Escritoras y Pensadoras Europeas

Silvina Ocampo (1903 - 1994)

por Valeria Vitale

Silvina Ocampo

Silvina Ocampo nació en Buenos Aires en 1903. Fué la menor de las seis hija de Manuel Silvino Ocampo y Ramona Aguirre.
En su juventud estudió dibujo en Paris con Giorgio de Chirico y mostró inclinación por la poesía, gracias a la marcada tradición cultural de su familia y a la trayectoria de su hermana Victoria Ocampo quien la vinculó al mundo literario.
Por conducto de Jorge Luis Borges con quien la unió una gran amistad, conoció a su marido, el escritor Adolfo Bioy Casares con quien se casó en 1940.
Tuvieron una única hija, Marta, en 1954.
Desde que publicó su primer libro "Viaje olvidado" en 1937, Silvina Ocampo ha escrito incesantemente. Dos veces ganadora del Premio Nacional de literatura argentina, innumerables otros premios han recompensado su amplio trabajo. Obtuvo el Premio Municipal por "Espacios métricos" (poesía) en 1954, el Segundo Premio Nacional de Poesía por "Los nombres" en 1953, el Premio Nacional de Poesía por "Lo amargo por dulce" en 1962 y el Premio del Club de los 13 por "Cornelia frente al espejo" en 1988.
Fue también traductora y ocasionalmente escritora para niños y dramaturga.
Entre 1974 y 1979 publicó cinco volúmenes de cuentos infantiles (El Tobogán, El Caballo Alado, Canto escolar, el Cofre volante y La naranja maravillosa).
Ha realizado traducciones del inglés y el francés. Borges prologó una antología de sus cuentos publicada en Francia en 1974, cuya introducción es de Italo Calvino. También ha sido traducida al inglés e italiano.
Silvina Ocampo se ha transformado en un mito de la literatura argentina.
La crítica en general le adjudica importancia a su obra sugerente y de cierta premeditada confusión en la que conviven sentimientos opuestos e inesperadas fracturas de las convenciones. Su temática es la literatura fantástica en la cual desliza la ironía y un humor negro eficaz con ribetes truculentos.
Borges le reconoce una virtud inquietante y que a él, particularmente, le causaba “un poco de aprensión: la clarividencia. Nos ve como si fuéramos de cristal, nos ve y nos perdona”. Un elogio temible.
Su humor, cándido a veces, corrosivo otras, pero siempre unido al pudor, acompaña a toda su ficción. Pudor que no es sino elegancia formal ubicado en las antípodas de la explicitez de hoy. Su amor por la literatura francesa e inglesa, la llevaron primero a la lectura ferviente, y más tarde a la traducción. Tradujo al español entre muchos otros, a Emily Dickinson, Andrew Marvell, Baudelaire, Verlaine Alexander Pope, y Pierre de Ronsard. La reedición de algunos de sus libros como "Los que aman, odias" en colaboración con Bioy Casaras, "Autobiografía de Irene" "Los días de la noche", "Informe del cielo y del infierno" o "Lo amargo por dulce" por citar algunos, indican el sostenido interés en Hispanoamérica por la obra de Ocampo.
Han sido innumerables los reportajes, entrevistas, ensayos y comentarios hechos sobre Silvina Ocampo y su obra. Baste recordar los de Borges, Calvino, Martinez Estrada, Pichon Rivière, Alejandra Pizarnik, Abelardo Castillo y Eloy Martinez entre otros. Murió en Buenos Aires en 1994.

Obras

- Viaje Olvidado (cuentos), Buenos Aires, Sur, 1937.
- Enumeración de la patria (poesía), Buenos Aires, Sur, 1942.
- Espacios métricos (poesía), Buenos Aires, Sur, 1942.
- Los sonetos del jardín (poesía), Buenos Aires, Sur, 1946.
- Autobiografía de Irene (cuentos), Buenos Aires, Sur, 1948. Reeditado en Orión, 1976.
- Poemas de amor desesperado (poesía), Buenos Aires, Sudamericana,1949.
- Los nombres (poesía), Buenos Aires, Emecé, 1953.
- Pequeña antología, Buenos Aires, Editorial Ene, 1954.
- Lo amargo por dulce (poesía), Buenos Aires, Emecé, 1962
- El pecado mortal (antología de relatos), Buenos Aires, Eudeba, 1966.
- Informe del cielo y del infierno (antología de relatos), Prólogo de Edgardo Cozarinsky, Caracas, Monte Avila, 1970.
- Los días de la noche (cuentos), Buenos Aires, Sudamericana,1970.
- Amarillo celeste (poesía), Buenos Aires, Losada, 1972.
- El cofre volante (cuentos infantiles), Buenos Aires, Estrada, 1974.
- El tobogán (cuentos infantiles), Buenos Aires, Estrada, 1975.
- El caballo alado (cuentos infantiles), Buenos Aires, De la flor, 1976
- La furia (cuentos), Buenos Aires, Sur, 1959. Reeditado en Orión, 1976
- La naranja maravillosa (cuentos infantiles), Buenos Aires, Sudamericana, 1977.
- Las invitadas (cuentos), Buenos Aires, Losada, 1961. Reeditado en Orión, 1979
- Canto Escolar (cuentos infantiles),Buenos Aires, Fraterna, 1979.
- Arboles de Buenos Aires (poesía), Buenos Aires, Crea, 1979.
- La continuación y otras páginas, Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1981.
- Encuentros con Silvina Ocampo, diálogos con Noemí Ulla, Buenos Aires, Editorial de Belgrano, 1982.
- Páginas de Silvina Ocampo, seleccionadas por la autora, prólogo de Enrique Pezzoni, Buenos Aires, Editorial Celtia, 1984.
- Breve Santoral (poesía), Buenos Aires, Ediciones de arte Gaglione, 1985.
- Y así sucesivamente (cuentos), Barcelona, Tusquets, 1987.
- Cornelia frente al espejo, Barcelona, Tusquets, 1988.
- Las reglas del secreto (antología), Fondo de Cultura Económica, 1991.

Obras en colaboración con Adolfo Bioy Casares:

- Los que aman, odian, Buenos Aires, Emecé, 1946.
con J. R. Wilcock:
- Los traidores (pieza teatral en verso), Buenos Aires, Losange, 1956. Reeditado en Ada Korn, 1988.

Con Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares:

- Antología de la literatura fantástica, Buenos Aires, Sudamericana,1940; 2da ed. 1965, 3ra ed. 1970, 4ta ed. 1990.
- Antología poética argentina, Buenos Aires, Sudamericana, 1941.

Traducciones

- Porfiria, introducción de Italo Calvino, traducción de Livio Bacci Wilcock, Roma, Einaudi, 1973.
- Fait Divers de la terre et du ciel, prólogo de Jorge Luis Borges, introducción de Italo Calvino, Paris, Gallimard, 1974.
- I giorni dela notte, traducción de Lucrezia Cipriani Panuncio, Roma, Einaudi, 1976.
- Leopoldina's dream, prefacio de Jorge Luis Borges, introducción de la autora, traducción de Daniel Walderstone, Ontario, Penguin Books, 1987.
- Qui ama, odia, estudio preliminar y traducción de Angelo Morino, Roma, Einaudi, 1988.
- Viaggio dimenticato, introducción y traducción de Lucio D'artangelo, Roma, Lucarini, 1988.
- Ces qui aiment, haissent, traducción de André Gabastón, Paris, Christian Bourgois éditeurs, 1989.
- La penna magica, Roma, Editori Reuniti, 1989.

Bibliografía Crítica

- Anderson Imbert, Enrique:"Teoría y técnica del cuento", Marymar, 1979.
- Bartolomew, Roy:"Cien poesías rioplatenses", Buenos Aires, Raigal, 1954.
- Borges, Jorge Luis:"Silvina Ocampo, Enumeración de la patria", en revista "Sur", núm. 101, febrero de 1943.
- Prólogo a "Fait divers de la terre et du ciel", Gallimard,1974.
- Calvino, Italo: Introducción a "Fait divers de la terre et du ciel", Gallimard, 1974.
- Cozarinsky, Edgardo: Prólogo a "Informe del cielo y del infierno", Monte Avila, 1970.
- Ghiano, Juan Carlos: "Silvina Ocampo y su realidad", en revista "Ficción", núm. 22, diciembre de 1959.
- González Lanuzza, Eduardo: "Autobiografía de Irene", en revista "Sur", núm. 175, mayo de 1949.
- Martínez Estrada, Ezequiel: sobre "Espacios métricos", en revista "Sur", núm. 137,1946.
- Molloy, Silvia: "Silvina Ocampo, la exageración como lenguaje", en revista "Sur", núm. 320, octubre de 1969.
- Percas, Elena: "La original expresión poética de Silvina Ocampo", en "Revista Iberoamericana", núm. 38, septiembre de 1974.
- "La poesía femenina argentina", Cultura Hispánica, 1958.
- Pezzoni, Enrique: "Enciclopedia de la cultura argentina", Sudamericana, 1970. -- Prólogo a "Páginas de Silvina Ocampo, seleccionadas por la autora",Celtia, 1984.
- Pichon Rivière, Marcelo: "Así es Silvina Ocampo", reportaje en revista "Panorama", noviembre 1974.
- Pizarnik, Alejandra: "Diminios ilícitos", en revista "Sur", núm. 311, abril de 1968.
- Ulla, Noemí: Colleción "Capítulo", núm. 82, fascículo correspondiente al libro "La continuación y otras páginas", Centro Editor de América Latina, 1981

Enlaces de interés

Texto Representativo

INFORME DEL CIELO Y DEL INFIERNO

A ejemplo de las grandes casa de remate, el Cielo y el Infierno contienen en sus galerías hacinamientos de objetos que no asombrarán a nadie, porque son los que hay en las casas del mundo. Pero no es bastante claro hablar sólo de objetos: en esas galerías también hay ciudades, pueblos, jardines, montañas, valles, soles, lunas, vientos, mares, estrellas, reflejos, temperaturas, sabores, perfumes, sonidos, pues toda suerte de sensaciones y de espectáculos nos depara la eternidad.
Si el viento ruge, para ti, como un tigre y la paloma angelical tiene, al mirar, ojos de hiena, si el hombre acicalado que cruza por la calle, está vestido de andrajos lascivos; si la rosa con títulos honoríficos, que te regalan, es un trapo desteñido y menos interesante que un gorrión; si la cara de tu mujer es un leño descascarado y furioso: tus ojos y no Dios, los creó así.

Cuando mueras, los demonios y los ángeles, que son parejamente ávidos, sabiendo que estás adormecido, un poco en este mundo y un poco en cualquier otro, llegarán disfrazados a tu lecho y, acariciando tu cabeza, te darán a elegir las cosas que preferiste a lo largo de tu vida. En una suerte de muestrario, al principio, te enseñarán las cosas elementales. Si te enseñan el sol, la luna o las estrellas, los verás en una esfera de cristal pintada, y creerás que esa esfera de cristal es el mundo; si te muestran el mar o las montañas, los verás en una piedra y creerás que esa piedra es el mar y las montañas; si te muestran un caballo, será una miniatura, pero creerás que ese caballo es un verdadero caballo. Los ángeles y los demonios distraerán tu ánimo con retratos de flores, de frutas abrillantadas y de bombones; haciéndote creer que eres todavía niño, te sentarán en una silla de manos, llamada también silla de reina o sillita de oro, y de ese modo te llevarán, con las manos entrelazadas, por aquellos corredores al centro de tu vida, donde moran tus preferencias. Ten cuidado. Si eliges más cosas del Infierno que del Cielo, irás tal vez al Cielo; de lo contrario, si eliges más cosas del Cielo que del Infierno, corres el riesgo de ir al Infierno, pues tu amor a las cosas celestiales denotará mera concupiscencia.

Las leyes del Cielo y del Infierno son versátiles. Que vayas a un lugar o a otro depende de un ínfimo detalle. Conozco personas que por una llave rota o una jaula de mimbre fueron al Infierno y otras que por un papel de diario o una taza de leche, al Cielo.

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