Escritoras y Pensadoras Europeas

María De Zayas Sotomayor (1590 - 1661)

por Ana De Zayas-enriquez

María de Zayas Sotomayor, (Madrid, 12 de noviembre de 1590 - ¿1661?) Novelista española del Siglo de Oro, la más importante junto con Mateo Alemán y Miguel de Cervantes, y una temprana feminista junto a su contemporánea Juana de Asbaje Ramírez, más conocida como Sor Juana Inés de la Cruz.

Era hija del capitán de infantería Fernando de Zayas y Sotomayor, que servía como caballero al conde de Lemos, y de María de Barasa. Es de suponer que la familia siguió al Conde de Lemos a su virreinato de Nápoles. Vivió algún tiempo en Zaragoza; allí publicó la primera parte de sus Novelas amorosas y ejemplares o Decamerón español (1637), un grupo de diez novelas cortesanas que analiza la sociedad áurea en los estratos superiores de la misma y en la que es perceptible el beneficioso influjo de Cervantes. Toma sólo de Giovanni Boccaccio la fórmula de una reunión por culpa de una enfermedad (en vez de la peste, unas cuartanas de Lisis) a lo largo de cinco noches, en cada una de las cuales se narran dos novelas. Cuenta historias de una gran crudeza. Al contrario que otros novelistas contemporáneos suyos, no pretende exhibir un cortesano ingenio complicando el estilo ni se hace pasar por moralista sermoneadora, sino que le interesan la amenidad de la narración, la psicología de los personajes y los aspectos sociales y ambientales en que se mueven. Es más, denuncia cuando quiere las injusticias que la indignan y deja ver clara su postura de independiente y recio orgullo femenino, sin mostrarse pacata en las escenas escabrosas. La segunda serie está compuesta por Novelas y saraos (Barcelona, 1647) y Parte segunda del Sarao y entretenimientos honestos (1649), que se reeditaron como Desengaños amorosos. Este segundo grupo de novelas intensifica los argumentos truculentos y escabrosos. Compuso además la comedia La traición en la amistad. Se conservan además algunas poesías suyas en diversas antologías (Botello, Montalbán, Cuevas, Del Castillo o la Fama Póstuma dedicada a Lope) que son mediocres y no están a la altura de su prosa. Se cree que pudo residir también en Sevilla o Granada. En cuanto a la fecha de su fallecimiento, existen dos partidas de defunción a nombre de María de Zayas, una del 19-I-1661 y la otra del 26-IX-1669; no se poseen datos de ella desde 1639.

En estos tiempos luce y campea con felices lauros el ingenio de doña María de Zayas y Sotomayor, que con justo título ha merecido el nombre de Sibila de Madrid, adquirido por sus admirables versos, por su felice ingenio y gran prudencia, habiendo sacado de la estampa un libro de 10 novelas que son 10 asombros para los que escriben deste género, pues la meditada prosa, el artificio dellas y los versos que interpola, es todo tan admirable, que acobarda las más valientes plumas de nuestra España.
Durante largo tiempo oscurecida por la crítica, Emilia Pardo Bazán reivindicó su obra, que caracterizó como una especie de picaresca de la alta sociedad áurea.

Como narradora le caracteriza una gran fuerza. Es de una frescura y novedad sin precedentes ni tampoco seguidores. Tiene de su época el gusto por la violencia, la crueldad, la magia y los encantamientos. La moral en ella no es moraleja sino escarmiento. Ni ahorra episodios picarescos cuya crudeza no desmerece del Buscón quevedesco, ni queda atrás en el cultivo de la novela bizantina a lo Cervantes en otros como La fuerza del amor o El prevenido engañado. Pero quizás lo que más sorprende en ella es la desenvoltura con que se comportan los personajes femeninos en el aspecto sexual y amatorio. Desde la que persigue a un hombre que ve por el balcón hasta la que guarda un amante negro en el establo hasta devorarlo sexualmente, «antes de infinitos adulterios». No en vano en el XVIII, la Inquisición prohibió reeditar sus exitosas novelas. Invariablemente, hay mujeres que acaban mal por la liberalidad con que entregan su cuerpo; pero no son todas, ni mucho menos, y es notable lo poco que miran al decoro personal o familiar cuando siguen sus impulsos, que es casi siempre. Al hecho añaden el dicho. Aprovechando los diálogos de los distintos narradores en torno a la discreta Lisis, María de Zayas critica con la misma libertad que muestran sus personajes las idea de la época acerca de la honra y la virtud, que tanto perjudicaban a las mujeres y beneficiaban supuestamente a los hombres. Así, en frase que recuerda las de Sor Juana Inés de la Cruz, dice Lisis a un galán que proclamaba su deseo de encontrar mujer tonta y honrada:

«Y ¿cómo sabrá ser honrada la que no sabe en qué consiste el serlo?». Doña Emilia Pardo Bazán citaba algunos pasajes suyos sobre su feminismo:

En la era que corre estamos con tan adversa opinión con los hombres, que ni con el sufrimiento los vencemos ni con la conciencia los obligamos. (...) ¿Por qué, vanos legisladores del mundo, atáis nuestras manos para la venganza, imposibilitando nuestras fuerzas con vuestras falsas opiniones, pues nos negáis letras y armas? ¿Nuestra alma no es la misma que la de los hombres? (...) Por tenernos sujetas desde que nacimos, vais enflaqueciendo nuestras fuerzas con temores de la honra, y el entendimiento con el recato de la vergüenza, dándonos por espadas ruecas, y por libros almohadillas.
Para María de Zayas, "las almas no son hombres ni mujeres". Era muy aficionada a la lectura, como dice en el prólogo "Al que leyere" de Novelas amorosas y ejemplares:

¿Qué razón hay para que no tengamos promptitud para los libros? Y más si todas tienen mi inclinación, que en viendo cualquiera nuevo o antiguo dexo la almohadilla y no sosiego hasta que le paso.
De la burla picaresca, abonada al tremendismo, que domina la primera serie novelesca, pasa en la segunda al motivo barroco por excelencia: el Desengaño, que es a veces notación de la injusta burla de las mujeres por los hombres y, en otras, expresión dolorida y casi metafísica de la imposibilidad de los sexos para vivir lealmente y en armonía, tan distintas son las fuerzas que los gobiernan. En La esclava de su amante, La inocencia castigada, El verdugo de su esposa o Mal presagio casar lejos, un hado siniestro domina las vicisitudes amorosas. De la carcajada en El castigo de la miseria pasamos a la melancolía y el pesar de Estragos que causa el vicio, última narración y despedida aparente de la autora. .

Obras

Aventurarse perdiendo
La burlada Aminta
El castigo de la miseria
La fuerza del amor
El jardín engañoso
El prevenido engañado
La inocencia castigada
El imposible vencido
Al fin se paga todo
El desengañado amado y premio de la virtud
La esclava de su amante
La más infame venganza
La inocencia castigada
El verdugo de su esposa
Tarde llega el desengaño
Amar sólo por vencer
Mal presagio casar lejos
El traidor contra su sangre
La perseguida triunfante
Estragos que causa el vicio
Aventurarse perdiendo
El castigo de la miseria.
Desengaños amorosos (Parte segunda del sarao y entretenimiento honesto) / de Doña María de Zayas y Sotomayor. Fundación José Antonio de Castro. Biblioteca Universitaria.
Novelas Amorosas y ejemplares (Primera parte del sarao y entretenimiento honesto) / de Doña María de Zayas y Sotomayor. Fundación José Antonio de Castro. Biblioteca Universitaria.
Obra narrativa completa de María de Zayas y Sotomayor / edición y prólogo de Estrella Ruiz-Gálvez Priego. Fundación José Antonio de Castro. Biblioteca Universitaria.
La traición en la amistad / María de Zayas y Sotomayor ; versión y dramaturgia Mariano de Paco Serrano. Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro.
Novelas amorosas y ejemplares, también llamada el Decamerón español


Traducciones

Maria de Zayas y Sotomayor

Novelle amorose ed esemplari

Einaudi - Collana: I Millenni - Serie: Sei e Settecento

Pagine XXII-344 - Formato 14x22 - Anno 1995 - 17 Tavole fuori testo - EAN13 9788806124410
Argomenti: Narrativa, Letteratura

Title: The Enchantments of Love: Amorous and Exemplary Novels
Author: Zayas y Sotomayor, Maria de
Translator: Boyer, Henrietta Patsy
Note: Berkeley: University of California Press, 1990

Bibliografía Crítica

Estrategias temáticas y narrativas en la novela feminizada en María de Zayas.
Author: Rhodes, Elizabeth
Source: The Modern Language Review, Volume 102, Number 1, 1 January 2007, pp. 253-254(2)
Publisher: Modern Humanities Research Association

Novelas amorosas y ejemplares. The Cultural Labyrinth of Maria De Zayas
Author(s): Brownlee, Marina Scordilis
Author: Drinkwater J.
Source: The Modern Language Review, Volume 98, Number 2, 1 April 2003, pp. 484-485(2)
Publisher: Modern Humanities Research Association

María de Zayas Tells Baroque Tales of Love and the Cruelty of Men.
Author: Drinkwater J.
Source: The Modern Language Review, Volume 98, Number 2, 1 April 2003, pp. 484-485(2)
Publisher: Modern Humanities Research Association

María de Zayas and the female eunuch
Author: Greer M.R.
Source: Journal of Spanish Cultural Studies, Volume 2, Number 1, 1 March 2001, pp. 41-53(13)
Publisher: Routledge, part of the Taylor & Francis Group

María de Zayas y Sotomayor and her novela cortesana: a re-evaluation
Marcia L. Welles
Bulletin of Spanish Studies; Volume 55 No. 4 Page 301
10.1080/1475382782000355301

María de Zayas and the female eunuch
Margaret Rich Greer
Journal of Spanish Cultural Studies; Volume 2 No. 1 Page 41

The Cultural Labyrinth of Maria De Zayas
Author(s): Brownlee, Marina Scordilis

Enlaces de interés

Texto Representativo

[Nota preliminar: Edición digital a partir de Novelas amorosas y ejemplares, edición de Agustín González de Amezúa, Madrid, Real Academia Española, 1948 (Biblioteca Selecta de Clásicos Españoles, Serie II; 8) y cotejada con la edición crítica de Alicia Redondo Goicoechea, Tres novelas amorosas y tres desengaños amorosos, (Madrid, Castalia, 1989, pp. 209-271).]

Mi nombre es doña Isabel Fajardo, no Zelima, ni mora, como pensáis, sino cristiana, y hija de padres católicos, y de los más principales de la ciudad de Murcia; que estos hierros que veis en mi rostro no son sino sombras de los que ha puesto en mi calidad y fama la ingratitud de un hombre; y para que deis más crédito, veislos aquí quitados; así pudiera quitar los que han puesto en mi alma mis desventuras y poca cordura. Y diciendo esto, se los quitó y arrojó lejos de sí, quedando el claro cristal de su divino rostro sin mancha, sombra ni oscuridad, descubriendo aquel sol los esplendores de su hermosura sin nube. Y todos los que colgados de lo que intimaba su hermosa boca, casi sin sentido, que apenas osaban apartar la vista por no perderla, pareciéndoles que como ángel se les podía esconder. Y por fin, los galanes más enamorados, y las damas más envidiosas, y todos compitiendo en la imaginación sobre si estaba mejor con hierros o sin hierros, y casi se determinaban a sentir viéndola sin ellos, por parecerles más fácil la empresa; y más Lisis, que como la quería con tanta ternura, dejó caer por sus ojos unos desperdicios; mas, por no estorbarla, los recogió con sus hermosas manos. Con esto, la hermosa doña Isabel prosiguió su discurso, viendo que todos callaban, notando la suspensión de cada uno, y no de todos juntos.

-Nací en la casa de mis padres sola, para que fuese sola la perdición de ella: hermosa, ya lo veis; noble, ya lo he dicho; rica, lo que bastara, a ser yo cuerda, o a no ser desgraciada, a darme un noble marido. Criéme hasta llegar a los doce años entre las caricias y regalos de mis padres; que, claro es que no habiendo tenido otro de su matrimonio, serían muchos, enseñándome entre ellos las cosas más importantes a mi calidad. Ya se entenderá, tras las virtudes que forman una persona virtuosamente cristiana, los ejercicios honestos de leer, escribir, tañer y danzar, con todo lo demás competentes a una persona de mis prendas, y de todas aquellas que los padres desean ver enriquecidas a sus hijas; y más los míos, que, como no tenían otra, se afinaban en estos extremos; salí única en todo, y perdonadme que me alabe, que, como no tengo otro testigo, en tal ocasión no es justo pasen por desvanecimiento mis alabanzas; bien se lo pagué, pero más bien lo he pagado. Yo fui en todo extremada, y más en hacer versos, que era el espanto de aquel reino, y la envidia de muchos no tan peritos en esta facultad; que hay algunos ignorantes que, como si las mujeres les quitaran el entendimiento por tenerle, se consumen de los aciertos ajenos. ¡Bárbaro, ignorante! si lo sabes hacer, hazlos, que no te roba nadie tu caudal; si son buenos los que no son tuyos, y más si son de dama, adóralos y alábalos; y si malos, discúlpala, considerando que no tiene más caudal, y que es digna de más aplauso en una mujer que en un hombre, por adornarlos con menos arte

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