Escritoras y Pensadoras Europeas
I+D del Ministerio de Educación y Ciencia (Duración: 3 años. Ref. HUM 2005-06658/FILO)
Investigadora Principal Dra. Mercedes Arriaga
Universidad de Sevilla
Escritoras y Pensadoras Europeas
Olympe De Gouges (1748 - 1793)
por Carolina González Perancho
- Período Literario: Ilustracion
- Lengua en la que escribe: Francés
Olympe de Gouges será una de las primeras autoras que defenderá enardecidamente los derechos de la mujer. Son escasos los datos que existen sobre su vida, ya que sus enemigos trataron de eliminarla de la historia a través del denuesto y el olvido. Marie Gouze, como se llamaba en realidad, nace en el año 1748 en Montauban, una localidad situada en la región de Mediodía-Pirineos, al sur de Francia. Era hija ilegítima de un aristócrata muy influyente en la ciudad, Jean-Jacques Lefranc de Caix de Lisle et de Pompignan, y de Anne-Olympe Mouisset, una mujer de extracción humilde. Fue reconocida por el esposo de su madre, un carnicero cuyo nombre era Pierre Gouze. Recibe una instrucción modesta, considerada suficiente para una mujer de su rango social; sus deficiencias culturales se verán reflejadas en sus futuros escritos. En 1765 Olympe contrae nupcias con Louis-Yves Aubry, figonero y proveedor de vituallas del intendente de la región de Montauban. Fue un matrimonio breve e infeliz. Su esposo muere en 1766, poco después de que diera a luz a su primer hijo, Pierre. A partir de este momento, renuncia al apellido de su marido, haciéndose llamar desde entonces Olympe de Gouges. Toma el nombre de Olympe por sus resonancias clásicas y para establecer cierto vínculo con su madre; modifica ligeramente su apellido y le añade la preposición “de” para elevar su rango, práctica común en aquella época. Olympe conocía perfectamente su bastardía, y es un tema que tratará ampliamente en sus escritos, ya que de algún modo la obsesionaba.
Hacia 1768 Olympe abandona su ciudad natal para dirigirse a París con su hijo Pierre. En la capital francesa frecuentará ambientes refinados y tendrá contacto con las más altas esferas de la sociedad. En 1770 nace su hija Julie, fruto de su relación con Jacques Bietrix de Roziere, hombre de posibles, pero la niña muere a corta edad.
Es a partir de 1780 cuando la vida de Olympe da un giro radical; deja su vida de esparcimiento para dedicar todos sus esfuerzos y su patrimonio a la escritura. Su reputación se vio seriamente dañada al ser víctima de la maledicencia de sus colegas de profesión. No obstante, esto no desalentará a la autora, que continuará su labor con aún mayor fervor e insistencia. Su trayectoria como literata comienza con la composición de obras teatrales de profundo calado reivindicativo, en las que pondrá en tela de juicio ciertas prácticas comunes de su tiempo como, por ejemplo, la esclavitud – Zamore et Mirza ou l'Heureux naufrage (1784), rebautizada más tarde como L'Esclavage des Noirs-. Desatará la polémica y el escándalo con su producción dramática, hasta el punto de granjearse el odio de los miembros de la Comedia Francesa, organismo que elegía las obras que se debían representar en la ciudad y que contaba con el apoyo y la protección del monarca Luís XVI. A partir de 1788, Olympe realiza su incursión definitiva en el ámbito de la escritura abiertamente política con Lettre au Peuple ou le projet
d'une Caisse patriotique, publicada en el “Journal General de France”; la autora propone en su carta soluciones posibles para paliar la difícil situación económica que atravesaba el país. Olympe es perfectamente consciente de las injusticias sociales, que afectan principalmente a las mujeres, a las minorías y a los desvalidos. La escritora, aunque vehemente en sus formas, había adoptado una posición política moderada, que contemplaba incluso la pervivencia de la monarquía si ésta última renunciaba a sus privilegios absolutistas y aprobaba una constitución.
Los acontecimientos de la Revolución Francesa se suceden rápidamente desde junio, con la creación de la Asamblea Nacional, pasando por el establecimiento en julio de la Asamblea Nacional Constituyente, para culminar en la Toma de la Bastilla el 14 de julio. Olympe exige a Luís XVI en su escrito Séance Royale que abdique y nombre a un regente. Las sospechas de los republicanos recaen en la autora de Montauban, ya que temían que pudiera exigir la subida al trono de Felipe de Orleáns, con el que mantenía una estrecha relación. Finalmente, el monarca aprueba la constitución en 1791. Olympe, pocos días después de la ratificación de Luís XVI, publica la Déclaration des droits de la femme et de la citoyenne. Para su elaboración, utiliza el esquema de la Déclaration des droits de l´homme et du citoyen, redactada en 1789 por Sièyes y Mirabeau y de la que se excluía por completo a la mujer; en ella exige un sistema jurídico basado en la igualdad fundamental entre hombres y mujeres. En 1792 cae la monarquía y se proclama la República, alzándose en el poder la Montaña, la facción revolucionaria más radical, formada por Robespierre y Marat, entre otros. La autora no dudará en arremeter duramente contra los líderes de la República a través de sus numerosos manifiestos, lo cual no hará más que aumentar la antipatía que éstos ya sentían hacia Olympe por su trayectoria política y reivindicativa. En enero de 1793 Luís XVI es ejecutado. La escritora decide abandonar París debido al giro que están tomando los acontecimientos y refugiarse en la Touraine, en el valle del Loira. Sin embargo, regresa nuevamente a París para publicar su manifiesto Le trois urnes, ou le salut de la Patrie, par un voyageur aérien. En julio de 1793, Olympe es detenida tras ser denunciada por el impresor de su escrito. Pasa varios meses en prisión, teniendo que soportar unas condiciones de vida infrahumanas. El 2 de noviembre de ese mismo año es juzgada; tendrá que defenderse a sí misma en el juicio, ya que se le niega el abogado que ella había elegido. Se la acusa de ser girondina y de haber traicionado a la República. Finalmente, es declarada culpable y ejecutada en la guillotina el 3 de noviembre de 1793, como paradójicamente había exigido en su declaración de derechos para aquellas mujeres culpables de algún delito grave. Diez días después de su muerte, su hijo, Pierre Aubry, oficial del ejército de la República, firma una “profesión de fe cívica” en la que reniega de su madre.
Obras
- Mémoire de Madame Valmont (novela autobiográfica, 1784)
- Zamore et Mirza, ou l'heureux naufrage (más tarde conocida como L'Esclavage des Noirs) (obra dramática, 1784)
-Le Mariage inattendu de Chérubin (obra dramática, 1784)
-Lettre à la Comédie Française (1785)
-Réminiscenses (1786)
-L'Homme génereux (obra dramática, 1786)
-Le Philosophe corrige, ou le cocu suppusé (obra dramática, 1787)
-Molière chez Ninon, ou le siècle des grands hommes (obra dramática, 1787)
-La Bienfaisance récompense, ou la vertu couronnée (obra dramática, 1788)
-Réflexions sur les hommes nègres (1788)
-Lettre au peuple, ou le project d’une caisse patriotique (1788)
-Remarques patriotiques (1788)
-La prince philosophe (novela, 1789)
-Dialogue allégorique entre La France et la Verité (1789)
-Project d’un second théâtre et d’une maternité (1789)
-Le cri du Sage. Par une femme (1789)
-Avis pressant, ou réponse à mes calomniateurs (1789)
-Pour sauver la Patrie, il faut respecter les Trois- Ordres (1789)
-Mes vœux sont remplis, ou le don patriotique (1789)
-Discours de l'aveugle aux Français (1789)
-Lettre à Mgr. le Duc d'Orleans (1789)
-L'ordre national, ou le Comte d'Artois (1789)
-Action héroïque d'une française, ou La France sauvée par les femmes (1789)
-Lettre au représentants de la Nation (1789)
-Le contre poison (1789)
-Réponse au champion américain, ou colon très aisé à connaître (1790)
-Lettre aux littérateurs Français (1790)
-Départ de M. Necker et de Mme de Gouges (1790)
-Projet sur la formation d'un tribunal populaire et suprême en matière criminelle (1790)
-Bouquet National (1790)
-Le couvent, ou les Vœux forcés (obra dramática, 1790-92)
-La nécessité du divorce (obra dramática, 1790)
-Le tombeau de Mirabeau (1791)
-Préface pour les dames, ou le portrait des femmes (1791)
-Mirabeau aux Champs-Elysée (obra dramática, 1791)
-Adresse au Roi, à la Reine, au Prince de Condé (1791)
-Sera-t-il Roi, ne le sera-t-il pas?(1791)
-Observation sur les étrangers (1791)
-Repentir de Mme Gouges (1791)
-Déclaration des droits de la femme et de la citoyenne (1791)
-La France sauvée, ou le Tyran détrôné (1792)
-Le bon sens du Français (1792)
-L'esprit Français ou problème à résoudre sur le labyrinthe de divers complots (1792)
-Le bon sens français (1792)
-Lettre aux Français (1792)
-Grande Eclipse (1792)
-Pacte national (1792)
-Lettre sur la mort de Gouvion (1792)
-Le Cri de l'innocence (1792)
-La fierté de l'innonce (1792)
-Les fantômes de l'opinion politique (1792)
-Réponse à la justification de M. Robespierre (1792)
-Pronostic sur M. Robespierre, par un animal amphibie (1792)
-Correspondance de la Cour (1792)
-Mons dernier mots à mes chers amis (1792)
-Olympe de Gouges, défenseur officieux de Louis Capet (1792)
-Adresse au Don Quichotte du Nord (1792)
-Avis pressant à la Convention, par une vraie républicaine (1793)
-Union, courage, surveillance, et la République est sauvée (1793)
-Testament politique (1793)
-L'Entrée de Dumouriez à Bruxelles, ou les Vivandiers (obra dramática, 1793)
-Le trois urnes, ou le salut de la Patrie, par un voyageur aérien (1793)
-Olympe de Gouges au tribunal révolutionnaire (1793)
-Dernière lettre à son fils (1793)
-Le Prélat d'autrefois, ou Sophie et Saint-Elme (obra póstuma, 1794)
Ediciones recientes (en lengua original)
-Gouges, Olympe de, Oeuvres, Presentées par Benoîte Groult, Mercure de France, Paris, 1986.
-Gouges, Olympe de, Thèâtre, Vol. I, préface de G. Thiele-Knobloch, Ed. Indigo et Côté-Femmes, Paris, 1991.
-Gouges, Olympe de, Thèâtre Politique. Vol. II, préface de G. Thiele-Knobloch, Ed. Indigo et Côté-Femmes, Paris, 1993.
-Gouges, Olympe de, Ecrits Politiques (1788-1791), préface d’Olivier Blanc, Ed. Indigo et Côté-Femmes, Paris, 1993.
-Gouges, Olympe de, Ecrits Politiques (1792-1793), préface d’Olivier Blanc, Ed. Indigo et Côté-Femmes, Paris, 1993.
Traducciones
INGLÉS
- Gouges, Olympe de, Declaration of the Rights of Woman and the Citizeness, Ed. Pythia Press, London, 1989.
ALEMÁN
- Gouges, Olympe de, Denkschrift der Madame de Valmont. Ein utobiographischer Schlüsselroman (Gebundene Ausgabe), Ulrike Helmer Verlag, Königstein, 1997.
- Gouges, Olympe de, Die Rechte der Frau. Und andere Schriften, Parthas, Berlin, 2006
- Gouges, Olympe de, Politische Schriften in Auswahl, Buske, Hamburg, 1979.
Bibliografía Crítica
-AA.VV., La ilustración olvidada: la polémica de los sexos en el siglo XVIII,
edición de Alicia H. Puleo y presentación de Cèlia Amorós, ed. Anthropos,
Barcelona, 1993.
-AA.VV., La voz de las mujeres en la Revolución Francesa: cuadernos de quejas y otros textos, Lasal Edicions de les dones, Barcelona, 1989.
-Albistur M. /Armogathe D., Histoire du féminisme français. Éditions des Femmes, Paris, 1977-78.
-Blanc, Olivier, Olympe de Gouges, Ed. René Viénet, Paris, 2003.
-Blanco Corujo, Oliva, Olimpia de Gouges (1748-1793), Ediciones del Orto, Madrid, 2000.
-Chalán, Jean, Querida Maria Antonieta, Ed. Salvat, Barcelona, 1995.
-Fauré, Christine, La Démocratie sans les femmes, essai sur le libéralisme en France, P.U.F, Paris, 1985.
-Fraise Geneviève, Musa de la razón. La democracia excluyente y la diferencia de sexos, Cátedra, Madrid, 1991.
-Giroud, Françoise, Les femmes de la révolution de Michelet, Ed. Carrère, Paris, 1988.
-Godineau, Dominique, Citoyennes tricoteuses. Les femmes du peuple à Paris pendant la Révolution Française, Ed. Alinéa, Paris, 1988.
-Kelly, Linda, Las mujeres de la Revolución Francesa, Ed. Vergara, Buenos Aires, 1989.
-Marand-Fouquet, Catherine, La femme au temps de la Révolution, Stock-Laurence Pernoud, Paris, 1989.
-Noack, Paul, Olympe de Gouges. Courtisane et militante des droits de la femme, Ed. Fallois, 1993.
-Ozouf, Mona, La fête revolutionnaire (1789-1799), Ed. Gallimard, Paris, 1988.
-Perrot, Michelle, L’Histoire des femmes ¿est-elle posible?, Ed. Rivages, Paris, 1984.
-Perrot, Michelle, Les Femmes ou les silences de l’Histoire, Flammarion, Paris,
2001.
-Rabaut, Jean, Histoires des femminismes françaises, Stock, Paris, 1978.
-Rosa, Annette, Les femmes et la Révolution Française, Ed. Messidor, Paris, 1988.
-Roudinesco, Elisabeth, Feminismo y Revolución. Théroigne de Méricourt, Ed. Península, Barcelona, 1990.
-Sarde, Michèle, Regards sur les françaises, Ed. Seuil, Paris, 1985.
-Soprani, Anne, La Révolution et les femmes (de 1789 à 1796), M.A. Editions, Paris, 1988.
-Vray, Nicole, Les femmes dans la tourmente, Ed. Ouest France, Paris, 1988.
Enlaces de interés
- http://www.historiasiglo20.org/sufragismo/revfran.htm
- http://www.uv.es/~dones/temasinteres/historia/olimpia.htm
- http://www.cimacnoticias.com/noticias/03ago/03082807.html
- http://thales.cica.es/rd/Recursos/rd99/ed99-0257-01/olimpia.html
Texto Representativo
Déclaration des Droits de la Femme et de la Citoyenne
Préambule
Les mères, les filles, les sœurs, représentantes le la Nation, demandent d'être constituées en assemblée nationale. Considérant que l'ignorance, l'oubli ou le mépris des droits de la femme, sont les seules causes des malheurs publics et de la corruption des Gouvernements, ont résolu d'exposer dans une déclaration solennelle, les droits naturels, inaliénables et sacrés de la femme, afin que cette déclaration, constamment présente à tous les membres du corps social, leur rappelle sans cesse leurs droits et leurs devoirs, afin que les actes du pouvoir des femmes, et ceux du pouvoir des hommes pouvant être à chaque instant comparés avec le but de toute institution politique, en soient plus respectés, afin que les réclamation des citoyennes, fondées désormais sur des principes simples et incontestables, tournent toujours au maintien de la Constitution, des bonnes mœurs, et au bonheur de tous.
En conséquence, le sexe supérieur en beauté comme en courage, dans les souffrances maternelles, reconnaît et déclare, en présence et sous les auspices de l'Être suprême, les Droits suivants de la Femme et de la Citoyenne.
Article I
La femme naît libre et demeure égale à l'homme en droits. Les distinctions sociales ne peuvent être fondées que sur l'utilité commune.
Article II
Le but de toute association politique est la conservation des droits naturels et imprescriptibles de la Femme et de l'Homme ; ces droits sont la liberté, la propriété, la sûreté, et surtout la résistance à l'oppression
Article III
Le principe de toute souveraineté réside essentiellement dans la Nation, qui n'est que la réunion de la Femme et de l'Homme ; nul corps, nul individu, ne peut exercer d'autorité qui n'en émane expressément.
Article IV
La liberté et la justice consistent à rendre tout ce qui appartient à autrui ; ainsi l'exercice des droits naturels de la femme n'a de bornes que la tyrannie perpétuelle que l'homme lui oppose ; ces bornes doivent être réformées par les lois de la nature et de la raison.
Article V
Les lois de la nature et de la raison défendent toutes actions nuisibles à la société; tout ce qui n'est pas défendu par ces lois, sages et divines, ne peut être empêché, et nul ne peut être contraint à faire ce qu'elles n'ordonnent pas.
Article VI
La loi doit être l'expression de la volonté générale ; toutes les Citoyennes et Citoyens doivent concourir personnellement ; ou par leurs représentant, à sa formation ; elle doit être la même pour tous ; toutes les citoyennes et les citoyens, étant égaux à ses yeux, doivent être également admissibles à toutes dignités, places et emplois publics, selon leurs capacités ; et sans autres distinctions que celles de leurs vertus et de leurs talents.
Article VII
Nulle femme n'est exceptée ; elle est accusée, arrêtée et détenue dans les cas déterminés par la Loi. Les femmes obéissent comme les hommes à cette Loi rigoureuse.
Article VIII
La Loi ne doit établir que des peines strictement et évidemment nécessaires, et nul ne peut être puni qu'en vertu d'une loi établie et promulguée antérieurement au délit et légalement appliquée aux femmes.
Article XIX
Toute femme étant déclarée coupable ; toute rigueur est exercée par la Loi.
Article X
Nul ne doit être inquiété pour ses opinions même fondamentales. La femme a le droit de monter sur l'échafaud ; elle doit avoir également celui de monter à la Tribune ; pourvu que ses manifestations ne troublent pas l'ordre public établi par la Loi.
Article XI
La libre communication des pensées et des opinions est un des droits les plus précieux de la femme, puisque cette liberté assure la légitimité des pères envers les enfants. Toute citoyenne peut donc dire librement, je suis mère d'un enfant qui vous appartient, sans qu'un préjugé barbare la force à dissimuler la vérité ; sauf à répondre de l'abus de cette liberté dans les cas déterminés par la loi.
Article XII
La garantie des droits de la femme et de la citoyenne nécessite une utilité majeure ; cette garantie doit être institué pour l'avantage de tous et non pour l'utilité particulière de celles à qui elle est confiée.
Article XIII
Pour l'entretien de la force publique, et pour les dépenses d'administration, les contributions de la femme et de l'homme sont égales ; elle a part à toutes les corvées, à toutes les tâches pénibles ; elle doit donc avoir de même part à la distribution des places, des emplois, des charges, des dignités et de l'industrie.
Article XIV
Les Citoyennes et Citoyens ont le droit de constater par eux-mêmes, ou par leurs représentants, la nécessité de la contribution publique. Les Citoyennes ne peuvent y adhérer que par l'admission d'un partage égal, non seulement dans la fortune, mais encore dans l'administration publique, et de déterminer la quotité, l'assiette, le recouvrement et la durée de l'impôt.
Article XV
La masse des femmes, coalisée pour la contribution à celle des hommes, a le droit de demander compte, à tout agent public de son administration.
Article XVI
Toute société, dans laquelle la garantie des droits n'est pas assurée, ni la séparation des pouvoirs déterminée, n'a point de Constitution; la Constitution est nulle, si la majorité des individus qui composent la Nation, n'a pas coopéré à la rédaction.
Article XVII
Les propriété sont à tous les sexes réunis ou séparés ; elle sont pour chacun un droit inviolable et sacré; nul ne peut en être privé comme vrai patrimoine de la nature, si ce n'est lorsque la nécessité publique, légalement constatée, l'exige évidemment, et sous la condition d'une juste et préalable indemnité.
Postambule
Femme, réveille-toi; le toscin de la raison se fait entendre dans tout l'univers; reconnois tes droits. Les puissant empire de la nature n'est plus environnée de préjugés, de fanatisme, de superstition et de mensonges. Le flambeau de la vérité a dissipé tous les nuages de la sottise et de l'usurpation. L'homme esclave a multiplié ses forces, a eu besoin de recourir aux tiennes pour briser ses fers. Devenu libre, il est devenu injuste envers sa compagne. O femmes! femmes, quand cesserez-vous d'être aveugles? Quels sont les avantages que vous avez recueillis dans la révolution? Un mépris plus marqué, un dédain plus signalé...que vous reste-t-il donc? la conviction des injustices de l'homme. La réclamation de votre patrimoine, fondée sur les sages décrets de la nature; qu'auriez-vous à redouter pour une si belle entreprise? Le bon mot du législateur des noces de Cana? Craignez-vous que nos Législateurs Français, correcteurs de cette morale, longtemps accrochée aux branches de la politique, mais qui n'est plus de saison, ne vous répètent: femmes, qu'y a-t-il de commun entre vous et nous? Tout, auriez-vous à répondre. S'ils s'obstinoient, dans leur faiblesse, à mettre cette inconséquence en contradiction avec leurs principes; opposez courageusement la force de la raison aux vaines prétentions de supériorité; réunissez-vous sous les étendards de la philosophie; déployez toute l'énergie de votre caractère, et vous verrez bientôt ces orgueilleux, nos serviles adorateurs rampants à vos pieds, mais fiers de partager avec vous les trésors de l'Être-Suprême. Quelles que soient les barrières que l'on vous oppose, il est en votre pouvoir de les affranchir; vous n'avez qu'à le vouloir […].
Traducción Castellana
Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana
Las madres, hijas, hermanas, representantes de la nación, piden que se las constituya en Asamblea Nacional. Por considerar que la ignorancia, el olvido o el desprecio de los derechos de la mujer son las únicas causas de los males públicos y de la corrupción de los gobiernos, han resuelto exponer en una declaración solemne, los derechos naturales, inalienables y sagrados de la mujer a fin de que esta declaración, constantemente presente para todos los miembros del cuerpo social les recuerde sin cesar sus derechos y sus deberes, a fin de que los actos del poder de las mujeres y los del poder de los hombres puedan ser, en todo instante, comparados con el objetivo de toda institución política y sean más respetados por ella, a fin de que las reclamaciones de las ciudadanas, fundadas a partir de ahora en principios simples e indiscutibles, se dirijan siempre al mantenimiento de la Constitución, de las buenas costumbres y de la felicidad de todos.
En consecuencia, el sexo superior tanto en belleza como en coraje, en los sufrimientos maternos, reconoce y declara, en presencia y bajo los auspicios del Ser Supremo, los Derechos siguientes de la Mujer y de la Ciudadana.
Artículo I
La mujer nace libre y permanece igual al hombre en derechos. Las distinciones sociales sólo pueden estar fundadas en la utilidad común.
Artículo II
El objetivo de toda asociación política es la conservación de los derechos naturales e imprescriptibles de la Mujer y del Hombre; estos derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y, sobre todo, la resistencia a la opresión.
Artículo III
El principio de toda soberanía reside esencialmente en la Nación, que no es más que la reunión de la Mujer y del Hombre: ningún cuerpo, ningún individuo, puede ejercer autoridad que no emane de ellos.
Artículo IV
La libertad y la justicia consisten en devolver todo lo que pertenece a los otros; así, el ejercicio de los derechos naturales de la mujer sólo tiene por límites la tiranía perpetua que el hombre le opone; estos límites deben ser corregidos por las leyes de la naturaleza y de la razón.
Artículo V
Las leyes de la naturaleza y de la razón prohíben todas las acciones perjudiciales para la sociedad: todo lo que no esté prohibido por estas leyes, prudentes y divinas, no puede ser impedido y nadie puede ser obligado a hacer lo que ellas no ordenan.
Artículo VI
La ley debe ser la expresión de la voluntad general; todas las Ciudadanas y Ciudadanos deben participar en su formación personalmente o por medio de sus representantes. Debe ser la misma para todos; todas las ciudadanas y todos los ciudadanos, por ser iguales a sus ojos, deben ser igualmente admisibles a todas las dignidades, puestos y empleos públicos, según sus capacidades y sin más distinción que la de sus virtudes y sus talentos.
Artículo VII
Ninguna mujer se halla eximida de ser acusada, detenida y encarcelada en los casos determinados por la Ley. Las mujeres obedecen como los hombres a esta Ley rigurosa.
Artículo VIII
La Ley sólo debe establecer penas estrictas y evidentemente necesarias y nadie puede ser castigado más que en virtud de una Ley establecida y promulgada anteriormente al delito y legalmente aplicada a las mujeres.
Artículo IX
Sobre toda mujer que haya sido declarada culpable caerá todo el rigor de la Ley.
Artículo X
Nadie debe ser molestado por sus opiniones incluso fundamentales; la mujer tiene el derecho de subir al cadalso, debe tener también igualmente el de subir a la Tribuna con tal que sus manifestaciones no alteren el orden público establecido por la Ley.
Artículo XI
La libre comunicación de los pensamientos y de las opiniones es uno de los derechos más preciosos de la mujer, puesto que esta libertad asegura la legitimidad de los padres con relación a los hijos. Toda ciudadana puede, pues, decir libremente, soy madre de un hijo que os pertenece, sin que un prejuicio bárbaro la fuerce a disimular la verdad; con la salvedad de responder por el abuso de esta libertad en los casos determinados por la Ley.
Artículo XII
La garantía de los derechos de la mujer y de la ciudadana implica una utilidad mayor; esta garantía debe ser instituida para ventaja de todos y no para utilidad particular de aquellas a quienes es confiada.
Artículo XIII
Para el mantenimiento de la fuerza pública y para los gastos de administración, las contribuciones de la mujer y del hombre son las mismas; ella participa en todas las prestaciones personales, en todas las tareas penosas, por lo tanto, debe participar en la distribución de los puestos, empleos, cargos, dignidades y otras actividades.
Artículo XIV
Las Ciudadanas y Ciudadanos tienen el derecho de comprobar, por sí mismos o por medio de sus representantes, la necesidad de la contribución pública. Las Ciudadanas únicamente pueden aprobarla si se admite un reparto igual, no sólo en la fortuna sino también en la administración pública, y si determinan la cuota, la base tributaria, la recaudación y la duración del impuesto.
Artículo XV
La masa de las mujeres, agrupada con la de los hombres para la contribución, tiene el derecho de pedir cuentas de su administración a todo agente público.
Artículo XVI
Toda sociedad en la que la garantía de los derechos no esté asegurada, ni la separación de los poderes determinada, no tiene constitución; la constitución es nula si la mayoría de los individuos que componen la Nación no ha cooperado en su redacción.
Artículo XVII
Las propiedades pertenecen a todos los sexos reunidos o separados; son, para cada uno, un derecho inviolable y sagrado; nadie puede ser privado de ella como verdadero patrimonio de la naturaleza a no ser que la necesidad pública, legalmente constatada, lo exija de manera evidente y bajo la condición de una justa y previa indemnización.
EPÍLOGO
Mujer, despierta; el rebato de la razón se hace oír en todo el universo; reconoce tus derechos. El potente imperio de la naturaleza ha dejado de estar rodeado de prejuicios, fanatismo, superstición y mentiras. La antorcha de la verdad ha disipado todas las nubes de la necedad y la usurpación. El hombre esclavo ha redoblado sus fuerzas y ha necesitado apelar a las tuyas para romper sus cadenas. Pero una vez en libertad, ha sido injusto con su compañera. ¡Oh, mujeres! ¡Mujeres! ¿Cuando dejaréis de estar ciegas? ¿Qué ventajas habéis obtenido de la Revolución? Un desprecio más marcado, un desdén más visible. […]. Cualesquiera sean los obstáculos que os opongan, podéis superarlos; os basta con desearlo (Traducción de Carmen Ramírez Gómez )
