completa liberación del sexo femenino. Algunas de estas conferencias después aparecerían (ampliadas y corregidas) convertidas en libros (por ejemplo, "La rebeldía sexual de la juventud").
En el tema político, desilusionada por la actuación del partido socialista en la Segunda República de España, parece que Hildegart, al igual que otros compañeros va a abandonarlo, pero antes de eso es censurada por su indisciplina, al oponerse en un artículo publicado en "La Libertad", a la candidatura propuesta por el partido. Aprovecha para escribir un libro titulado "¿Se equivocó Marx?" en el que opina que, en cuanto al socialismo en sí, anarquistas y feministas tienen razón al afirmar que los diputados obreros acaban siendo corrompidos por las mismas instituciones burguesas a las que pretenden destruir. Al epílogo de esta obra le añade una nota breve a través de la cual se da de baja, tras cuatro años militando en la Federación Nacional de Juventudes, en la Agrupación Socialista madrileña y en el Sindicato de Actividades Diversas de la UGT. Tras esto, pide su ingreso en el Partido Republicano Federal. Los tres últimos años de vida de Hildegart son muy prolíficos. Escribe casi a diario artículos para "El Socialista", primero, y para "La libertad" y "La Tierra" después, colabora con revistas extranjeras, pronuncia numerosas conferencias y publica diversos libros.
Si resulta interesante su labor en el terreno político, más importante e interesante resultan aún sus trabajos encaminados a la liberación de la mujer. Si en los primeros años aboga por la concesión del voto a la mujer, defiende posteriormente la igualdad jurídica entre los dos sexos (como sostiene en su obra "Venus ante el Derecho") y más aún, la liberación femenina de toda clase de tabúes y prohibiciones sexuales. Considera que este aspecto del problema supera en importancia a todas las revoluciones que ha conocida la humanidad y que contribuirá en mayor medida que ninguna otra a liquidar injusticias. Hildegart, que estudia y conoce las más modernas teorías sobre el comportamiento sexual de la pareja humana, cree que "el problema del sexo se eleva ante las generaciones futuras como el principal problema al que debe buscarse una solución urgente". Se lanza resueltamente a la cruzada en defensa de la mujer. Da conferencias sobre la injusta postergación femenina y la urgencia de un cambio jurídico y ético. Interviene personalmente en las semanas de eugenesia y es cofundadora junto con Marañón de la Liga Española para la Reforma Sexual, sección de la Liga Mundial para la Reforma Sexual que tenía sede en Berlín. Ella organiza sus estatutos y elabora los primeros números de la revista “Sexus”, su órgano de debate y difusión de las ideas. Abordó temas que la sociedad española seguía considerando intocables y la participación en la Liga le permite mantener relación por carta con Havelock Ellis, uno de los precursores de la sexología europea, a través del cual publica algunos ensayos y trabajos en revistas científicas extranjeras y empieza a ser conocida en Alemania, Inglaterra y Francia. Entre sus admiradores también podemos encontrar a H.G. Wells, al que Hildegart sirve de interprete y acompañante en una de sus visitas a Madrid, y que trata de convencerla de que ella tendría más futuro en Inglaterra.
Su intensa visa sindical y científica se ve truncada por su muerte prematura. En la madrugada del 9 de junio de 1933, teniendo sólo 18 años, su madre acaba con ella matándola mientras duerme. Aurora dispara hasta cuatro veces sobre su hija. La explicación que da Aurora Rodríguez sobre por qué mata a su hija (rechazando ella misma algún tipo de desequilibrio mental) es que la joven se iba a desviar de la misión que ella le había encomendado. Incluso habla de que hay gente interesada en utilizar a Hildegart para defender otras ideas e intereses que ella no quiere, hasta llega a decir que el Servicio de Inteligencia Británico quiere convertirla en espía y teme que para convencerla se hayan servido de algún muchacho para enamorarla. Hay quien cree que la principal razón de su muerte es que no soportó que Hildegart, al igual que hablaba a los demás sobre la necesidad de rebelarse, quisiera hacer lo mismo con su madre. Tras toda la vida bajo la dominación de su madre quiere ser libre y eso no fue capaz de asumirlo su madre. Ellis había escrito un artículo sobre ella titulado “La Virgen Roja”, en el que elogiaba y aplaudía su trabajo al mismo tiempo que censuraba la simbiótica relación que mantenía con su madre. Este artículo había llegado a manos de Hildegart y su madre el día anterior al asesinato.

Obras

Libros:
1930: Tres Amores Históricos. Estudio comparativo de los Amores de Romeo y Julieta, Abelardo y Heloisa y los Amantes de Teruel, Teruel, Ediciones de la Diputación.
1931: Amor y sexo. Valencia: Cuadernos de Cultura.
1931: La rebeldía sexual de la juventud. Madrid: Javier Morata. Reeditado en 1977 por la editorial Anagrama (Barcelona) y con un prólogo de Educardo de Guzmán.
1931: Profilaxis Anticoncepcional. Valencia.
1932: Malthusismo y NeoMalthusismo. Madrid
1932: ¿Qvo Vadis, burguesía?. Madrid. Edición Novela Proletaria.
1932: Venus ante el derecho.
1932: El problema sexual tratado por una mujer española. 2ª Ed. Morata. 1977
1932: ¿Se equivocó Marx?. Madrid. Edición Novela Proletaria.
1932: Cómo se curan y se evitan las enfermedades venéreas. Valencia: Ediciones Orto.
1933: Métodos para evitar el embarazo (Maternidad voluntaria). Zaragoza. Guara. Reeditado en 1978

Artículos:
Publica más de 50 artículos en la revista "La Tierra" entre 1932 y 1933 dentro de la serie "Cuatro años de militante socialista".
También publica en las revistas "La libertad" y "El socialista" desde 1930


Bibliografía Crítica

Sinclair, Alison: The World League for Sexual Reform in Spain: Founding, Infighting, and the Role of Hildegart Rodriguez. Journal of the History of Sexuality - Volume 12, Number 1, January 2003, pp. 98-109

“Sanger and “The Red Virgin”, 30, spring 2002. Margaret Sanger Paper Projects. Dpto de Historia de New York Universidad (Se comenta la correspondencia entre M. Sanger y Hildegart)

Marzá, Marisa. 1997. Hildegart y la solución al problema sexual. 2ª Jornadas de Foment de la Investigació. Universitat Jaume I.

Martínez, Francisco y Ferrer, Ventura. 2006. De Pepito Arriola a Hildegart. Ferrol: Ed. Sociedad de Cultura Valle Inclán.

BIOGRAFIAS

Llarch, Joan (1979). Hildegart, La virgen Roja. Barcelona: Producciones Editoriales.

Eduardo de Guzmán. (1977). Mi hija Hildegart. Plaza y Janés.

Cal Martínez, Maria Rosa: A mi no me doblega nadie: Aurora Rodríguez: su vida y su obra. Sada: Ediciones do Castro. 1991

NOVELAS INSPIRADAS EN SU VIDA:

Arrabal, Fernando (1987). La Virgen Roja. Barcelona: Ed.Seix Barral.

Hackl, Erich (1986). Auroras Anlaβ. Ed: Diogenes Verlag

Celdrán, Adolfo (1974). La virgen Roja. Obra de teatro finalista del VIII premio Nacional de Teatro de Sitges (prohibida por la censura de la época)

Eduardo de Guzmán (1972). Aurora de Sangre (vida y muerte de Hildegart). Barcelona: Mundo Actual de Ediciones.

PELÍCULA:

"Mi hija Hildegart". Dirigida por Fernándo Fernán Gómez y basada en el libro "Aurora de Sangre" de E. Guzmán. Producción: Divisa Red. España.

“Aurora de Sangre o la Virgen Roja”. Rafael Azcona. Jet Films. 1977. Guión de la película anterior.

Enlaces de interés

Texto Representativo

¿QUIENES SON LOS INMORALES?
La sexualidad nos plantea dos preguntas. Una de ellas es esta: ¿Quiénes son los inmorales? Yo no he visto casos más dolorosos que aquellos en que los adultos, creyendo que la actitud nuestra había traspasado ya todos los lindetos de la buena conducta, nos llamaban al orden, hablándonos de cosas que ni siquiera conocíamos y que pertenecían al mundo de sus vicios y de sus malos pensamientos. Yo no sé que haya nada más inmoral, más injusto, ni más bárbaro que la actitud de muchas madres y aún padres de familia que educan a sus hijos en la mayor ignorancia de cuanto pueda significar ciencia y conocimiento, y cómo los preparan para entregarlos, vendados de ojos y atados de pies y manos al marido que venga a cargar con la deliciosa presa.
Yo recuerdo el caso de una amiga mía, mujer de bastante edad, madre de una muchacha que tiene mis años -dieciséis- y que, vanagloriándose de la inocencia y candidez de su hija, decía: "Hay que ver qué bombón le estoy preparando a mi futuro yerno".
Yo creo que no hay derecho a que esto se cometa impunemente. Hacer que la mujer -me refiero particularmente a ella, porque como los padres han ejercido hasta aquí sobre ella influjo menos directo, manteniéndola en el seno del hogar, lo que esw muy difícil de lograr en el joven, que por sus estudios e independencia sale de él y busca fuera la iniciación que en su casa no puede encontrar- vaya sin conocimiento alguno al matrimonio es un crimen.
Yo pienso como Havelock Ellis, que la noche de bodas en que se ha entregado una mujer a un hombre después de una compra, que se parece tanto a una prostitución, ya que el mayor pago no evidencia nada más que el mayor valor de la presa codiciada -y no se codicia más que la virginidad y la posesión absoluta o el monopolio-, es una noche en que se deja el ratón en poder del gato, en que por vez primerallega a esa iniciación sexual entre nubes de dolor y de placer, provocando un hcoque doloroso de sentimientos contrarios. Dejar ir a la mujer ciega e inconsciente a las garras de la enfermedad o del vicio es algo tan criminal que yo creo que el Estado debería penar -al igual que hoy tiene penas establecidas para quienes no llevan a sus hijos a la escuela a partir de determinada edad- a quienes en la escuela o en el hogar no hubiesen acreditado debidamente haber proporcionado a sus hijos la debida orientación sexual. Juzgar como máximo galardon el el entregar a un hombre a una muchacha ignorante, me parece absurdo. El matrimonio es una ciencia, decía Balzac, y hay que prepararse para él. Es, sin embargo, esta función de la procreación y la de la felicidad conyugal la única que se deja al instinto y a la casualidad el descubrir a los en ella iniciados. La función más sublime y transcendente abandonada al acaso. He ahí la psicología de la Humanidadpreocupada de por vida en cuestiones de menor importancia y desatendiendo ésta de la que depende en definitiva su porvenir. Es que, sin duda, como expresa el dicho español: "Se recoge con gran cuidado el salvado y se tira la harina". Lo cierto es que lo sucedido y que tantas veces se repite es lo que con acierto definía Grawley: "Que el matrimonio es un acto de violación tolerado por la sociedad siempre que se contrae en estas condiciones".

La rebeldía sexual de la juventud. 1931

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