Escritoras y Pensadoras Europeas
I+D del Ministerio de Educación y Ciencia (Duración: 3 años. Ref. HUM 2005-06658/FILO)
Investigadora Principal Dra. Mercedes Arriaga
Universidad de Sevilla
Escritoras y Pensadoras Europeas
Evelina Cattermole (1849 - 1896)
por Laura Arcieri
- Período Literario: Romanticismo
- Lengua en la que escribe: italiana
Evelina Cattermole nació en Florencia en 1849, aunque, por vanidad, alteró su fecha de nacimiento, desplazándola al 1858. Reveló desde pequeña una marcada propensión por la poesía. Entre mito, leyenda y verdad, se dice que a siete años ya hablara tres o cuatro lenguas y se recreara expresando pensamientos en forma poética. Hija del anglosajón Guglielmo Cattermole, cónsul a Cannes, y de Elisa Sandusch, pianista rusa, hija de una italiana, vivió en Florencia por gran parte de su vida.
Aprendió el inglés, el francés y el español del padre y la música de la madre. En Florencia Evelina frecuentó las terulias más famosas, logrando conciliar poesía y mundanidad, cultivando desde joven la actividad literaria, pero también suscitando continua sensación en las crónicas del tiempo por los escándalos y la aventurosa vida, que se concluyó trágicamente con su asesinato por el pintor con el que convivía. Gracias a la influencia del escritor Francesco Del Ongaro, en 1867 publicó, cuando todavía no tenía dieciocho años, una primera colección de versos de inspiración romántico-patriótica, Canti e Ghirlande (inicialmente pensados para acompañar unos flores regalados a la madre).
Esta colección, criticada por Benedetto Croce, tenía mucha influencia por otros poetas.
En una de las tertulias que ella frecuentó, conoció al teniente Mancini, de familia aristocrática, hijo del famoso jurista Stanislao Mancini. A pesar de la aversión de su familia, en 1871 él se la casó, pero parece que Evelina aceptó casarse más para emanciparse de la rígida disciplina de los padres que por verdadero amor. Juntos condujeron una vida mundana y aventurosa, con largas estancias en Nápoles, Roma y Milán, donde el hombre fue nombrado capitán de los soldados italianos de infantería. Fue propio en Milán que Evelina se puso en contacto con el entorno literario de la Scapigliatura, que le permitió expresar libremente su anticonformismo y su emancipación, pero paralelamente el marido empezó a descuidarla y a traicionarla y probablemente fue por este comportamiento que la mujer cedió al cortejo del veneciano Giuseppe Bennati de Baylon, amigo del marido, que, al descubrir la traición, lo desafió a duelo y lo mató. Sin embargo también la amante del marido murió a causa de una dosis de ácido sulfúrico, y se cuenta que Evelina le cortó los largos pelos, que ató en un velo y puse sobre la tumba de su amante. Después de ese acontecimiento, la pareja nunca jamás se encontró.
Sucesivamente entró en su vida el poeta siciliano Mario Rapisardi, que la quiso de loco sentimiento y la indujo a publicar en 1883 un nuevo volumen titulado Versi, que tuvo también un notable éxito. Se dice también que tuvo un un idilio con Gabriele D’Annunzio y que el romance "Il Piacere", publicado por D’Annunzio en 1889, fuera inspirado justo a la figura de Evelina.
Separada del marido, volvió a Florencia donde vivió modestamente con la abuela, iniciando justo en estos años, empujada por las necesidades económicas, la colaboración a varios periódicos y revistas como “Fieramosca”, “Fanfulla della domenica”, “Il Corriere della Sera” y “La tribuna illustrata”, firmándose Contessa Lara, seudónimo que le gustó mucho al editorial Sommaruga, que le publicó una colección de versos que enseguida el público apreció. Por la “Tribuna Illustrata” tuvo por mucho tiempo una agenda titulada "Il salotto delle signore" en que dictaba normas de comportamiento, muy seguidas por la alta burguesía femenina, que eran exactamente el contrario de su estilo de vida.
Luego se trasladó a Roma, donde tuvo mucho éxito como autora de romances, pero donde también condujo una turbulenta vida sentimental: concluida una relación tranquila (el único amor sereno de su existencia) con el joven literado Giovanni Alfredo Cesareo, conoció a Giuseppe Pierantoni, pintor de modesto talento, con el que tuvo una relación. El primero período de su convivencia fue feliz (ella misma afirma que cuando se le preguntó cuándo había nacido, Evelina le contestó: "Cuando me besaste por la primera vez"). Progresivamente, la relación entró en crisis, sea porque el pintor pretendía ser mantenido por ella sea porque mientras tanto Evelina había empezado otra relación con Ferruccio Bottini, oficial de marina livornese (y cuando Ferruccio navegaba, ella no rechazaba los avances de su hermano Ecio). La tragedia estalló una tarde de noviembre de 1896. Giuseppe abrió un cajón y encontró una carta de Ecio que acababa así: Te beso "con pasión inmensa". La explosión de celos fue terrible, y mientras que Evelina buscaba disculparse, él hurgó el bolso del amante, cogió la pistola que Evelina siempre tenía consigo y le disparó un golpe en el abdomen, luego disparó otro golpe a sí mismo, pero sólo para herirse en un hombro.
Los auxilios fueron rápidos, llamados por él mismo y por la camarera presente al drama, pero la pérdida de sangre fue tan copiosa y rápida que no le permitió a la Contessa Lara sobrevivir más que un par de días. El tiempo para reflejar sobre su vertiginosa existencia y para pronunciar, entre leyenda y realidad, la célebre frase: "Perdono a todos. Ay, como es dulce la muerte! ". Evelina murió propio de la misma muerte violenta que muchas veces describió en sus obras. Este homicidio, unido a una vida pública constelada de escándalos, le asignaron a esta escritora una aura "bizantina", que bien se conformó con la boga del tiempo.
El deseo de amor, la necesidad de un yo masculino inmueble y fuerte al que apoyarse, el binomio amor-muerte, la atormentada religiosidad, el miedo de la suerte, el agudo presagio de su misma muetre violenta, la pasividad, la soledad, la atención a las pequeñas cosas, a la cotidianidad contada con desengaño, son los temas fundamentales de esta encantadora poetisa que supo ser suave e irónica, delicada y apasionada, culta y sencilla.
Obras
- Canti e ghirlande, Firenze, Cellini, 1867
- Versi, Roma, Sommaruga, 1883
- E ancora versi, Firenze, Sersale, 1886
- Così è, Torino, Triverio, 1887
- Una famiglia di topi, Firenze, Bemporad, 1891
- L'innamorata, Catania, Giannotta, 1892
- Storie d'amore e di dolore, Milano, Galli, 1893
- Il romanzo della bambola, Milano, Hoepli, 1896
- Nuovi versi, Milano, Galli, 1897
- Storie di Natale, Rocca San Casciano (Forlì), Cappelli, 1897
- Novelle, Napoli, Bideri, 1914
- La Madonna di Pugliano - La fiera di Montelupo - Sic vos non nobis - Storie intime - Primo temporale - La regina del rame, Napoli, Bideri, 1917
Bibliografía Crítica
- Arslan Antonia, Dame, galline e regine. La scrittura femminile italiana fra '800 e '900, Milano, Guerini e Associati, 1998
- Borgese Maria, La Contessa Lara. Una vita di passione e di poesia nell'Ottocento italiano, Milano, Garzanti, 1944
- Croce Benedetto, La Contessa Lara-Annie Vivanti, in La letteratura della nuova Italia. Saggi critici, II, Laterza, Bari, 1943
- De Carli Marina, La poesia di Contessa Lara, Padova, Casa di Cristallo, 1996
- Dickie John, La logica dello stereotipo: «Un omicida» della contessa Lara, in «Lettere italiane», XLVIII, 2, 1996
- Frabotta Biancamaria, Alle soglie di una perduta femminilità poetica: la Contessa Lara e Vittoria Aganoor, in «Empoli», III s., I, 1, 1983
- Lagorio Gina, Tra le mura stellate, Milano, Mondadori, 1991
- Macchia Achille, Prefazione, in Contessa Lara, Novelle della Contessa Lara, Bideri, Napoli, 1914
- Maffei Brunello, La Contessa Lara, Roma, Serarcangeli, 1991
- Manganelli Giorgio, Laboriose inezie, Milano, Garzanti, 1986
- Mazzei Francesco, Una donna in fiamme, Milano, Camunia, 1988
- Scappaticci Tommaso, Una scrittrice "bizantina": la Contessa Lara, in «Critica letteraria», XXXI, 119, 2003
- Speroni Gigi, La contessa Lara. Breve e scandalosa vita di una poetessa malata d’amore, Milano, Scheiwiller, 2003
- Storti Abate Anna, Una scrittrice di consumo nella Roma «bizantina»: la Contessa Lara, in Aa. Vv., «Trivialliteratur?». Letterature di massa e di consumo, Trieste, Lint, 1979
- Tandello Emmanuela, Tradition and Innovation in the 1880s: Annie Vivanti and Contessa Lara, in Aa. Vv., With a Pen in her Hand. Women and Writing in Italy in the Nineteenth Century and Beyond, Leeds, The Society for Italian Studies, 2000
- Vecchioni Mario, D'Annunzio: documenti e testimonianze: la Contessa Lara, Puccini, Mascagni, Cellini, Roma, s.e., 1974
- Zambon Patrizia, Letteratura e stampa nel secondo Ottocento, Alessandria, Edizioni Dell'Orso, 1993
Enlaces de interés
- http://www.italiadonna.it/public/percorsi/biografie/f086.htm
- http://www.coopfirenze.it/info/art_3020.htm
- http://it.wikipedia.org/wiki/Cattermole
- http://www.torreweb.it/raimondo/20-74.htm
Texto Representativo
DI SERA
Ed eccomi qui sola a udir ancora
il lieve brontolìo de’tizzi ardenti;
eccomi ad aspettarlo: è uscito or ora
canticchiando, col sigaro tra i denti.
Gravi faccende lo chiaman fuora;
gli amici a ‘l giuoco de le carte intenti,
od un soprano che di vezzi infiora
d’una storpiata melodìa gli accenti.
E per questo riman da me diviso
fin che la mezzanotte o il tocco suona
a l’orologio d’una chiesa accanto.
Poi torna allegro, m’accarezza il viso,
e mi domanda se son stata buona,
senza nemmeno sospettar che ho pianto.
ASPETTANDO
Mi susurrò- Domani. Ed io: - Domani
m’avrai ne le tue braccia a l’istessa ora;
fra i tuoi capelli passerò le mani,
tu, sognando, dirai che m’ami ancòra.-
Ecco, son qui. Lo attendo. A i più lontani
passi, a ogni lieve suon che vien da fuora
tendo l’orecchio, e in desideri arcani
frugo con gli occhi la gentil dimora.
E’ un vago nido. Le finestre aperte
di primavera invitano a l’incanto:
scherza il sole tra i fiori e si ‘l velluto.
Io, l’armi antiche e i quadri, onde coperte
son le mura, contemplo; e penso intanto
qual tesoro di baci ho già perduto.
