Escritoras y Pensadoras Europeas

Antonia Pozzi (1912 - 1938)

por Mª Eulalia Muñoz Hermoso

Antonia Pozzi

Antonia Pozzi nace un 13 de Febrero de 1912 en el seno de una familia acomodada, culta y refinada: su padre, Roberto Pozzi, renombrado abogado en Milán y su madre de origen nobiliario, la condesa Lina; hija del conde Antonio Cavagna Sangiuliani di Gualdana y de Maria Gramignola (dueños de amplias propiedades). Este contexto privado, rico en estímulos intelectuales, fermento de una cultura de ascendencia ilustrada-romántica, será clave en la formación de Antonia; con una madre educada en un buen colegio, el "Collegio Bianconi" de Monza, que domina bien varios idiomas (el francés y el inglés), con un vivo interés por la lectura (especialmente por los autores extranjeros), que sabe tocar el piano y se apasiona por la música clásica y las artes en general; con un abuelo materno cultísimo ("il nonno Antonio"), reconocido historiador (apreciado también por Pavese) y amante del arte en general, dotado de cualidades pictóricas propias y ducho en el dibujo y la técnica de la acuarela; con una abuela, "la nonna Maria"(nieta a su vez del famoso Tommaso Grossi) de aguda y gran sensibilidad con la que Antonia desde su infancia establecerá una estrecha relación de entrañable afecto y profunda complicidad vital; de ascendencia paterna, la abuela Rosa, dedicada al magisterio, al igual que la hija de ésta, su tía Ida (hermana del padre), también maestra, compañera en muchos de sus viajes ...cierran este círculo de claras influencias intelectuales que cimentarán un fértil sustrato de motivación cognitiva, avidez cultural y de educación y permeabilidad de la sensibilidad artística que delineará el perfil peculiar de nuestra autora.

Antonia empieza su primera experiencia escolar en 1917. Los documentos no certifican de una forma clara si estos primeros años transcurren en una escuela religiosa (posiblemente "la scuola delle Suore Marcelline") o bien viene preparada de forma privada.

Lo que sí es cierto, es que en 1922 no habiendo aún cumplido los 11 años, está matriculada en el instituto "Liceo-ginnasio Manzoni", donde obtendrá el título en 1930 para proseguir con sus estudios universitarios en la "Statale" de Milán.

Estos años de instituto marcarán para siempre la vida de Antonia en un triple aspecto: por una parte, se forjarán estrechas y profundas relaciones de amistad, en particular con Lucia Bozzi y Elvira Gandini (a las que considerará "hermanas elegidas") y por otra, descubrirá una doble pasión: la poesía; refugio íntimo y ejercicio estético al que se entregará con asiduidad, y el sentimiento del amor; en su doble vertiente de exaltación y dolor más profundo por su imposibilidad de cumplimiento.

En 1927, cursando el primer grado de Bachillerato, se sentirá fuertemente atraída por su profesor de latín y griego, Antonio Maria Cervi, de quien admira su hondo sentido ético, su cultura excepcional y su consagración plena a la enseñanza. La vinculación de intereses afines será cada vez más clara y manifiesta: el ansia de saber, el amor por el arte y la poesía, por la belleza en general que une a ambos, trocará en Antonia la admiración, por un sentimiento profundo de amor, de sesgo trágico, obstaculizado de forma explícita por su padre en 1933, que provocó la renuncia definitiva a esta "vita sognata" como después la escritora plasmaría en sus poesías homónimas donde la convergencia entre deseo y realidad quedará para siempre truncada y la poesía será entonces la única forma de vida posible.

Este amor indecible y real (certificado por la mayoría de los críticos), y que la familia tratará a posteriori, después de su muerte, de manipular y reducir a una mera relación platónica, gravará su espíritu con una huella indeleble en la conciencia compartida por ambos del desgarro de una plenitud afectiva y un destino común arrancados sin más, bajo una obstinación paterna sin aparente sustento lógico; y la frustración consiguiente. Una de sus mayores biógrafas de los últimos tiempos, Alessandra Cenni, en su libro In riva alla vita. Storia di Antonia Pozzi poetessa (Rizzoli) llega incluso a aventurar la hipótesis de un posible aborto obligado, fruto de esa relación pasional (tesis sin embargo desmentida por todos los testimonios cercanos y por su otra biógrafa Graziella Bernabò) y quizás, de un primer intento de suicidio tras la humillación y el rechazo de que fue objeto Antonio Maria Cervi por parte de su padre en un momento de confidencialidad en que declararía su deseo expreso de casarse con ella.

A partir de aquí, tanto para el profesor, herido profundamente en su orgullo y dignidad, siendo una figura relevante en el ámbito intelectual de la época (había publicado ensayos sobre la estética del neoplatonismo y sobre la historiografía crítica de Friedrich Nietzsche) como para Antonia, que intentará colmar este vacío volcándose e ilusionándose con otros proyectos y amores; la fisura a la larga será terrible, pero en un primer momento esta separación será vivida con la calma y la certeza de que este amor permanecería indemne a través del tiempo y el espacio, dada su naturaleza, que ambos creían indestructible como apunta Alessandra Cenni en la Introducción a la obra de la autora Parole.

En 1930 Antonia inicia sus estudios universitarios en la Facultad de Filosofía y Letras, donde halla profesores de gran talla y toma contacto con todo un grupo de intelectuales coetáneos a ella, en cuya nómina rezan los siguientes: Vittorio Sereni (que llegará a convertirse en una de sus amistades más importantes), Enzo Paci, Dino Formaggio, Remo Cantoni, Ottavia y Celia Abate, Giancarlo Vigorelli, Luigi Rognoni, Giulio Preti, Guido Morselli, Daria Menicanti, Maria Adalgisa Denti y Giovanni Maria Bertin. Entre sus profesores tienen especial interés para ella, las clases del germanista Vincenzo Errante y sobre todo el Curso de Estética impartido por Antonio Banfi, considerado el docente universitario más abierto y moderno de su época.

Con él aprende un nuevo método de investigación basado en una racionalidad cargada de moralidad filosófica, cimentada en la sustancia profunda de la ilustración lombarda y que enfrentaba la crisis abriendo una perspectiva de salvación a través de un principio crítico vital en que la palabra se configura en "síntesis orgánica de conciencia", donde la experiencia vital viene recogida y significada (principio claro y manifiesto en su poesía). Con él, además, elaborará la tesis sobre la formación literaria de Flaubert, obteniendo matrícula de honor el 19 de Noviembre de 1935.

Durante todos estos años de Instituto y Universidad lleva una vida muy normal en consonancia con su rango alto-burgués y culto; y con su edad, combinando su amor por la montaña, cultivado desde 1918 en Pasturo (pequeño pueblecito de la Grigna) donde la familia posee una villa y transcurre muchos de sus periodos vacacionales, con la motivación de sus grandes viajes que empezarán a partir de 1931. En este mismo año por tanto, iniciará su periplo trasladándose precisamente a Inglaterra para aprender bien el inglés de manera oficial, instada también por el padre para alejarla de Antonio Maria Cervi.

En 1934 realiza un crucero visitando Sicilia, Grecia y África mediterránea que la pondrá en contacto de una forma vital con esas culturas tan estudiadas y apreciadas por su profesor amado, descubriendo un mundo aún no condicionado por la civilización europea, con una fusión perfecta entre humanidad y sentido primitivo intacto.

Entre 1935 y 1937 se halla en Austria y Alemania para profundizar en sus conocimientos de lengua y literatura germánicas; interés que el profesor Vincenzo Errante había promovido en ella durante el período universitario y que la llevará a traducir en italiano algunos capítulos del "Lampioon", de M. Hausmann. En todo este tiempo, además, se ha convertido en una experta en fotografía, dominando bien la técnica, pero sobre todo llevada por el impulso de querer captar la esencialidad del momento efímero eternizado en imágenes de objetos, personas y naturaleza que desprenden un sentimiento oculto y misterioso. Se crean así sus albumes que constituyen auténticas páginas de "poesía en imágenes".

Pero en general, todo este discurrir normalizado de acciones es simplemente aparente ya que dentro de sí la escritora continúa viviendo un auténtico drama existencial no concluso y que ninguna ocupación consigue mitigar: ni la docencia en el ámbito profesional en el "Instituto Tecnico Schiaparelli" iniciada en el 37 y retomada en el 38, ni en el ámbito filantrópico y humano, el compromiso social en pro de los pobres, en conjunción con su amiga Lucia, ni siquiera sus propios proyectos intelectuales como la ideación de una novela sobre la historia de la Lombardia a partir de la segunda mitad del Ochocientos, ni la poesía o la fotografía, auténticos espacios de vocación artística.

La carencia de una fe sólida, a pesar de tener un espíritu profundamente religioso, el vacío existencial provocado por la no culminación de su historia de amor y la implicación en las circunstancias históricas concretas, parecen ser según la opinión de los críticos, las causas determinantes de su trágico final, ya que muere suicidándose el 3 de Diciembre de 1938.

Su perfil psicológico viene marcado fundamentalmente por una hiperestesia singular, desbordante, por una empatía que la hace conectarse a todo el universo lacerado y sensible; a los sectores más desfavorecidos, haciendo suyo su propio sufrimiento, y a la vez, ser capaz de sentir el gozo de la vida en una efusión sin límites. Así en la Introducción a la obra de la autora Parole, Alessandra Cenni la definirá precisamente como "una inadattabile alla vita per eccesso di vita", arrojada a ella como desafío intelectual a través de un generoso gesto existencial. Por otra parte, la gran italianista Maria Corti que la conoció directamente en la Universidad destaca además de ese rasgo ya remarcado de su "hipersensibilidad", otros que delinean y completan su personalidad, como su rareza, originalidad, su "dulce angustia creativa", su carácter fuerte y su gran inteligencia filosófica, comparando su espíritu con esas plantas de montaña que surgen al borde de los precipicios.

Ese anhelo vital, esa curiosidad inteligente y esa emoción que lo bello, lo trágico y lo humilde suscitan en su espíritu, la llevarán también a amar la naturaleza, esa tierra lombarda con sus plantas y sus ríos, sobre todo esos paisajes alpinos; esas montañas concretas de Pasturo, a los pies de la Grigna, que en su contemplación y contacto vivencial: escaladas, paseos ...restituirán la armonía quebrada de la autora y propiciarán el reencuentro consigo misma, traduciéndose también en vibrante poesía o en magníficas páginas en prosa donde rezuma el esplendor de la narración y de las imágenes.

En Antonia Pozzi se concilian los términos "eros" y "tánatos" con ese colofón vital que quiere ser el último arranque de autenticidad, en esa reivindicación final de su propia esencia, reflejada también en su obra. Su suicidio (como si se tratase de un héroe romántico marcado por una fatalidad inapelable) fue un último grito de libertad que quiso ser silenciado por su familia, por su padre en concreto. Como nos dirá Maria Corti, Antonia fue presa inocente de la paranoica censura paterna en su vida y en su obra, vinculada a éste afectivamente desde su adolescencia por la actitud distante de la madre al estar más volcada en los compromisos sociales. Seguramente la exigencia de la perfección para complacer el espíritu autoritario de su progenitor y el cerrado ambiente religioso familiar desencadenarían la crisis irreversible, mal que ella misma definió como "disperazione mortale" en su nota de despedida a sus padres, y que la conduciría a la muerte voluntariamente por obra de los barbitúricos; circunstancia escandalosa que querrá ser negada por su familia, atribuyéndola oficialmente a una "neumonía", así como también su testamento destruido por el padre y la consiguiente manipulación por su parte de su obra: sus poesías escritas en cuadernos y aún inéditas en ese momento sobre las que intervendrá cancelando parte de su historia íntima (su historia de amor con Cervi que será falsamente descrita como una relación platónica); y en cuestiones formales, guiado por su gusto escolástico, amante de la poesía tradicional.

No podemos por otra parte, eludir el contexto social como coadyuvante en la resolución fatal de su decisión final: en este período de entre-guerras Europa se ve asolada por un ambiente de inquietud y angustia existencial, y ni siquiera Italia salvaguardada en principio por los límites de un gobierno autárquico pudo sustraerse a esa tensión palpable de que se estaba forjando algo oscuro y abatía las conciencias con un denso velo de incomprensibilidad ante los acontecimientos históricos que estaban ocurriendo, provocando un sentido de confusión y extrañeza con respecto a los valores humanos de la cultura occidental. Esto se refleja desde luego en la poesía, que trata de convertirse en una especie de barrera, de defensa y reducto de cultura, que se yergue sobre este paisaje ruinoso pero que también ve amenazada su supervivencia. Antonia Pozzi se encuentra por tanto, entre los pocos que son capaces de contemplar cara a cara el lado más terrible e inquietante de la realidad y trasciende a su poesía en esa conexión empática con el sufrimiento ajeno, en ese estar presente en el momento histórico que vive percibiendo todo lo exterior a pesar de su subjetividad, creando una "herida insanable" en su espíritu como nos dirá Tiziano Salari hablando de "sus diarios" y que todo el peso de la cultura refinada que la envuelve y la sostiene no podrá curar.

Otros críticos y el mismo Tiziano Salari aseguran que el contexto social y cultural tampoco contribuirá a su reconocimiento intelectual y pleno como poeta, más bien entraría en conflicto, en primer lugar, por el hecho de ser mujer y en segundo lugar, por la vivencia misma de su pasión poética (prejuicios que aún perduran y observamos en las antologías e historias literarias del siglo XX); camino, el de la dignificación literaria que podría haber sido un acicate que soslayase en un momento dado la certeza de conducir un destino en un mundo privado de sentido.

- Concepto de "Poesía"

La clave profunda que cifra la poesía de Antonia Pozzi está constituida por esa vinculación estrecha a la vida y por esa transferencia esencial e inmediata al espacio autorreferencial de la literatura. Y así ella misma declarará su necesidad sustancial para vivir: "vivo della poesia como le vene vivono del sangue". En esta frase-manifiesto está expreso el primer valor que cumple la poesía por tanto: su obligatoriedad, su entrega vocacional al Arte; es en definitiva un alimento básico para el espíritu y por lo tanto tiene un valor sacro. Como consecuencia de éste surge un segundo valor: las palabras brotan del alma y expresan la autenticidad de la existencia tanto interna como externa a ella; valor autoconfesional (cauce de la propia identidad) y extra-confesional.

Pozzi concibe clásicamente la poesía con una función catártica (tercer valor): liberación del dolor a través de la plasmación artística, como así lo pone de manifiesto explícitamente en sus cartas (Lettere): "la poesía ha questo compito sublime: di prendere tutto il dolore che ci spumeggia e ci rimbalza nell'anima e di placarlo, di trasfigurarlo nella suprema calma dell'arte, così come sfociano i fiumi nella celeste vastità del mare".

Para la autora, la poesía debe tener también un valor ético y existencial (cuarto valor) como cauce profundo en la resolución de un problema vital, como vía de reflexión en la plasmación objetivada de escenas humanas.

La poesía de Pozzi se inclina hacia la purificación esencial de la palabra arrastrando la angustia de un dilema no resuelto entre Arte y Vida, que al final resultará insostenible. Los temas de sus poemas giran en torno a la inasibilidad de un punto de anclaje en que volcarse completamente, ya sea a través de la objetivación artística o la maternidad (aspiración también negada).

En cuanto a la forma, bajo la aparente simplicidad de medios expresivos, hay todo un despliegue de recursos disimulados que delatan la técnica y el dominio del oficio. Y así fiel a su potente espíritu crítico como nos dirá Alessandra Cenni en el análisis de su obra Parole, los datos incontrolables e irracionales empíricos son sometidos al tamiz de la inteligencia racional en una exploración lingüística que busca cada vez sistemas lingüísticos más complejos.

Palabra y poesía, se presentan para la autora a veces como dos realidades antitéticas, con un valor absoluto la segunda y la primera en su valor ambiguo y fluctuante. No sólo hay una lucha por encontrar la forma perfecta que refleje el contenido exacto sino que asumiendo una concepción romántica de la tradición literaria de la inaferrabilidad de la poesía, de la finitud y limitación de la palabra, se da una desconfianza patente no sólo en la palabra como cauce expresivo sino en la propia idea que se expresa. Así la poesía se siente a veces como algo huidizo, inasible, plasmado parcialmente en unos toques momentáneos, y circunstanciales; por lo tanto estas palabras tendrán sentido para la autora siempre que sean portadoras de verdad, que sean espejos de experiencias vitales o por otra parte, soportes ficticios de auténticas realidades imaginadas o soñadas. Y precisamente Luigi Scorano nos dirá en el estudio de las cartas de Pozzi Carte Inquiete que la palabra se hace más palabra poética en Pozzi en la medida que se distancia de la urgencia cotidiana y se sumerge en una dimensión no cronística.

Palabras, que en definitiva siguiendo la lección hermética se deslizan por la poesía "rotundas como piedras", envueltas en velos transparentes", reducidas al "mínimo peso", como escribió Montale, que transfieren solidez y sustancia a las imágenes liberando el ánimo oprimido y proyectando el sentimiento a las cosas transfiguradas en símbolo.

La lírica de Pozzi parte del crepuscularismo de Sergio Corazzini, para después seguir un camino de interiorización. No se abre ni inclina al hermetismo sino quizás sólo a través del reflejo y sugerimiento externo de la poesía coetánea a ésta, aunque sí es lícito destacar ciertas experiencias de Ungaretti. Busca por sí misma su propia vía agotando los residuos, los ecos y las contaminaciones inevitables. Técnicamente su poesía deriva del versolibrismo de principios de siglo. Montale en la primera edición a su obra, Parole habló de "una voz ligera, poco necesitada de reforzamientos (que) tiende a quemar las sílabas en el espacio blanco de la página".

Su peculiar inclinación a la realidad con ese "dominio y fascinación por la imagen" (con una originalidad suma en su configuración metafórica) confirmada también en su interés por la fotografía, la acercan a los poetas de la llamada "línea lombarda" que pretendían capturar la sustancia de las cosas para justificar el propio hecho de la contemplación a través de un consciente ejercicio crítico y de análisis de las razones existenciales.

El registro expresivo sigue por lo general una doble orientación encaminado a diferentes motivaciones temáticas. Montale había apuntado ya la conformación de una atmósfera "uniforme" de imagen, pero más que de una poesía monocorde, habría que hablar de un desarrollo lineal paratáctico salpicado con brillantes y originales hallazgos y brotes de estilo. Todo ello configura un código poético personal, propio, madurado en una red isotópica de símbolos que se pueden rastrear en su obra a los que se dota de un significado metafórico y nuclear diversificado después en las múltiples variaciones de las distintas asociaciones semánticas textuales.

Todo un bagaje de lecturas cimentan y respaldan su formación literaria: además de Rilke, Pound, Valéry y Eliot en lengua original y en traducciones, Antonia lee también a los maestros de la poesía italiana contemporánea: Ungaretti (L'Allegria sobre todo) por el dominio intelectual sobre la tendencia visionaria; Montale por el fuerte sentido ético de su existencialismo y también a Sinisgalli y Quasimodo. En cuanto a la narrativa, se apasiona por Flaubert, Kafka, Dostoievski, Mann y Joyce, interpretada en clave filosófica.

Según Mariano Roldán en su Traducción y Prólogo de Treinta Poemas sobre Antonia Pozzi, aduce que habría que encuadrar a la autora en una poesía de "tono virginal" de cariz extático, llena de premoniciones y esperas con una rapidez, patetismo, concisión y diarismo que lo evidencian, en la línea de una Emily Dickinson o una Katheleen Raine.

Históricamente, Antonia Pozzi forma parte conjuntamente con Gatto, Sinisgalli, Luzi, Parronchi y Sereni, de esa tercera generación de escritores del siglo XX (en correspondencia con la española de Hernández, Vivanco, Panero, Rosales o Muñoz Rojas) que Oreste Macri señala como continuadora de la constituida por Quasimodo, Betocchi y Montale (en coincidencia con la del 27 española) y sucesora a su vez de Rébora, Campana, Saba, Cardarelli y Ungaretti, cima de la lírica italiana de esta época; equivalente a Juan Ramón Jiménez en nuestra lírica.

Obras

Todas sus obras han sido publicadas de forma póstuma. Y la génesis de sus poesías ha sido reconstruida en las ediciones más recientes. Su itinerario poético desarrollado a modo de diario íntimo constituye un único "canzoniere", que condensa toda su poesía en un solo libro: Parole, publicado en 1939, un año después de su muerte, a cargo de la editorial Mondadori y con la introducción de Eugenio Montale que advierte precisamente al lector de hallarse frente a una poesía con conciencia de estilo y a la vez, profundamente íntima.

Pero en esta primera edición no está la versión auténtica de su creación, sino que ha sido objeto de la manipulación paterna, excluyéndose poemas, frases, incluso signos de puntuación con el fin de "limpiar" la obra según su criterio, de manera que habrá que esperar a la última edición de Garzanti en 2001 para recuperar la versión íntegra de la obra según fue escrita por la autora en su origen. Entre esta primera edición y la última se irán publicando estadios intermedios de su "canzoniere" con otros títulos y la inclusión cada vez de nuevas poesías inéditas.

El éxito editorial inmediato que obtuvo la publicación del libro contrasta con el desconocimiento de la autora en el panorama de la literatura italiana hasta un año después de su muerte. En menos de diez años desde esta fecha se hicieron tres ediciones sucesivas y dos versiones, al rumano y alemán; circunstancia de vida y obra que la acercan en este sentido a otro gran escritor, de época anterior como fue Bécquer.

Los lectores se sentirían en seguida cautivados por ese impresionismo diarístico, ese captar la sensación y transcribirla sustrayéndola al momento variable para fijarla en un horizonte de eternidad del que emana una autenticidad profunda; doble cualidad que ha sido destacada por toda la crítica en general.

Todas las poesías del libro, en realidad componen un único poema, que cifran su experiencia vital desde los 16 años hasta pocos meses antes de morir en 1938.

El esplendor lírico de este gran poema nos conmueve como un evento que por una parte, refleja la época que le tocó vivir: época de angustia vital y existencialismo filosófico entre las dos guerras mundiales y por otra, nos remite a algo más esencial, a una pregunta sin respuesta dirigida al centro mismo del ser humano.

El enigma o misterio que desprenden sus poemas bebe en la fuente directa del expresionismo alemán, con la creación de atmósferas desoladas e inquietantes envueltas en el alternarse de las estaciones, sombras, luces, reflejos, lluvias, nieblas, periferias, presencias, ausencias y silencio. Pero este ropaje se articula verdaderamente sobre el cañamazo de una filosofía de la experiencia y de la cultura, una filosofía racional que aglutina dos principios dialécticos irreconciliables pero presentes en Antonia: la desesperación existencial y su comprensión crítica y racional.

En definitiva, el libro poético de Antonia está marcado en gran parte, por su drama personal que se plasma a través de la recurrencia de una serie de motivos temáticos: la negación del amor, de la maternidad, el fantasma del "marido-hijo", la resurrección vital del hermano de Cervi (Anunzio Cervi), transferido en un niño, curación de la "herida" interna, clausura de la desunión, etc.

En otro bloque, está también el tema de la muerte como una premonición velada donde subyace quizás un reclamo, pero no sería lícito hablar como sostiene una parte de la crítica, de poemas donde se advierte "una conversación incesante con la muerte" o "de un cortejo fúnebre" lleno de oscuras imágenes que anticipan un hecho ya proyectado y premeditado por parte de la autora. La muerte está presente a veces en el exterior, en lo que la rodea, o a veces en su propia frustración vital, pero asumir la convicción de una trayectoria programada y encaminada al cumplimiento de ese fin, sería equivocado y querer agotar el significado del texto, que tiene una pluridimensionalidad, en una sola dirección.

La naturaleza también alienta su poesía en una simbiosis con su propia identidad en que los elementos se transfiguran en ella o ella se proyecta en este espacio escénico simbólico y mudable según su estado anímico (o se tiñe de tintes sombríos que denotan el vacío o se despliega en una explosión gozosa de flores y esplendor de luz en menos ocasiones). A veces se da la plasticidad descriptiva de una naturaleza vista formalmente pero que es siempre medio de otra realidad que la trasciende, sobre todo cuando describe sus montañas amadas.

La elección temática se engarza en constelaciones simbólicas operativas dentro de las secuencias textuales con un valor constante. Entre las más recurrentes están todas las referidas al "agua" como elemento nuclear que adquiere connotaciones diferentes según su forma y estado. El polimorfismo es amplio: lluvia, fuente, lágrimas, lago, mar, agua corriente y dulce, etc. que cierran su circularidad significativa en la antítesis de dos términos claves: el lago como símbolo de agua estancada y encenagada, equivalente a colapso de la vida; muerte vital, hastío, en definitiva también, de finitud contrastado con el "mar", símbolo del absoluto, del infinito, del sentido de la vida y de la proyección creciente del ser humano; de la amplitud de horizontes. El "mar" es siempre un símbolo positivo aunque a veces pueda percibirse en su valencia totalizadora negativa y rotunda, en ese caso se matiza con la adyacencia "nero" que asume toda la esencialidad terrible.

Otra constelación está formada por la luz, luz diversificada en un sentido místico y metafísico en su forma "lume", o bien en su cara bipolar de "sol": inmanencia de la vida que urge, plenitud vital, fuerza creativa y sentido de la existencia. Hay "muchos soles" en la poesía de Pozzi aunque algunos aparecen en su vertiente de ocaso y negación. En el polo "nocturno" están "las estrellas", con el valor de indicios de reencuentro existencial con el sujeto, esperanza oculta de una realidad posiblemente trascendente.

Y por último, otra cadena isotópica destacable es la del sonido, desenvuelta en una multiplicidad de cadencias, elementos, objetos tanto de la naturaleza como de factura humana: grillos, pájaros, voces, violines, campanas, etc. El término "campana" está configurado con un valor semántico especial recurrente: cada vez que aparecen las campanas son un reclamo a la vida, es el eco de la conciencia que te recuerda que estás en la dimensión física de la vida.

El sonido tiene por tanto un valor especial en la poesía pozziana y es quizás la sensación más manifiesta, revela una doble función semántica: de resucitar a la vida, de enganchar con el tono vital cuando está presente, o de privación, de crisis, vacío existencial, pregunta retórica vehemente humana y exiliada del ámbito trascendente cuando surge el silencio.

En el plano formal, la musicalidad fluye con naturalidad conseguida por la fusión de endecasílabos con versos de inusual brevedad: formas cerradas y verso libre que no delatan en apariencia una atadura programática. A veces en un mismo poema con versos de andadura iterativa construidos sobre secuencias largas, se efectúan quiebras a través de encabalgamientos de influencia danunciana que reequilibran y redimensionan la medida del canto, a los que se añaden semantemas y agregados simbólicos que sugieren un ambiente simbolista y post-simbolista.

El esquema estrófico también redunda en la musicalidad procediendo a través de la unión de imágenes correlativas que se apoyan en la parataxis con un efecto de "encantamiento melódico". Los críticos hablaron en su momento de "Alma musical". Además, el uso de los guiones acentúa el ritmo de las composiciones con vibrantes pausas expresionistas.

Hay también una gama cromática particular en su poesía que se resuelve a través de toques impresionistas y una amplitud de repertorio. Las valencias tonales se materializan con tintes compactos o a través de matices propios de los pintores de lagos, para terminar con una versión expresionista y surrealista en el tratamiento del color que evoca y amalgama influencias de la más diversa extracción y revelan ya la madurez en la conciencia artística de la autora. Este cromatismo se plasma en la naturaleza: en los paisajes y las montañas sobre todo y en un microcosmos botánico de elección propia y asume muchas veces una connotación simbólica cargada de sugestiones varias, por encima del valor plástico-descriptivo. Luigi Scorano en su estudio ya citado sobre la obra de Antonia Pozzi Carte Inquiete subraya la presencia de cuatro colores recurrentes que articulan la poesía de la autora: negro, oro, rojo y blanco; siendo la antítesis"negro-blanco" la más cargada de valencias simbólicas. El negro condensaría la privación, lo terrible, el dolor, etc. Y el "blanco" se tiñe a veces de positividad, de tintes místicos, de influencias pascolianas, de referencia metapoética en relación con la génesis de la poesía, con la palabra, con la literatura en general..."poesia (como) ponte...bianco" (Lieve offerta, p. 203), pero también "blanco" de ausencia y falta de tono vital y energía. El antagonismo de todo el cromatismo posible estaría en la privación del sentido de la vista, la imposibilidad de ver con una implicación semántica negativa en la mayoría de los casos: nihilista, de escepticismo o coagulación de la experiencia; equiparable al silencio con respecto al sonido (de estos dos campos semánticos estructurales).

Hay por otra parte analogías y asociaciones semánticas surrealistas en su poesía que evocan ese ambiente caótico, inquietante de la ciudad en sus espacios más marginales y decadentes, como la periferia. Y que revierten en una atmósfera premonitoria y angustiosa de la inminente catástrofe del siglo.

"Forse l'età delle parole è finita per sempre", escribirá a Vittorio Sereni en una de sus cartas en la inminencia del silencio definitivo, como si la palabra se desposeyera de su valor ante la violencia histórica y ante la fragilidad personal, pero verdaderamente estas palabras de Pozzi están llenas de Infinitud, de vigencia y vida en una síntesis única de originalidad y sensibilidad plástica y humana.

Otra obrita importante de Pozzi es La vita sognata que ella misma tituló así y recogió en sus Quaderni. Se trata de una selección de poemas que recogen toda la historia de amor vivida en relación con Antonio Maria Cervi, cifrada en una parábola de una experiencia de amor sufrida hasta la extenuación, pero que no se agota en esta centralidad temática. Los poemas están dispuestos siguiendo un orden no cronológico sino temático (ningún poema de esta antología está fechado y sólo hay un dato referencial simbólico: la muerte de Annunzio, el hermano de Antonio Maria Cervi revivido en su primera escritura), extremadamente significativo: la primera es la síntesis de la parábola del sueño de amor, desde su nacimiento hasta su ruptura; otros evocan los momentos más íntimos vividos en una continua alternancia de dualidades antitéticas: alegría-dolor, esperanza-desconsuelo, deseo-renuncia, paz-angustia, vida-muerte, siendo el último pensamiento referido a la vida.

Es además curioso apreciar que en este pequeño "canzoniere" estén ausentes los dos campos semánticos referidos a la privación de los dos sentidos: la vista y el oído, ya que la palabra está sentida como activadora de la esperanza y abierta a un proyecto futuro.

Todas estas composiciones emanan, producto de la conmoción que produjo en ella la renuncia y ruptura involuntaria impuesta por su padre, por lo tanto son todas de 1933. No se publicaron hasta 1986, con el título de La vita sognata ed altre poesie inedite a cargo de la editorial Scheiwiller, con la supervisión de Alessandra Cenni y Onorina Dino. Después se incluyeron dentro del cancionero único Parole en la edición de 1989 y 2001 tutelada por Alessandra Cenni, su gran biógrafa.

En 1988 se publicaron sus Diari con introducción también de Alessandra Cenni a cargo de la misma casa editorial "Scheiwiller". En los Diari está plasmada la experiencia directa de sus vivencias. Late más bien un tono confesional, ingenuo y adolescente y no tienen desde luego la conciencia crítica y la fuerza de sus poesías, aunque son un buen mediador como descodificador de sus poemas.

En 1989 se publican, de nuevo a cargo de Alessandra Cenni, sus Lettere, con el título L'età delle parole è finita. Lettere (1925-1938) a través de la casa editorial Archinto. En ellas se exponen reflexiones de índole varia, existenciales, personales pero sobre todo recogen su teoría poética, donde se revela su conciencia artística y crítica, clave para la interpretación exegética de su obra.

En el 2007 se publica su antología fotográfica con el título Nelle immagini l'anima bajo la supervisión de L. Pellegatta y Onorina Dino a través de la editorial Ancora: auténtica poesía en imágenes.

Finalmente en el 2008 se da a conocer su Epistolario a cargo de la casa editorial Viennepierre, que incluye algunas cartas personales, dirigidas a familiares como a la abuela Nena, a sus amigas Lucia Bozzi o Elvira Gandini, a V. Sereni, R. Cantoni, a T. Gadenz, etc. unas, se supone presumiblemente que habrían sido corregidas por el padre, otras, sobre todo, las dedicadas a Cervi, han desaparecido; cerrándose así su itinerario creativo que engloba también su tesis de licenciatura, publicada anteriormente en 1940 por la casa editorial Garzanti, prologada por Antonio Banfi y que lleva el título de Flaubert. La formazione letteraria (1830-1865) y algún que otro ensayo como "Eyeless in Gaza" (sobre Huxley).

Bibliografía.

- "Eyeless in Gaza" (ensayo sobre Huxley), Vita giovanile, año I, nº 9, 31 de mayo 1938.

- Parole, Milano, Mondadori, 1939 (1ª ed. privada, 91 poesías); 1943(Parole: diario di poesia 1930-1938), 2ª ed., 157 poesías); 1948 (3ª ed., 159 poesías); 1964 (4ª ed., 176 poesías) con prefacio de Eugenio Montale, 1989 (1ª ed. crítica, 248 poesías, a cargo de A. Cenni y O. Dino, Garzanti), 1998 (2ª ed. ampliada, 289 poesías, incluidos dos fragmentos, a cargo de A. Cenni y O. Dino, Garzanti, después reimprimido en "Gli Elefante. Poesia", Garzanti, Milano, 2001).

- Flaubert. La formazione letteraria (1830-1856), Milano, Garzanti, 1940, tesis de licenciatura con prefacio de Antonio Banfi.

- La vita sognata ed altre poesie inedite, Milano, Scheiwiller, 1986, a cargo de Alessandra Cenni y Onorina Dino.

- Diari, Milano, Scheiwiller, 1988, 2ª ed., 1989, a cargo de Alessandra Cenni y Onorina Dino, y con introducción de Alessandra Cenni.

- Pozzi e Sereni. La giovinezza che non trova scampo, Milano, Scheiwiller, 1988, a cargo de Alessandra Cenni.

- L'età delle parole è finita: lettere 1927-1938, Milano, Archinto, 1989, a cargo de Alessandra Cenni y Onorina Dino, y con prefacio de Alessandra Cenni.

- Canto segreto, Milano, All'insegna del pesce d'oro, 1992, con pinturas de Domenica Regazzoni.

- Mentre tu dormi le stagioni passano..., Milano, Viennepierre, 1998, a cargo de Alessandra Cenni y Onorina Dino.

- Poesia, mi confesso con te. Ultime poesie inedite (1929-1933), Milano, Viennepierre,
2004, a cargo de Onorina Dino.

- Antonia Pozzi. Nelle immagini l'anima: antologia fotografica, Milano, Ancora, 2007, a cargo de Ludovica Pellegatta y Onorina Dino.

- Diari e altri scritti, Milano, Viennepierre, 2008, a cargo de Onorina Dino y con notas de los textos y posfacio de Matteo M. Vecchio.

- A. Pozzi - T. Gadenz, Epistolario (1933-1938), Milano, Viennepierre, 2008, a cargo de Onorina Dino.

Traducciones

ESPAÑOL:

- Treinta poemas, Madrid, Rialp, 1961, versión y prólogo de M. Roldán.

- Antología poética, Barcelona, Plaza & Janes, 1973, versión de M. Roldán, texto bilingüe.

INGLÉS:

- Poems, London, J. Calder, 1955, versión a cargo de N. Widenbruck.

- Poems and letters, Middleton, Com. Wesleyan University Press, 2002, editado y traducido por Lawrence Venuti.

ALEMÁN:

- Der Weg, Sonderansgabe, 1943, versión a cargo de H. Benrath.

- Worte, Württemberg, Weka-Verlag Trossingen, 1948, selección antológica a cargo de E. W. Junker.

- Tag für Tag, Wien, Errante zum bleibenden Gedächtnis, 1952, a cargo de E. W. Junker.

- Worte, Tartin Editionen Untendurch, 2005, traducido por von Stefanie Golish.

RUMANO:

- Cuvinte, Bucarest, ed. Frize, 1941, selección antológica a cargo de Mihail Chirnoaga.

Bibliografía Crítica

- BERNABÒ, G., Per troppa vita che ho nel sangue. Antonia Pozzi e la sua poesia, Milano, Viennepierre, 2004.

- CENNI, A., “L’angelo disabitato”, en Diari de A. Pozzi, a cargo de O. Dino y A. Cenni, Milano, Scheiwiller, 1988, 2ª ed. 1989, pp. 103-108.

- CENNI, A., “Antonia Pozzi e Vittorio Sironi in un tempo vero di immagini”, La Rassegna della letteratura italiana, s. VIII, nº 3, settembre-dicembre 1995, pp. 163-170.

- CENNI, A., In riva alla vita. Storia di Antonia Pozzi poetessa, Milano, Rizzoli, 2002.

- CENNI, A., “La vita sognata di Antonia Pozzi”, Leggere donna, nº 116, maggio-giugno 2005, pp. 27-28.

- CENSI, A., “Le strofe lacerate”, Gazzetta di Parma, 14 giugno 2002.

- CENSI, A., “Antonia Pozzi.Una giovinezza senza scampo”, Giornale di Brescia, 23 giugno 2002.

- CENSI, A., “Antonia Pozzi: la poesia spezzata”, Giornale di Brescia, 11 febbraio 2005.
- CHIARA, P., “Osservatorio delle lettere”, L’Italia, Milano, XXXVIII, nº 41, 1949.

- CHIESA, A., “Diario di un amore disperato”, Paese sera, Roma, 23 febbraio 1989.

- CONTE, G., “Ha messo in versi la sua ombra”, La Repubblica-Mercurio, Roma, 18 marzo 1989.

- DINO, O., “Rileggendo le ‘Parole’ di Antonia Pozzi”, Il cittadino, Monza, 23 marzo 1989.

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- DINO, O., “Gli scritti della poetessa Antonia Pozzi”, Corriere della sera, 28 ottobre 2002.

- DINO, O., “Introduzione” a A. Pozzi, Diari e altri scritti, a cargo de Onorina Dino, notas a los textos y posfacio de M. M. Vecchio, nueva ed., Milano, Viennepierre, 2008, pp. 9-29.

- ERBANI, F., “Antonia Pozzi. Un suicidio annunciato”, La Repubblica, 12 giugno 1999.

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- GABANIZZA, C., “‘Parole’ di Antonia Pozzi”, L’Italia che scrive, maggio-giugno 1965.

- GHILARDI, M., “Antonia Pozzi., una biografia troppo clinica”, Il manifesto, 26 giugno 2002.

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- LANOCITA, A., “Ritratto di una poetessa di ventisei anni”, Corriere della sera, 29 luglio 1939.

- LOVASCIO, R., Antonia Pozzi. Il naufragio dell’essere, Bari, Interventi Culturali, 1980.

- MANNONI, F., “Antonia Pozzi, l’arte malinconica”, Secolo d’Italia, Roma, 18 giugno 2002.

- MONTALE, E., “Parole di poeti”, Il Mondo, Firenze, 1º dicembre 1945, p. 6.

- MONTALE, E., “Poesia di Antonia Pozzi”, La Fiera Letteraria, 21 novembre 1948, p. 3.

- MORINI, M., “Ricordo di Antonia Pozzi”, Corriere degli artisti, Milano, IV, nº 4, 28 febbraio 1949, p. 3.

- PANZERI, F., “La poetessa che amava la montagna”, Gran Milán, Milano, maggio 1989, pp. 72-73.

- PANZERI, F., “Amore e morte sotto le Grigne”, La Provincia di Lecco, 14 febbraio 1999.

- PAVANI, M., “L’oppressa nostalgia della luce”, Leggendaria, giugno 2005, nº 50.

- SCORRANO, L., Carte inquiete. Maria Corti, Biaggia Marniti, Antonia Pozzi, Ravenna, Longo Editore Ravenna, 2002.

- VACCA, N., “La dolcezza tragica di Antonia Pozzi”, Secolo d’Italia, 28 maggio 2002.

- ZANGHI, S., “Alla ricerca della verità”, Noi donne, nº 6, giugno 1999.

Enlaces de interés

Texto Representativo

TEMPO

I

Mentre tu dormi
le stagioni passano
sulla montagna.

La neve in alto
struggendosi dà vita
al vento:
dietro la casa il prato parla,
la luce
beve orme di pioggia sui sentieri.

Mentre tu dormi
anni di sole passano
fra le cime dei làrici
e le nubi.

II

Io posso cogliere i mughetti
mentre tu dormi
perché so dove crescono.
E la mia vera casa
con le sue porte e le sue pietre
sia lontana,
né io più la ritrovi,
ma vada errando
pei boschi
eternamente-
mentre tu dormi
ed i mughetti crescono
senza tregua.

28 maggio 1935

Traducción Castellana

TIEMPO

I

Mientras tú duermes,
pasan las Estaciones
sobre la montaña.

Allá arriba, la nieve,
desbordando de vida
al viento:
tras de la casa, el prado habla;
la luz
bebe huellas de lluvia en los senderos.

Mientras tú duermes,
pasan años de sol
entre las cimas de los alerces
y las nubes.

II

Puedo coger los muguetes,
mientras tú duermes,
porque sé dónde crecen.
Y mi verdadera casa,
con sus puertas y sus piedras,
esté lejana
y no la encuentre más;
pero vaya errando
por los bosques,
eternamente;
mientras tú duermes
y los muguetes crecen
sin tregua.

(Traducción: Mariano Roldán)

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