Escritoras y Pensadoras Europeas

Ana María Matute (1926 - )

por Teresa López Sánchez

Ana María Matute

Aunque nació en Barcelona, en el seno de una familia de la burguesía catalana, se trasladó a vivir a Castilla León a pesar de que acudía a un colegio religioso en Madrid.
La infancia de Ana María Matute estuvo marcada por grandes acontecimientos que determinaron su forma de ver el mundo y entender la literatura. Buscando la inocencia de una infancia que no pudo disfrutar, sus obras son el puro reflejo del mundo a través de los ojos del niño.
A los cinco años, tras haber estado a punto de morir por una infección de riñón, escribió su primer relato ilustrado por ella misma. A los ocho, y después de padecer otra enfermedad grave, se traslada a vivir a Mansilla de la Sierra (Logroño) con sus abuelos. Tras estos acontecimientos, que ya de por sí aceleran la infancia de cualquier niño, a los diez años, Ana María vivió el estallido de la Guerra Civil Española. Esta experiencia fue la que, sin duda, marcó su carrera y estilo literario. Así, sus primeras obras narran el conflicto y la violencia desde los ojos de la niñez y la adolescencia comenzando con un gran lirismo hasta llegar a un gran realismo. Esta evolución desde el lirismo al realismo se entiende perfectamente si tenemos en cuenta que su primera obra, Pequeño teatro, fue escrita por Ana María a la edad de diecisiete años (aunque no se publicara hasta once años después).
Como ya hemos dicho, el grueso de la obra de Ana María Matute describe el mundo desde los ojos del niño y adolescente (sobre todo del niño y adolescente de la España de posguerra). Esta descripción no infantil, sino desde lo infantil, configura un universo literario completamente imaginativo, lírico, sensorial, emocional y delicado. Pero, a la vez, por tratar de los problemas del mundo, su obra supone una denuncia social. Denuncia social y mensaje poético son, por tanto, las calves de su obra.
La actividad literaria de Ana María Matute ha sido ininterrumpida y su calidad se ha visto más que reconocida. Ejemplo de su de ello son los premios y nominaciones que acumula en su historial: finalista del Premio Nadal en 1949 por Luciérnagas (obra que finalmente nunca fue publicada), ganadora de los premios Café Gijón (1952), Premio Planeta (1954), Premio de la Crítica (1958), Premio Nacional de Literatura y Miguel de Cervantes (1959), Premio Nadal (1959), Premio Fastenrath (1963), Premio Lazarillo (1965) y Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil (1984). Ha sido profesora de las Universidades de Oklahoma, Indiana y Virginia, siendo considerara la mejor novelista de la postguerra española. Es miembro honorario de la Hispanic Society of America y sus obras han sido traducidas a más de 23 idiomas. Por toda su trayectoria estuvo nominada en 1976 al Premio Nobel de Literatura y en 1966, cuando publicó su obra Olvidado Rey Gudú, ingresó en la Real Academia Española ocupando el sillón de la letra "K", convirtiéndose en la tercera mujer que ingresaba en esta institución a lo largo de sus tres siglos de historia. Tanto en Guadalajara como en Getafe hay centros de enseñanza que llevan su nombre: C. P. Ana María Matute (Getafe) e I. E. S. Ana María Matute (Guadalajara). Y a esto hay que sumarle la existencia de un premio literario con su nombre.
La mayoría de sus obras infantiles están dedicadas a su hijo Juan Pablo, fruto del matrimonio con el escritor Ramón Eugenio de Goicochea del que se separó en 1963.

Obras

- Novelas:
Los Abel (1948). Finalista del Premio Nadal
Fiesta al Noroeste (1953). Premio Café Gijón
Pequeño teatro (1954). Premio Planeta
Los niños tontos (1956)
En esta tierra (1958). Premio de la Crítica
Los hijos muertos (1959). Premio Nacional de Literatura
Primera memoria (1959). Premio Nadal
Los soldados lloran de noche (1963). Premio Fastenrath 1964
La trampa (1970)
La torre vigía (1971)
El río (1973) Luciérnaga (1993)
Olvidado rey Gudú (1996)
Aranmanoth (2000)
Historias de la Artamila

- Relatos cortos y cuentos para niños:
Paulina, el mundo y las estrellas (1956).
El país de la pizarra (1956)
Caballito loco (1961)
El polizón del Ulises (1965). Premio Lazarillo.
Sólo un pie descalzo (1984). Premio Nacional de literatura infantil y juvenil.
El saltamontes verde (1986)
La Virgen de Antioquía y otros relatos (colección de doce cuentos, 1990)
Don Payasito

Bibliografía Crítica

Bibliografía Crítica:
Galdona Pérez, Rosa Isabel: Discurso femenino en la novela española de posguerra: Carmen Laforet, Ana María Matute y Elena Quiroga, Universidad de La Laguna, La Laguna, Santa Cruz de Tenerife, 2002.
Lancelot Allahar, Willis: La creación literaria de Ana María Matute, Universidad de Santiago, Santiago, 1985.
Roma, Rosa: Ana María Matute, Espesa, Madrid, 1971.
Truxa, Sylvia: Die frau spanischen Roman nach dem Bürger-krieg: Camilo José Cela, Carmen Laforet, Ana María Matute, Juan Goytisolo, laus Dieter Vervuert, Frankfurt, 1982.

Enlaces de interés

Texto Representativo

"Tengo que pronunciar un discurso y yo no sé pronunciar discursos. Apelo, pues, a vuestra benevolencia y os ruego que aceptéis estas palabras mías como la expresión de lo único que soy capaz de hacer y de la única razón por la que he llegado hasta aquí: yo soy una contadora de historias. Por ello, desearía aprovechar esta ocasión tan extraordinaria para hacer un elogio, y acaso también una defensa, de la fantasía y la imaginación en la literatura, que son para mí algo tan vital como el comer y el dormir, y que opongo a la aridez de la actitud que tan a menudo nos rodea, que se niega a ver la dimensión espiritual de lo material.
Así, es mi intención invitaros, en este discurso mío tan poco erudito y tan poco formal, a ensayar una incursión en el mundo que ha sido mi gran obsesión literaria, el mundo que me ha fascinado desde lo más temprano de la infancia, que desde niña me ha mantenido atrapada en sus redes: el «bosque» que es para mí el mundo de la imaginación, de la fantasía, del ensueño, pero también de la propia literatura y, a fin de cuentas, de la palabra.
Y desearía hacerlo bajo la invocación de «Alicia en el país de las maravillas», con los siguientes versos: «Recibe, Alicia, el cuento y deposítalo / donde el sueño de la Infancia / abraza a la Memoria en lazo místico, / como ajada guirnalda / que ofrece a su regreso el peregrino / de una tierra lejana». El momento en que Alicia atraviesa la cristalina barrera del espejo, que de pronto se transforma en una clara bruma plateada que se disuelve invitando al contacto con las manitas de la niña, siempre me ha parecido uno de los más mágicos de la historia de la literatura, quizá el que ofrece un mito más maravilloso y espontáneo: el deseo de conocer otro mundo, de ingresar en el reino de la fantasía a través, precisamente, de nosotros mismos. Porque no debemos olvidar que lo que el espejo nos ofrece no es otra cosa que la imagen más fiel y al mismo tiempo más extraña de nuestra propia realidad. Desearía, pues, exhortaros a participar, durante el breve tiempo de este atípico discurso, de la fascinación que sin duda constituye la cifra de mi obra, y acaso también de mi vida: la posibilidad de cruzar el espejo e internarse en el bosque de lo misterioso y de lo fantástico, pero también del pasado, del deseo y del sueño. No pretendo que abandonemos este mundo, nuestro mundo, sino tan sólo que nos aventuremos por unos instantes en los otros mundos que hay en éste."

Ana María Matute, Discurso de Ingreso en la Real Academia de la Lengua Española.

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