Escritoras y Pensadoras Europeas
I+D del Ministerio de Educación y Ciencia (Duración: 3 años. Ref. HUM 2005-06658/FILO)
Investigadora Principal Dra. Mercedes Arriaga
Universidad de Sevilla
Escritoras y Pensadoras Europeas
Francesca Sanvitale (1928 - )
- Período Literario: Siglo XX
- Lengua en la que escribe: Italiano
Proveniente de familia Emiliana, Francesca Sanvitale nació en Milán. Su juventud transcurrió en Florencia, lugar escogido para realizar sus estudios de literatura italiana. En su currículo podemos encontrar diversas colaboraciones en periódicos y revistas, además de una larga carrera en el ámbito de la televisión como encargada de programas de espectáculo y culturales. Ha conseguido el título de “Cavaliere della Repubblica” por su papel dentro de la cultura italiana.
En su obra centraliza como papel fundamental la conexión humana, la cual reporta infinidad de sentimientos que a su vez nos dirigen hacia un crecimiento como personas. Y esas personas son las que crean la historia, aspecto importante dentro de la novela de Sanvitale (en particular la Unificación italiana) y también de su ideología; ya que el escritor, como ente cultural debe aprovechar cualquier recurso para crear una cultura de la realidad.
En la actualidad vive en Roma
Obras
•Il cuore borghese. Vallecchi, 1972.
•Le idee di una donna. Confessioni letterarie, a cura di Francesca Sanvitale e Luigi Baldacci, Vallecchi, 1977
•Madre e figlia Einaudi, 1980.
•L'uomo del parco Mondadori, 1984 (ed succ.: Oscar Mondadori 1987)
•La realtà è un dono. Mondadori, 1987
•Mettendo a fuoco. Gremese, 1988
•Traduzione di Il diavolo in corpo di Radiguet , Tascabili Einaudi, 1989
•Verso Paola. Einaudi, 1991
•L’Eros nell’immaginario delle donne, Le Melusine, 1992.
•Il figlio dell'Impero. Einaudi, 1993
•Tre favole dell'ansia e dell'ombra. Melangolo, 1994
•Un giorno di nozze, in Le scrittrici dell'Ottocento, a cura di Francesca Sanvitale e Maria Vittoria Vittori, Istituto Poligrafico e Zecca dello Stato, 1995
•Separazioni. Einaudi, 1997
•Le scrittrici italiane dell'Ottocento: da Eleonora de Fonseca Pimentel a Matilde Serao. Poligrafici di Stato, 1997
•Camera ottica. Einaudi, 1999
•L’ultima casa prima del bosco. Einaudi, 2003.
•L' inizio è in autunno, Einaudi – 2008,Torino.
Traducciones
Alemán:
•Mariannas Tochter, Ullstein Verlag GmbH, 1983
Español:
•Separaciones, Mercedes González de Sande (editora y traductora), ArCiBel Editores, 2007
Francés:
•L'Homme du Parc. Salvy Editeur, 1994.
•Séparations: nouvelles, Françoise Brun, Albin Michel, 2000.
•Vers Paola, Salvy, 1995
•Le fils de l'Empire, Nathalie Bauer, Fayard, 1996
•Mère et fille, Nathalie Bauer, Salvy, 1993
Inglés:
•The Electric Typewriter, Martha King Italica Press, 2006
Bibliografía Crítica
• González de Sande, Mercedes: Amor y erotismo en la última narrativa de Francesca Sanvitale. Amor y Erotismo en la Literatura: Congreso Internacional Amor y Erotismo en la Literatura / Vicente González Martín (aut.), 1999
• Dolfi , Anna; Papini, Maria Carla: Scrittori a confronto : incontri con Aldo Busi, Maria Corti, Claudio Magris, Giuliana Morandini, Roberto Pazzi, Edoardo Sanguineti, Francesca Sanvitale, Antonio Tabucchi, Roma : Bulzoni, 1997
• Hallamore Caesar, Ann; Proper Behaviour: Women, the Novel, and Conduct Books in Nineteenth-Century Italy; Francesca Sanvitale, Neera, scrittrice della nuova Italia, in AA. VV., With a Pen in her Hand. Women and Writing in Italy in the Nineteenth Century and Beyond, Leeds, The Society for Italian Studies, 2000
• L. Aricò, Santo; Contemporary Women Writers in Italy: A Modern Renaissance, Univ of Massachusetts Press, 1990
• Giuffrè, María Teresa, 1994. Francesca Santvitale e il romanzo di idee al femmenile. Tempo presente 167:45-51
Enlaces de interés
- http://www.digitalvariants.org/autori/sanvitale/sanvit_0.htm
- http://www.grinzane.it/default3.aspx?cID=1510&ch=3.11&sa=detail
- http://www.educational.rai.it/mat/bio/bisanvita.asp
- http://www.riflessioni.it/conversazioni_fasoli/francesca_sanvitale.htm
Texto Representativo
Si era seduta, rivolta verso l'ingresso, e aveva ordinato il pane e l'acqua minerale. Lo aveva fatto per apparire disinvolta e invece manifestava un certo nervosismo. Quando Vittorio aveva telefonato, lei aveva proposto quel ristorante che non frequentava. Era un luogo piccolo e accogliente. Le luci erano discrete: ogni tavolo aveva un lume schermato in giallo o in rosso, i riflessi cadevano sulle tovaglie di Fiandra ben stirate.
In primo luogo le aveva scritto un anonimo, gentile biglietto. Dopo quarant'anni, la calligrafia era identica, verticale, non invecchiata; caratteri da studente abituato ad appunti funzionali e sintetici. Poi aveva telefonato da Roma. Dalla sequenza lei aveva dedotto che conservava alcune buone qualità: semplice nei rapporti umani, mai doppi fondi, comportamenti corretti. Le ragioni espresse nel biglietto erano certo quelle che lo avevano provocato: aveva trovato molte fotografie di lei ragazza, scattate non solo da lui ma anche dal comune amico Umberto morto sei mesi prima. In coincidenza di un viaggio di lavoro a Roma aveva pensato di portargliele di persona.
Nei primi anni Cinquanta molti giovani giocavano ai fotografi. I ragazzi più ricchi comperavano le apparecchiature per la stampa. Vecchi bagni di servizio o stanze di sgombero che le mamme accettavano di cedere, o una cantina dove arrivasse l'acqua, si trasformavano in camere oscure. Stampare era bellissimo. Ogni fotografia poteva essere variata in un processo interminabile secondo la carta, la permanenza nell'acido, sottoesposta o sovraesposta, per i particolari scelti, il taglio, il formato. Correggevano, cambiavano i rapporti tra luce e buio, sbiancavano le loro foto semplificando i piani o le invecchiavano o le riducevano a quadri astratti. Bisognava estrarle dall'acido con un tempismo che richiedeva la prontezza di uno scatto di partenza, non una frazione di secondo prima o dopo e l'immagine appariva del carattere voluto. Le fotografie venivano appese gocciolanti e molli.
Traducción Castellana
Se había sentado, mirando hacia la entrada, y había pedido el pan y el agua mineral. Lo había hecho para parecer desenvuelta, y en cambio manifestaba cierto nerviosismo. Cuando Vittorio había llamado por teléfono, ella había propuesto aquel restaurante que no conocía. Era un lugar pequeño, acogedor. Las luces eran discretas: cada mesa tenía una lámpara con una pantalla en amarillo o en rojo, los reflejos caían sobre los manteles de Flandes bien planchados.
En primer lugar le había escrito una anónima amable nota. Después de cuarenta años, su caligrafía era idéntica, vertical, sin envejecer; letra de estudiante acostumbrado a apuntes funcionales y sintéticos. Después había llamado desde Roma. Por la secuencia ella había deducido que conservaba algunas buenas cualidades: simple en las relaciones humanas, nunca dobles fondos, comportamientos correctos. Las razones expresadas en la nota eran ciertamente as que lo habían provocado: había encontrado muchas fotografías de ella de joven, sacadas no sólo por él sino también por Humberto, su amigo común, muerto hacía seis meses. Coincidiendo con un viaje de trabajo a Roma había pensado llevárselas en persona.
A principios de los años cincuenta, muchos jóvenes jugaban a los fotógrafos. Los chicos más ricos compraban los aparatos para la impresión. Viejos baños de servicio o cuartos trasteros que las madres aceptaban concederles, o un sótano donde llegara el agua, se transformaban en cuartos oscuros. Revelar era estupendo. Cada fotografía podía variar en un proceso interminable según el papel, la permanencia en el ácido, difuminada o velada, por los detalles elegidos, por el corte, el formato. Corregían, cambiaban proporciones entre luz y oscuridad, blanqueaban sus fotos simplificando los planos o las envejecían o las reducían a cuadros abstractos. Había que extraerlas del ácido con una tempestividad que requería la prontitud de un disparo de salida, ni una fracción de segundo antes o después y la imagen aparecía con el tipo deseado, las fotografías se colgaban goteando y mojadas.
