Escritoras y Pensadoras Europeas

Matilde Serao (1857 - 1927)

por Domenico D'agostino

Matilde Serao

Matilde Serao, célebre escritora y periodista italiana, nació en Patras (Grecia) en 1857 y murió en Nápoles en 1927. Su padre, abogado y patriota italiano, se vio obligado a emigrar para evitar las frecuentes persecuciones de la policía borbónica y se refugió en Grecia, donde se casó con Paulina Borely, una mujer griega de gran cultura. Tras la caída del Reino Borbónico, su familia regresó a Nápoles donde ella transcurrió su infancia, caracterizada por la pobreza y la precariedad de la situación familiar. Frecuentó la Scuola Normale Pimentel Fonseca de Plaza del Jesús, en Nápoles, y, tras haber obtenido el diploma de maestra, empezó a trabajar en los telégrafos del estado, iniciando paralelamente su colaboración con algunos periódicos locales. En 1878 hizo su ingreso en la redacción del “Corriere del Mattino”, y en ese mismo año publicó, con lo pseudónimo de Tuffolina, su primera colección de cuentos, Opale. En 1882 se mudó a Roma donde empezó a colaborar con varios periódicos entre los cuales “Il Farfulla della Domenica” y “Capitan Fracassa”. En aquel periodo conoció a Edoardo Scarfoglio con el cual se casó en el 1885 y con el cual tuvo cuatro hijos. Junto con su marido fundó el “Corriere di Roma” y en el 1892, siempre con él, fundó “Il Mattino”. Tras su separación con el marido (1902) fundó “Il Giorno” (1904) que dirigió hasta su muerte. Matilde Serao se distinguió siempre por su dinamismo y por sus dotes periodísticas, y tuvo un rol de primer plano en la vida napolitana entre los dos siglos. Su grande producción literaria llega a su apogeo en las paginas que retraen el ambiente popular napolitano, y en particular, en los análisis psicológicos, particularmente sutiles, de los personajes femeninos. A pesar de que Matilde Serao fue una de las figuras intelectuales más eminentes de final del siglo XIX y del principio del siglo XX su obra es prácticamente caída en el olvido, como demuestra el hecho de que es poco recordada en las historias literarias y en las antologías, donde sigue ocupando una posición marginal. De hecho es considerada por parte de la crítica como una verista menor y la modernidad y eficacia de su escritura no es considerada merecedora de conquistarse un espacio en el canon literario referido a su época, sobre todo porque se le reprocha que se exalta exclusivamente en sus matices locales. Fue apreciada hasta el punto de ser candidata al premio Oscar por la literatura poco antes de su muerte, aunque el premio será asignado a su contemporánea, la escritora sarda Grazia Deledda. Debido a su actividad de periodista conoció a muchas personas de todas las clases sociales, frecuentó los ambientes más refinados y los salones literarios más en auge de su época, y su antifeminismo teórico, a menudo estuvo en contraste con los personajes presentados en sus obras. La que es considerada su obra maestra, Il ventre di Napoli, nació como un reportaje sobre las nefastas consecuencias de la epidemia de malaria del 1884, y fue publicada en apéndice en el “Capitan Fracassa” (1884). En realidad es más que un documento histórico, es una representación eficaz de la degradación del pueblo napolitano de la época, que señala la existencia del lado oscuro de la ciudad, de la presencia de esas personas “invisibles” que viven en la precariedad en los barrios populares de Nápoles, en definitiva un sutil análisis de la condición socio-económica de Nápoles en aquella época.

Obras

- Opale (1878)

- Cuore infermo (1881)

- Fantasia (1883)

- Il ventre di Napoli (1884)

- La virtù di Checchina (1884)

- La conquista di Roma (1885)

- Telegrafi di stato (1885)

- Il romanzo della fanciulla (1886)

- Vita e avventure di Riccardo Johanna (1887)

- O Giovannino, o la morte (1889)

- Il paese della cuccagna (1890)

- La ballerina (1899)

- Suor Giovanna della croce (1901)

- Parla una donna. Diario femminile di guerra: maggio 1915 - marzo 1916

Traducciones

Algunas obras de Matilde Serao han sido traducidas al inglés, francés, español. Se han traducido al español las siguientes obras:


- Serao, M., La bailarina, traducción de Tomás de C. Durán, Madrid, Maucci, 1907 .

- Serao, M., El pais de la ilusion, traducción de Tomás de C. Durán, Madrid, Maucci, 1909.

- Serao, M., El castigo, Barcelona, Maucci, 1911.

- Serao, M., Flor de pasión, traducción de Ramón del Valle Inclán, Madrid, Lípari, 1994.

- Serao, M., El vientre de Nápoles, traducción de Nuria Pérez Vicente, Cesena, Un mar de sueños, 2002.

Bibliografía Crítica

- AA. VV., Women and Italy, essays on gender culture and history, London, MacMillian, 1991.

- Banti, A., Matilde Serao, Torino, UTET, 1965.

- Buzzi, G., Invito alla lettura di Matilde Serao, Milano, Mursia, 1981.

- Costa-Zalessow, N., Scrittrici italiane dal XII al XX secolo, Ravenna, Longo, 1982.

- De Caro, G., Matilde Serao aneddotica, Napoli, Berisio, 1977.

- De Nunzio Schilardi, W., L' invenzione del reale: studi su Matilde Serao, Bari, Palomar, 2004.

- De Nunzio Schilardi, W., Matilde Serao giornalista: con antologia di scritti rari, Lecce, Milella, 1986.

- Fanning, U., Gender meets genre : woman as subject in the fictional universe of Matilde Serao, Dublin, Irish Academic Press, 2002.

- Gatto, A., Il realismo nelle novelle e nei romanzi della Serao, Napoli, Glaux, 1976.

- Ghirelli, A., Donna Matilde: una biografia, Venezia, Marsilio, 1995.

- Jeuland Meynaud, M., Immagini, linguaggio e modelli del corpo nell'opera narrativa di Matilde Serao, Roma, Edizioni dell'Ateneo, 1986.

- Olivieri, M., Tra libertà e solitudine. Saggi su letteratura e giornalismo femminile: Matilde Serao, Sibilla Aleramo, Clotilde Marghieri, Roma, Edizioni dell'Ateneo, 1990.

- Pascale, V., Sulla prosa narrativa di Matilde Serao : con un contributo bibliografico, 1877-1890, Napoli, Liguori, 1989.

- Rasy, E., Ritratti di signora, Milano, Biblioteca Universale Rizzoli, 1997.

- Scappaticci, T., Introduzione a Serao, Roma, Laterza, 1995.

- Wood, S., Italian Women’s Writing, 1860-1994, London, The Athlon & Press, 1995.

Enlaces de interés

Texto Representativo

Bisogna sventrare Napoli

Efficace la frase. Voi non lo conoscevate, onorevole Depretis, il ventre di Napoli. Avevate torto, perché voi siete il Governo e il Governo deve saper tutto. Non sono fatte pel Governo, certamente, le descrizioncelle colorite di cronisti con intenzioni letterarie, che parlano della via Caracciolo, del mare glauco, del cielo di cobalto, delle signore incantevoli e dei vapori violetti del tramonto; tutta questa retorichetta a base di golfo e colline fiorite, di cui noi abbiamo già fatto e oggi continuiamo a fare ammenda onorevole, inginocchiati umilmente innanzi alla patria che soffre; tutta questa minuta e facile letteratura frammentaria, serve per quella parte di pubblico che non vuole essere seccata con racconti di miserie. Ma il governo doveva sapere l'altra parte; il governo a cui arriva la statistica della mortalità e quella dei delitti; il governo a cui arrivano i rapporti dei prefetti, dei questori, degli ispettori di polizia, dei delegati; il governo a cui arrivano i rapporti dei direttori delle carceri; il governo che sa tutto: quanta carne si consuma in un giorno e quanto vino si beve in un anno, in un paese; quante femmine disgraziate, diciamo così, vi esistano, e quanti ammoniti siano i loro amanti di cuore; quanti mendichi non possano entrare nelle opere pie e quanti vagabondi dormano in istrada, la notte; quanti nullatenenti e quanti commercianti vi siano; quanto renda il dazio consumo, quanto la fondiaria, per quanto s'impegni al Monte Pietà e quanto renda il lotto. Quest'altra parte, questo ventre di Napoli, se non lo conosce il Governo, chi lo deve conoscere? E se non servono a dirvi tutto, a che sono buoni tutti questi impiegati alti e bassi, a che questo immenso ingranaggio burocratico che ci costa tanto? E, se voi non siete la intelligenza suprema del paese che tutto conosce e a tutto provvede, perché siete ministro?

(Serao, M., Il ventre di Napoli e altre storie, La Biblioteca di Repubblica, Editoriale L'Espresso, Roma, 2005, pp. 11-12)

Traducción Castellana

Hay que destripar Nápoles

Frase eficaz. Usted no conocía el vientre de Nápoles, ministro Depretis. Se equivocaba porque Usted es el gobierno, y el gobierno debe saberlo todo. Las pintorescas descripciones de los cronistas con intenciones literarias que hablan de la calle Caracciolo, del mar glauco, del cielo cobalto, de las mujeres fascinantes y de los reflejos violetas del ocaso no son, de ningún modo, adecuadas para el gobierno; toda esta retoriquilla a base de golfo y colinas floridas que nosotros, arrodillados humildemente ante la patria que sufre, hemos querido y queremos enmendar, presidente Depretis; esa superficial y fácil literatura fragmentaria es útil para una parte de público que no quiere ser molestado con historias de miserias. Pero el gobierno debe saber la otra parte; el gobierno al que llegan las estadísticas de mortalidad y delincuencia; el gobierno que recibe los informes de los gobernadores civiles, de los comisarios e inspectores de policía, de los delegados, de los directores de las cárceles; ese gobierno que todo lo sabe: cuánta carne se consume en un día y cuánto vino se bebe en un año en el país; cuántas mujeres han caído en desgracia, por decirlo de algún modo, y qué castigo han recibido sus amantes; cuántos mendigos no pueden entrar en las Obras Pías, cuántos vagabundos duermen por la calle de noche; cuántos necesitados y comerciantes hay; lo que rentan los impuestos municipales o las tasas sobre la propiedad inmobiliaria, qué se empeña en el Monte de Piedad y lo que produce la lotería. Esta otra parte, este vientre de Nápoles, si no lo conoce el gobierno, ¿quién lo tendría que conocer? Y si no sirven para contárselo, ¿qué utilidad tienen todos esos empleados altos y bajos, ese inmenso engranaje burocrático que tanto nos cuesta? Y si Usted no es la inteligencia suprema del país, que todo conoce y se ocupa de todo, ¿por qué es ministro?


(Serao, M., El vientre de Nápoles, traducción de Nuria Pérez Vicente, Un mar de sueños, Cesena, 2002, pág. 17)

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