Escritoras y Pensadoras Europeas
I+D del Ministerio de Educación y Ciencia (Duración: 3 años. Ref. HUM 2005-06658/FILO)
Investigadora Principal Dra. Mercedes Arriaga
Universidad de Sevilla
Escritoras y Pensadoras Europeas
Vittoria Aganoor (1855 - 1910)
- Período Literario: Romanticismo
- Lengua en la que escribe: Italiano
Vittoria Aganoor Pompilj nació en Padua , el 26 de Mayo de 1855, en el seno de una familia acomodada de origen armenio que se había trasladado a Italia en la primera mitad del siglo XIX. Aún hoy la casa familiar de los Aganoor es conocida como la "Casa degli Armeni". Los límites de su biografía, que transcurre entre la segunda mitad del siglo XIX y la primera década del XX, no permiten, como hemos hecho en el apartado correspondiente al período literario, incluirla en el Romanticismo; si lo hemos hecho así es porque su obra, aun habiendo sido gestada en gran parte durante el Realismo y publicada en los inicios del siglo XX, creemos que responde a las características fundamentales del movimiento romántico; un romanticismo tardío, quizás, como cabía esperar en una escritora cuya vida hay que leerla en clave de la melancolía, cuando no de las profundas depresiones que, como veremos, la marcaron.
Vittoria era la séptima hija de Edoardo Aganoor, un padre de carácter introvertido al que estuvo estrechamente unida y del que quizás heredara su propensión a la tristeza, y de Giuseppina Pacini, una madre que fue desde el principio la más ferviente animadora de los estudios de sus hijas y la principal valedora de los afanes literarios de Vittoria.
En efecto, a instancias de su madre comenzó Vittoria desde muy joven a estudiar, recibiendo una óptima educación literaria de preceptores tan ilustres como Andrea Maffei, poeta y traductor, y del también poeta y profesor en la Universidad de Padua, Giacomo Zanella. En esta etapa lleva a cabo apasionadas lecturas de obras clásicas italianas, como El Canzoniere y los Trionfi de Petrarca y la Commedia de Dante; lee también a los poetas y narradores contemporáneos, tanto italianos como extranjeros: Fucini, Fogazzaro, Prati y D' Annunzio entre los primeros; Baudelaire, Heine, Scott o Byron entre los segundos. En estos años es también ávida lectora de revistas tales como "Illustrazione Italiana", "Nuova Antologia", o "Rivista Nuova", de Nápoles. Será en una de ellas, "Nuova Antologia", donde verán la luz en 1876 las primeras composiciones de Vittoria, "A una bolla di sapone" y de su hermana Elena, "Malinconia", gracias a la mediación de Zanella, figura clave en la formación de las cinco hermanas; en concreto, la influencia ejercida en Vittoria es extraordinaria como demuestra la abundante correspondencia mantenida durante años con su preceptor para darle cuenta de sus deseos y afanes. Ya entonces aparece la enfermedad depresiva a la que nos hemos referido. Demasiado tímida y encerrada en sí misma ocultó, además, su carácter atormentado y depresivo, lo que quizás explique la fuerte y larga dependencia emotiva que durante toda su vida tuvo de su familia, a la que, por otra parte, cuidó con exquisita dedicación, sobre todo a su madre y a Maria, otra hermana enferma.
En el mismo año, 1876, la familia se traslada a Nápoles para buscar remedio a la enfermedad nerviosa de Maria; allí Vittoria, cortejada por su belleza algo exótica y por su fama de joven culta y refinada, vive su primer enamoramiento y su primer desengaño con el veneciano Pascuale Grimani. Después, recordará aquellos tiempos de "...i primi studi, il primo amore,/ il primo schianto e il tesoro opimo/ delle speranze".
Algo más tarde, ejercerá sobre ella una gran fascinación el novelista Domenico Ciampoli; la relación acabará mal porque el rechazo amoroso de Vittoria muestra a un hombre amenazador y chantajista que la hará desconfiar del prójimo, como reconoce en carta a Zanella: "...L`ingegno ha fascini traditori e diventa arma terribile in mano ai tristi". Estimulada por Zanella y Maffei, que la aconsejan desde lejos, decide dedicarse a los estudios y a sus ejercicios poéticos y alejarse de aventuras sentimentales que, hasta entoces, sólo le habían reportado problemas.
El periodo napolitano, de más de diez años, es fundamental para su formación literaria. Su nuevo maestro será Enrico Nencioni, que la animará a leer literatura extranjera. La lectura es para ella oxígeno y bálsamo; su vida intelectual es muy rica: lecturas de libros y periódicos, visita a exposiciones, muestras, conferencias, correspondencia epistolar intensa con poetas, profesores, artistas. En este periodo enriquece su biblioteca con los poetas franceses, sobre todo Baudelaire y Les fleurs du mal. La escritura poética es para Vittoria el lugar más seguro y a él se mantendrá fiel el resto de su vida.
La muerte de Zanella en 1888 marca un punto de no retorno para la escritora que percibe la pérdida del adorado maestro como el fin de las "giovanile speranze", la definitiva ruptura de sus sueños:
"Mi sento così sola nel mondo come se nessuno nessuno nessuno mi volesse piú un' ombra di bene, come se fossi diventata indifferente anche ai miei e una grande nuvola d' oblio, un gran gelo mi srrasse d' ogni parte e mi separasse per sempre da tutti! Brutti vaneggiamenti che passano, si sa. No, ti giuro, in me l' energia ed il coraggio non mancano, ma talora mi pare anche inutile l' energia inutile il coraggio contro certe beffarde malignità del destino."
Carta a Marina Baroni
Vittoria se entrega a los estudios y, poco después, esboza la obra Cavalli di San Marco, que publicará tres años después y que fue definida por Barbiera como "un carme civile fortissimo in sonanti quartini".
La enfermedad y muerte de su padre, Edoardo, "dalla bianca testa di profeta", la sume de nuevo en la tristeza y agudiza su sentimiento de náufraga a la deriva. Su madre es para ella la referencia más importante y a su cuidado, y al de su hermana más desvalida Maria, se entregará con inmensa devoción. Por ello, la muerte de su madre en 1899, la llevará a tal estado de consternación y melancolía que no parece dejar espacio para el consuelo, como puede verse en la carta que escribe a su amiga Marina, cuando ya habían pasado varios meses:
"Che cosa sono io se non una naufraga? Vecchia ormai, senza famiglia, senza scopo, senza aspirazioni. Vado innanzi così giorno per giorno, non avendo più innanzi a me la magnifica illusione del domani che da giovani ci tien desti la notte ed ha una consolazione per ogni nostro dolore."
Carta a Marina Baroni
La depresión en esta época es tan profunda y tan larga que ni siquiera lo que había sido hasta ahora su tabla de salvación, la poesía, puede ofrecerle algún consuelo y prácticamente parece haber desaparecido del horizonte de su vida. Tampoco la intensa e importante relación con Domenico Gnoli puede romper el muro de apatía y de dolor tras el que Vittoria se ha refugiado.
Hay que insistir, sin embargo, en la importancia de sus relaciones epistolares, como ya se ha puesto de manifiesto en las líneas anteriores; en efecto, el epistolalrio de Vittoria Aganoor es de tal amplitud que todavía no ha sido publicado en su totalidad, a pesar de las continuas aportaciones parciales que han visto la luz en los últimos años. Las cartas tienen una función vicaria respecto al diálogo que la ausencia imposibilita, pero son también para la escritora un laboratorio en el que experimentar con los sentimientos y un continuado ejercicio de escritura del yo.
De la mano de la escritura, una vez más, llega el inicio de su lenta recuperación, que tiene que ver con la poesía y coincide con la publicación de sus versos en la primavera de 1900. En las décadas de los 80 y de los 90 ya Vittoria había iniciado, como hemos señalado, la publicación de algunos poemas,
si bien con cierta resistencia por su parte, en revistas y periódicos. Como antes, la había animado Zanella, es ahora Nencioni, que aprecia su "forte e vario ingegno poetico", quien la insta a recoger sus poemas en un volumen; la enfermedad del amigo y crítico literario lo aleja de un proyecto en el que tampoco se sentía cómoda la propia escritora, que creía que la palabra poética era exclusivamente autorrefencial y reservada a unos pocos y privilegiados "amici dell' anima".
No obstante su resistencia, en 1990 le escribe a su amiga Marina, en lo que considera una "mezza sconfitta", que está corrigiendo los poemas del famoso volumen, a instancias del editor milanés Treves. En mayo de ese año se publica, tras lustros de gestación, el libro con el título Leggenda eterna. La obra está dedicada "A Giuseppina Pacini Aganoor, mia madre"; la dedicatoria es doble, porque Vittoria había escrito un texto antes de la muerte de aquélla , agradeciendo su empeño en que publicara sus poemas, y añade tras la muerte otro texto, ambos tan emotivos que merecen ser reproducidos:
"Mamma Cara,
Tu hai vinto tutte le mie antiche e vivissime ripugnanze con tre parole: `Fallo per me.´ Eccoti dunque il volume delle mie liriche. Chi seppe dei miei pertinaci rifiuti agli stimoli dei maestri e degli amici, e ai cortesi inviti degli editori, dirà ora con un sogghignetto beffardo: `Oh finalmente, ecco dunque il famoso topo della leggendaria montagna!´ - Ma io col pensiero vedo il mio volumetto nelle tue mani -la mia anima nelle tue mani- ti vedo sorridere e mi basta.
Venezia '99
Questa la dedica che ti destinavo, mamma, quando la notte di dolore non era ancora discesa sulla mia anima...Tu non vedesti la dedica, non vedesti il volume... `Ma soltanto adesso nella tua nuova vita (consentite Antonio Fogazzaro ch`io ripeta le vostre parole) `soltanto adesso con la tua potente visione di spirito´ hai potuto leggere tutto il libro nel suo fondo oscuro, vedere gl` incerti pensieri, le varie fantasie, le passioni onde uscì verso a verso, lento e triste, portandone seco l`ombra; soltanto adesso che meglio mi sai e meglio mi ami, non curando lodi nè censure altrui, cingendoti, nella memoria, con le mie braccia, lo consacro a te.
Venezia, aprile 1900 La tua Vittoria."
La obra consta de tres partes: Leggenda eterna, Intermezzo y Risveglio. Los grandes temas de su imaginario poético se cifran en las reflexiones existenciales, con la melancolía y la muerte como ejes centrales, el sueño del amor y el progresivo desencanto amoroso, que hacen de ella "un' anima devastata", y el tema del paisaje en íntima comunión y símbolo continuado de sus estados de ánimo. En su momento, la obra fue considerada como "canzoniere" y por su coherencia estilística, se comparó con el Canzoniere póstumo de su conciudadana Gaspara Stampa. Pero quizás se deba hablar mejor de "frammenti d' un discorso amoroso", puesto que no hay orden cronológico rígido, ni parece seguirse un diario íntimo, sino que más bien se trata de breves secuencias, chispas donde la ausencia amorosa y el silencio interior se hacen canto. Asimismo, se advierte la sensibilidad extrema de la autora en la exquisitez rítmica de algunos versos, el cromatismo de las descripciones paisajísticas y la profundidad del análisis introspectivo de sus estados de ánimo, todo ello marcado por una honda tristeza.
La crítica reconoce su habilidad en el plano formal, aunque en este punto se le reprocha alguna concesión a la influencia de Zanella, pero lo que más se destaca en la escritora es su gran facilidad para componer cuadros impresionistas capaces de sugerir atmósferas del alma: la soledad y los silencios nocturnos, los paisajes lunares, la topografía de los lagos y, en fin, todas las emociones que la naturaleza que la rodea provoca en ella. Los críticos contemporáneos de la escritora, Angiolo Orvieto, Raffaello Barbera, o Enrico Castelnuovo, entre otros, publicaron recensiones en las que se hicieron los primeros análisis de los poemas de Leggenda eterna. La recensión más apasionada es, sin duda, la de un joven Luigi Grilli, que después sería su amigo y publicaría el volumen póstumo de las Poesie de Vittoria Aganoor.
El éxito de su primer libro de poemas supera todas las expectativas de la escritora, aunque no se deja impresionar por ello e incluso cree que ya no goza de los elogios como habría gozado en otro tiempo; así lo escribe a Antonio Fogazzaro, el novelista y poeta con el que mantendría una de las correspondencias epistolares más intensas y duraderas entre las muchas que mantuvo: "penso che di alcune tenue lodi che mi giungono, avrei goduto un tempo in ben altra maniera che ora non faccio".
En 1901, Vittoria se casó con Guido Pompilj, a quien quizás -Vittoria no habla en sus cartas de este asunto- conoció en el invierno de 1900 en el Ateneo Veneto, o quizás en casa de amigos comunes. Jurista, literato y político, Pompilj llegó a ser Subsecretario de Asuntos Exteriores en el gobierno de Saracco y ministro con Giolitti entre 1906 y 1909. Sí consta un viaje de la escritora a Umbria en la primavera de 1901, en lo que se considera un "peregrinaje" para conocer la tierra de su nuevo amigo. En octubre de ese mismo año anuncia su noviazgo con Pompilj en sendas cartas a Baroni y a Gnoli. Pocas semanas antes de la boda publica Trasimeno, poema en el que se advierte la presencia del moderno héroe, "il forte soldato del bene", así como escenas campestres e idílicas y un canto a la vida iluminada por el amanecer de un nuevo día, que sin duda hace referencia a su propio estado de ánimo:
Non meste io ti volsi parole,
o Lago, in quel vespro di maggio?...
Or sotto ai miei cigli arde un raggio,
e dentro al mio spirito il sole.
La actividad política de su marido y el traslado a Perugia, marcan, en efecto, el comienzo de una nueva etapa en la vida de la escritora. De hecho, se produce un cambio también en su poesía, que se hace más cuidada formalmente pero más alejada de las fibras más íntimas y sensibles que antes la habían caracterizado. El volumen Nuove liriche, publicado en 1908, no suscita el aplauso y el éxito del primero. Ella misma lo analiza en carta de 1908 a una amiga:
"Qui forse la forma sei è ingagliardita e qualche più profondo attegiamento di pensiero vi è; ma certo la passione dei venti anni e dei trenta, l' impeto di quei tumulti lontani, non si ritrovano più. Sera estiva e Pace, e La bella bimba dicono molte cose, sincere e appassionate a loro modo, ma di una passione malinconica di tramonto, anzi di sera".
Sin embargo, su tardío matrimonio ha aportado a Vittoria unos ideales humanitarios desconocidos para ella. Su marido representa la abnegación y la solidaridad, un componente ético que da un nuevo sentido a su vida e incluso la ayuda a superar su neurosis. La dedicatoria de su segundo libro de poemas a su marido es significativa:
"A te, che al lavoro e del lavoro/ mi dai costante incitamento ed esempio,/ dedico queste liriche col più tenero/ immutabile affetto."
Esta etapa de más serenidad que nunca en su vida, en la que se hacen frecuentes los viajes oficiales y la dedicación a actividades filantrópicas, se ve interrumpida por una enfermedad; tras ser internada en un hospital en Roma para ser intervenida quirúrgicamente, muere de manera imprevista, a causa de complicaciones surgidas en la intervención. Era la primavera de 1910 y la escritora tenía 55 años. Pocas horas después, su marido pone fin a su vida. Este hecho contribuyó, sin duda, a crear una atmósfera romántica en torno al matrimonio y a la biografía de Vittoria Aganoor, e hizo que su obra gozara de una difusión que hasta entonces no había tenido.
Actualmente, su obra está siendo objeto de estudios por parte de la crítica literaria italiana, que, tanto en análisis individuales como de conjunto, está rescatando la obra de escritoras que, injustamente, permanecían en el olvido y que como Vittoria Aganoor dejaron el testimonio escrito de una vida consagrada a la poesía. Recientemente, en 2005, se ha celebrado en Padua un Congreso sobre nuestra autora para conmemorar el 150 aniversario de su nacimiento; allí se adquirió el compromiso de crear un archivo para preservar sus escritos, sobre todo su abundante correspondencia que, en parte, aún permanece inédita.
Obras
AGANOOR, Vittoria: I cavalli di San Marco. Venezia, Stab. Tip. C. Ferrari, 1892.
AGANOOR, Vittoria: A mio padre. Versi. Venezia, Stab. Tip. Lit. C. Ferrari, 1893.
AGANOOR, Vittoria: Leggenda eterna. Milano, Treves, 1900.
AGANOOR, Vittoria: Il canto dell`amore. Feltre, 1902.
AGANOOR, Vittoria: Leggenda eterna: intermezzo-risveglio. Torino-Roma, Casa Editrice Nazionale, 1903.
AGANOOR, Vittoria: Nuove liriche. Roma, Nuova Antologia, 1908.
AGANOOR, Vittoria: Poesie complete. Firenze, 1911.
AGANOOR, Vittoria: Poesie complete di Vittoria Aganoor. Edición e introducción de Luigi GRILLI, Firenze, le Monnier, 1912. (Incluye Rime Sparse, póstumas).
AGANOOR, Vittoria: Nuove liriche. Edición de John Butcher. Bologna, Nuova S1, 2007.
AGANOOR, Vittoria: Lettere d`amicizia a Marina Sprea Baroni Semitecolo 1881-1909), edición de Ornella Vitocco Pittarello.
AGANOOR, VITTORIA: Lettere a Domenico Gnoli (1898- 1901), edición de Biagia Marniti. Catalnissetta-Roma, Sciascia Editore, 1967.
AGANOOR, Vittoria: Lettere a Giacomo Zanella (1876-1888), edición de Adriana Chemello, Venezia-Mirano, Eidos, 1996.
AGANOOR, Vittoria: Lettere scelte di Vittoria Aganoor ad Antonio Fogazzaro, edición de Brunone de Toffol, Mansue, Comune, Biblioteca Comunale, 2002.
EN ANTOLOGÍAS Y DICCIONARIOS:
DE GUBERNATIS, A.: Dizionario biografico degli scrittori contemporanei. Firenze, 1879.
BORGHESE, G.A.: La vita e il libro, II. Torino, 1910.
CROCE, B.: Letteratura della nuova Italia, Vol.2. Bari, 1914-1915, págs. 376-383.
VILLANI, C.: Stelle femminili. Napoli, 1915.
CASATI, G.: Dizionario degli scrittori d`Italia, 1925.
DE BLASI, J.: Le scrittrici italiane dalle origini al 1800. Firenze, 1930-31.
-Dizionario universale della letteratura contemporanea. Milano, Mondadori, 1963, vol.I.
-Dizionario enciclopedico della letteratura italiana, edición de G. Petronio. Laterza, Bari, 1970, vol.I.
-Poeti simbolisti e liberty in Italia. Edición de Glauco Viazzi e Vanni Scheiwwiller, Milano, All`Insegna del pesce d´oro, 1971.
-Scrittricci italiane dal XIII al XX secolo. Edición de Natalia Costa-Zalessoww, Ravenna, Longo, 1982.
-Le stanze ritrovate. Antologia di scrittrici venete dal Quattrocento al Novecento. Edición de Stefania Fiocchi Mirano, Mirano-Venezia, Eidos, 1991.
-Scrittrici d`Italia. Edición de Alma Forlani e Marta Savini, Roma, Newwton Compton, 1991.
-Donna, mistero senza fine bello. La poesia femminile d`occidente dalla Grecia classica alle soglie del XX secolo. Edición de Silvio Raffo, Roma, Newton Compton, 1994.
-Le scrittrici dell`Ottocento. Edición de Francesca Sanvitale y Maria Vittoria Vittori, Roma, Istituto Poligrafico e Zecca dello Stato, 1995.
-RUSSELL, Rinaldina: Italian women writers: A Bio-Bibliographical, Source Book. Greenwood Publishing Group, 1994. (La entrada de Vittoria Aganoor la realiza Giuliana Sanguinetti Katz).
-RUSSELL, Rinaldina: The feminist Encyclopedia of Italian Literature. Greenwood Publishing Group, 1997.
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GALETTI, A.: Il Novecento. milano, 1935.
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Enlaces de interés
- http://www.superzeko.net/poetry/Vittoria AganoorPoesie.html
- http://www.it.wikipedia./org/wiki/VittoriaAganoor
- http://www.unistrapg.it/italiano/ateneo/dipartimento_cc/pdf/perusia/07
Texto Representativo
VESPERO
Laggiù nei prati l'ombre s'allungano
dei pioppi; assorta nel queto vespero
la verde pianura si stende
incontro all'alto mar d'ametisto.
Morì la lunga nota dell' ultima
stornellatrice; tacque l'allodola
nell'alto; non s'ode che un largo
bisbiglio, all'erbe sotto e tra i rami.
Come talora vibran nel tempio,
dopo i cantati salmi, de'monaci
l' estreme preghiere sommesse
rimormorate lasciando il coro.
Salgon dall'erbe recisi effluvi
di moribondi fiori. A me salgono
dal core i ricordi, fragranze
vostre, o morenti fior del passato!
Leggenda eterna
Traducción Castellana
ATARDECER
Allá abajo en los prados, se tienden las sombras
de los chopos; absorta en el quedo atardecer
la verde llanura desciende
al encuentro de la altamar de amatista.
Murió la prolongada nota del último
estornino; calla la alondra
en el cielo; no se oye sino un dilatado
murmullo bajo la hierba y entre las ramas.
Igual que a veces vibran en el templo,
tras los cantados salmos, de los monjes
las últimas plegarias humildes, apenas
murmuradas mientras el coro abandonan.
Suben de la hierba heridos efluvios
de moribundas flores. Suben de mi corazón
recuerdos, que son fragancias vuestras
¡oh agonizantes flores del pasado!.
Leyenda eterna
Traducción: T. Durán Medina
