Escritoras y Pensadoras Europeas
I+D del Ministerio de Educación y Ciencia (Duración: 3 años. Ref. HUM 2005-06658/FILO)
Investigadora Principal Dra. Mercedes Arriaga
Universidad de Sevilla
Escritoras y Pensadoras Europeas
Sibilla Aleramo (1876 - 1960)
por Isabel González
- Período Literario: Siglo XX
- Lengua en la que escribe: italiano
Sibilla Aleramo, pseudónimo de Rina Faccio -fue Giovanni Cena el que, además de descubrirla literariamente, la llamó Sibilla, y ella lo completó con Aleramo inspirándose en la familia piamontés de los Aleramici-, nació en Alessandria (Piamonte) en el seno de una antigua familia turinesa, el 14 de agosto de 1876. Como a su padre, Ambrogio Faccio, profesor de ciencias, de espíritu inquieto, le gustaba cambiar de actividad y de lugar, Sibilla pasó los primeros años de su infancia en distintas localidades: Vercelli, Milán, Porto di Civitanova, un pueblo de las Marcas, donde el padre había aceptado dirigir una fábrica de vidrio, etc. Sibilla, que mostró desde siempre un fuerte inconformismo, empieza a trabajar a los 16 años como bibliotecaria en la fábrica del padre y comienza a leer autores como Aleardo Aleardi, poeta italiano perteneciente a la corriente del llamado 'segundo romanticismo', A. Dumas, V. Hugo, De Amicis, etc.
En el año 1889 la madre, mujer depresiva, intenta suicidarse y Sibilla se vio obligada a atender la casa y a seguir trabajando en la fábrica en donde conoció a Ulderico Pierangeli, el hombre con el que se casó, para “reparar” el hecho de haberse quedado embarazada, después de haber sufrido violencia física. La boda se hizo, sólo por lo civil, en el año 1893, cuando ella apenas tenía diez y siete años y justamente el año en que la madre fue recluida en el manicomio de Macerata. El embarazo no llegó a su fin pues Sibilla sufrió un aborto.
Su matrimonio fue un verdadero infierno, como se lee en su primera novela autobiográfica Una donna, fundamental en su trayectoria literaria.
Después del aborto, en el año 1895 nace su hijo Walter, que ella adora, pero que no le impidió intentar un suicidio al año siguiente, desesperada por las continuas vejaciones a las que la sometía su marido.
Pocos años después, hacia el 1898 Sibilla empieza a ser conocida en el mundo periodístico: Escribe en La Gazzeta letteraria y en L'independente de Trieste y colabora con el periódico feminista Vita moderna y con el quincenal político y cultural Vita internazionale en el que escriben prestigiosas figuras como Ada Negri o Emilio De Marchi.
Desde el principio sus escritos sociológicos tienen un carácter fuertemente feminista, analizando el problema de las mujeres y denunciando las injusticias que sufrían por el hecho de serlo; es por ello por lo que Paolina Schiff, una activa feminista le confía la fundación de un grupo de mujeres feministas en las Marcas. Desde allí nuestra autora entra en contacto con muchas personalidades de la cultura y con fundadoras de distintas ligas feministas.
Durante los años 1899 y 1900 dirigió la revista L'Italia femminile, fundada por Emilia Maraini. Fueron años muy importantes para la lucha feminista. La Aleramo entra en contacto con Giovanni Cena con el que funda las "Scuole dell'Agro Romano" para combatir el analfabetismo de la zona.
En el año 1900 el marido le impone dejar la dirección de L' Italia femminile y la obliga a regresar a Porto Civitanova, donde él ha sustituido al suegro en la dirección de la fábrica. Antes de partir estrecha su amistad con Damiani. En Porto Civitanova Sibilla intensifica su actividad periodística, escribe artículos y reseñas de libros, sobre todo escritos por mujeres. A los dos años decide abandonar al marido pero, desgraciadamente, tiene que abandonar también al hijo, condición sine qua non para poder separarse del hombre tan machista con el que se casó; con gran sufrimiento, se va a Roma y comienza una nueva vida. Primero tuvo una relación amorosa con el poeta Damiani y luego una larga relación con Giovanni Cena, director de la revista La Nuova Antologia, con el que se va a vivir; la casa de ambos pasa a ser lugar de reunión de literatos y personas ligadas al mundo de la cultura y las letras: Panzini, Pirandello,... Intenta por todos los medios obtener la separación matrimonial y la custodia del hijo, pero no lo consigue.
Entre los años 1904 y 1910 se prodiga en labores de tipo social: recorre Italia, desde el Lazio a la Campania, Calabria, Sicilia, etc. alfabetizando y ayudando a las gentes del campo. Sigue leyendo a autores como Nietzsche, Ibsen, Wilde, Emerson, Whitman y sigue leyendo las obras de G. Deledda, M. Serao, Colette o Madame de Noailles y reseñándolas en la Nuova Antologia.
En el mes de noviembre del año 1906 se publica Una donna, su primera novela, de un carácter fuertemente autobiográfico, que tendrá un gran éxito, que será traducida a muchas lenguas y reseñada en muchas ocasiones. Desde ese momento su nombre literario será ya siempre Sibilla Aleramo.
Después de un período en Florencia en casa de los Luchaire, punto de encuentro de las culturas francesa e italiana, y después de otro período en Aosta, con la familia Pastore, y un tiempo en Riccione, con una de sus hermanas, en el año 1910 Sibilla deja definitivamente a G. Cena y empieza una vida errabunda: Tuvo una relación con la joven intelectual de Rábena, Lina Poletti; en el año 1911 vivió en Florencia, colaborando con Il Marzocco; entra en contacto con el grupo La Voce: Prezzolini, Papini, Slataper y tiene varias relaciones amorosas: la primera con Vincenzo Cardarelli. Al año siguiente, terminada ya su relación con Cardarelli, empieza una nueva, muy breve, con Papini. Comienza a escribir poesía y tiene varias relaciones amorosas con jóvenes poetas: Boine, Rebora, Boccioni, Franchi... En la primavera del 1913, de nuevo en Milán, se une al movimiento futurista y se enamora de uno de los protagonistas del movimiento, el pintor Umberto Boccioni, que la deja obligándola a aceptar la hospitalidad en París de la escritora Aurel. Allí tiene la oportunidad de conocer a Guillaume Apollinaire, Verhaeren, Rodin, los Mauclair, etc., y en Roma a Grazia Deledda.
En el año 1914 se le confía la dirección literaria de la Grande Illustrazione en donde publica sus poesías al lado de Marinetti, Cardarelli, Bontempelli, Rebora, etc.
En el 1916 la encontramos en Milán, después en Florencia, en donde conoce al poeta Dino Campana, del que se enamora perdidamente. Su relación fue muy tormentosa porque eran dos caracteres muy distintos y su unión estaba basada casi exclusivamente en el aspecto físico.
En el 1919 la Aleramo publica la novela Il passaggio, fruto de los recuerdos autobiográficos de todos sus amores. Empieza una época de continuos viajes: Nápoles, Sorrento, Capri. Conoce a Roberto Bracco, S. Di Giacomo, M. Serao, la Duse, etc. En los años sucesivos publica Momenti, (1921), su primera antología de poesías, Andando e stando, Trasfigurazione, y el texto de Endimione, dedicado a D’Annunzio. Hacia el año 1925 firma il Manifesto degli intellettuali antifascisti y comienza un largo peregrinar por hoteles, pensiones, habitaciones de alquiler, que terminará cuando decide establecerse en una buhardilla de via Margutta, en Roma. En el decenio sucesivo, aunque sigue residiendo en Roma, viaja mucho por toda Italia y Francia, entrando en contacto con muchos ambientes culturales y haciendo nuevas amistades. En el año 1930, con un prólogo de Valery Larbaud, se publica en Francia Gioie d'occasione, un volumen de prosas en donde recuerda a todas sus amistades.
En el año 1933, después de treinta años ve a su hijo Walter y comienza una relación amorosa con Erico Emanuelli. En el año 1935 la Mondadori publica una nueva serie de poesías, Sí alla terra y Sibilla empieza una relación con Quasimodo, que durará unos meses, ligándose a continuación con el joven poeta Franco Matacotta, cuarenta años más joven que ella y que será su último gran amor que durará diez años.
De nuevo en la Mondadori publica Orsa minore, una nueva colección de prosas, y en el año 1945 en la colección 'Nueva Biblioteca Italiana' dirigida por Bocelli, Dal mio diario, en donde cuenta su intensísimo amor por Matacotta. Sigue colaborando en muchas revistas y periódicos y viaja por toda Italia desarrollando una profunda actividad político-cultural.
En el año 1947 la Mondadori le publica su Selva d'amore, que ganará el premio Viareggio del año siguiente. En el 1949 publica Il mondo è adolescente y en el '51 la colección Aiutatemi a dire. Al año siguiente Sibilla viaja a Rusia por primera vez y allí se publica su colección de poesías y prosas Russia alto paese. Al final de la segunda guerra mundial se inscribe en el Partido Comunista Italiano, empeñándose fuertemente en el campo político y social.
En el año 1955 abandona su buhardilla romana de vía Margutta y se traslada a una casa en via Valcristallina. Al año siguiente publica Luci della mia sera. En el año 1957 viaja a Rusia, de nuevo y en el '58 se traslada de via Valcristallina a via Panama. El editor Valleccchi publica las cartas Aleramo-Campana, importantísimas para conocer la personalidad de ambos.
Sibilla Aleramo murió en Roma el 13 de enero de 1960, a los 83 años, después de una larga enfermedad y después de haber vivido una intensa y complicada vida. Es una mujer que ha amado mucho y muy intensamente como demuestra en su novela Il frustino, tal vez la de mayor erotismo.
Obras
Una donna (romanzo), Torino, Sten, 1906.
Il passaggio, Milano, Fratelli Treves, 1919.
Momenti (liriche), Firenze, Bemporad, 1921.
Andando e stando (prose), Firenze, Bemporad, 1921.
Trasfigurazione (novella), Firenze, Bemporad, 1922.
Endimione (pema drammatico), Roma, Stock, 1923.
Amo dunque sono (romazno-diario), Milano, Mondadori, 1927.
Poesie, Milano, Mondadori, 1929.
Gioie d'occasione (prose), Milano, Mondadori, 1930.
Il Frustino (romanzo), Milano, Mondadori, 1932.
Sì alla terra (liriche 1928-1934), Milano, Mondadori, 1935.
Orsa minore (prose), Milano, Mondadori, 1938.
Dal mio diario (1940-1944), Roma, Tumminelli, 1945.
Selva d'amore (scelta di liriche edite ed inedite), Milano, Mondadori, 1947.
Il mondo è adolescente (prose), Milano-Sera, Mondadori, 1949.
Aiutatemi a dire (Nuove poesie 1948-1951), Roma, Ediz. di Cultura Sociale, 1951.
Confessioni di scrittori (Interviste con se stessi), Torino, Ediz. Radio Italiana, 1951.
Esperienze di una scrittrice, Rinascita, maggio 1952.
Russia alto paese (prosa e poesia), Roma, Ediz. Associazione Italia-Urss, 1953.
Gioie d'occasione e altre ancora (4ª ediz. acresciuta, comprende andando e stando e Orsa minore), Milano, Mondadori, 1954.
Luci della mia sera (comprende le liriche di Aiutatemi a dire), Roma, Editori Riuniti, 1956.
Dino Campana-Sibilla Aleramo: Lettere, Firenze, Vallecchi, 1958.
Traducciones
Una mujer, Valencia, F.Sempere y Compañía edics., 1907.
Una mujer, Barcelona, Sagitario edics, 1976.
A woman at bay, New York-London, G.P. Putnam's Sons, 1908.
A woman, London, Virago, 1979.
A woman, USA, University of California Press, 1980.
En Kvinna, Stockholm, Bröderna Lagerströmstryckeri, 1908.
Eine Frau, Berlin, Marquardt&Co. Verlag, 1908.
Una Femme, París, Calman-Lévy, 1908.
Una Femme, París, Editions des femmes, 1974.
Geschichte einer Frau, Frankfurt, Verlag Neue Kritik, 1977.
Een vrouw, Amsterdam, Feministische Uitgeverij Sara, 1978.
Zena, Bratislava, Vydal Slovensý spisovatel, 1981.
Uma Mulher, Sibilla Aleramo (prefacio de Maria Antonietta Macciocchi), Lisboa, Contexto, 1983.
Le passage, Paris, F. Rieder et C.ie Editeurs, 1922
Szeretk tehát Vagyok, Budapest, Dich Manó Kiadása, 1928
Tegebuch einer Frau 1945-1960, München, Frauenbuchverlag, 1980
Bibliografía Crítica
Cecchi, E., Prefazione a Una donna, Milano, Feltrinelli, 1950.
Solmi, S., Prefazioni a Luci della mia sera, Roma, Editori Riuniti, 1956.
Luzi, M., Prefazione a Dino Campana- Sibilla Aleramo. Lettere, Firenze, Vallecchi, 1958.
Mazzotti, A., "Sibilla Aleramo", AA.VV, Letteratura italiana '900. I Contemporanei, I, Milano, Marzorati, 1963, pp. 211-235.
Lombardi, O., "Vita e arte-passione per l'apologia dello spirito femminile", AA.VV, Letteratura italiana '900. I Contemporanei, I, Milano, Marzorati, 1963, pp. 736-755.
Macciocchi, M. A., Prefazione alla 8ª ristampa di Una donna, Milano, Feltrinelli, 1973.
Guerricchio, R., Storia di Sibilla, Pisa, Nistri Lischi, 1975.
Conti, B., La Donna e il femminismo: scritti 1897-1910. Sibilla Aleramo, Roma, Edizioni Riuniti, 1978.
Cecchi, E - Solmi, S., "Eros e lirismo di S. Aleramo", Novecento. I Contemporanei, Milano, Marzoratti, 1979, pp. 756-762.
Morino, A., Diario di una donna: inediti 1945-1960, con un ricordo di Fausta Cialente e una cronologia della vita dell'auttrice Sibilla Aleramo, Milano, Feltrinelli, 1979.
Ghiaroni, R., Una Donna, Torino, Loescher, 1980.
Conti, B. - Morini, A., Sibilla Aleramo e il suo tempo. Vita raccontata e illustrata a cura di B. Conti e A. Morino, Milano, Feltrinelli, 1981.
Cenni, A., Lettere d'amore a Lina. Sibilla Aleramo, Milano, Savelli, 1982
González, Isabel, Profilo di Sibilla Aleramo: La donna e l'intellettuale nelle opere e nei giudizio dei contemporanei, Santiago de Compostela, Secretariado de Publicaciones de la Universidad, 1982.
Oliveri, M., Tra libertà e solitudine: saggi su letteratura e giornalismo femminile, Matilde Serao, Sibilla Aleramo, Clotilde Marghieri, Mariarosa Olivieri, Roma, Edizioni dell'Ateneo, 1990.
Arriaga Flórez, M., Sibilla Aleramo: Una biografía mínima para una vida intensa, «Empiurema. Revista de creación», año VII, n.18, otoño 1991, Orihuela.
Arriaga Flórez, M., La prespectiva pragmática del texto autobiográfico. Cuando el diario se convierte en autobiografía: Sibilla Aleramo, «Philologia hispalensis», año 1991, vol. VI, fasc. I, Facultad de Filología de Sevilla, pp. 127-135.
Arriaga Flórez, M., La escritura diarística en clave Bajtiniana. Gertrudis Gómez de Avellaneda y Sibilla Aleramo, "Tres miradas sobre Bajtín, Eutopías, 2 época", vol. 64, Centro de Semiótica y Teoría del espectáculo, Università di Valencia, 1994, pp. 34-44. Después en Bajtín y la literatura, Visor, Madrid, 1995, pp. 165-174.
Cavigioli, R.,La fatica di iniziare il libro: problemi di autorità nel diario di Sibilla Aleramo, Alessandria, Edizioni dell'orso, 1995
Arriaga Fórez, M., Percorsi di autorità autorevole: “Gertrudis Gómez de Avellaneda e Sibilla Aleramo”, Scritture/visioni. Percorsi femminili della discorsività, Patrizia Calefato (ed.), Edizioni del Sud, Bari, 1996, pp. 35-55.
Guerricchio, R., Andando e stando, Milano, Feltrinelli, 1997.
Folli, A., Penne leggère: Neera, Ada Negri, Sibilla Aleramo, scritture femminili italiane fra Otto e Novecento, Milano, Guerini, 2000.
Martínez Garrido, E., "Bildungsroman y crítica de género. Novela rosa y narrativa de mujeres", Cuadernos de Filología Italiana, nº extraordinario, 2000, pp. 529-546.
González, Isabel, "Firmado Sibilla Aleramo, una donna", Representar-representarse, firmado, mujer. Congreso Internacional en Homenaje a Zenobia Camprubí, Moguer (ed. Mercedes Arriaga), 2001, pp. 201-215.
Arriaga Flórez, M., Mi amor, mi juez: alteridad autobiográfica femenina, Barcelona, Anthropos, 2001.
Morino, A., L'analista di carta: Sibilla Aleramo, un'esperienza, un metodo, Imola (Bologna), Elfi-La Mandragora, 11, 2003.
Enlaces de interés
- http://www.letteraturaalfemminile.it/
- http://www.arangioruiz.org/sibilla/index.htm
- http://www.letteraturaalfemminile.it/sibilla_aleramo_e_dino_campana.ht
- http://baruffi.ceva.infosys.it/5b/aleramo/aleramo.htm
Texto Representativo
Nella stanzetta che abitavo provvisoriamente in casa di mia sorella, ed ove giungevano queste effusioni del piccolo cuore addolorato, le ore non si avvertivano piú: la notte, figgendo il capo e le mani fra le coltri, soffocavo il rantolo selvaggio...Chiamavo il bambino per nome, gli parlavo, gli parlavo... Poi, balzando in piedi, mi pareva d’esser decisa a partire, a raggiungerlo... Che importava farmi avvilire, calpestare, contaminare? Ma godere ancora della carezza, degli sguardi, degli abbracci palpitanti della mia creatura!
Che cosa mi tratteneva, con forza implacabile? Una voce dentro di me, quasi non mia, non del mio povero organismo sensibile, mi diceva che il passo da me fatto era irrevocabile, e che io non potevo piú mentire a me stessa; ch’io sarei morta di onta e di disgusto se non sapevo resistere allo strazio, se non preferivo morire!
Oh, quel comando interiore, terribile!
Per mesi, per mesi... Ero disposta alla morte colla stessa consapevolezza d’un malato inguaribile.
Sempre piú forte mi s’insinuava la persuasione che non avrei ottenuto mai nulla da colui, che la sua vendetta sarebbe stata inesorabile: dopo le minacce egli mi mandava ora parole beffarde: sapeva ch’io non potevo iniziare causa di separazione per mancanza di motivi legali. Mio padre, stanco, non interveniva piú; fin dal primo giorno, del resto, egli mi aveva detto di non sperare. Mi pervenne il rifiuto della autorizzazione maritale per riscuotere l’eredità di mio zio. Infine anche l’avvocato rinunziò ad ogni trattativa. Io restavo proprietà di quell’uomo, dovevo stimarmi fortunata ch’egli non mi facesse ricondurre colla forza. Questa era la legge.
La domestica, laggiú, venne cacciata, e cosí anche i biglietini di mio figlio cessarono. Seppi che era stata presa una giovane istitutrice; le scrissi, non mi rispose.
Nessuno poteva far nulla per me.
Perché la morte tardava tanto?
O io ero morta di già e non sopravviveva di me che un ricordo?
Il tempo scorreva, fuggiva. Mio figlio non doveva esser già piú quale l’avevo visto l’ultima sera, aveva forse già altre inflessioni nella voce, altra luce nello sguardo. Ma non riuscivo a vederlo diverso. La mia maternità s’era dunque chiusa veramente con quell’ultimo bacio?
(Sibilla Aleramo, Una donna, Torino, Feltrinelli, 1980, p. 189)
Traducción Castellana
En la habitacioncita en la que habitaba provisionalmente en casa de mi hermana, y donde llegaban estas efusiones del pequeño corazón dolorido, las horas ya no contaban: por las noches, apretando la cabeza y las manos entre las mantas, sofocaba la respiración salvaje... llamaba a mi hijo por el nombre, le hablaba, le hablaba... Después, saltando en pie, me parecía estar dispuesta a marcharme, a reunirme con él ¿qué importaba envilecerme, pisarme, contaminarme? ¡si podía gozar una vez más de la caricia, de las miradas, de los abrazos palpitantes de mi criatura!
¿qué me detenía con una fuerza impacable? ¡una voz dentro de mí, casi no mía, no de mi pobre organismo sensible, me decía que el paso dado por mí era irrevocable, y que yo no podía mentirme más a mí misma; que yo moriría de deshonor y de disgusto si no sabía resistir el sufrimiento moral, de lo contrario prefería morir!
¡oh, aquel mandamiento interior, terrible!
Por meses y meses... estaba dispuesta a la muerte con el mismo convencimiento de un enfermo incurable.
Cada vez se me insinuaba más fuerte la convicción de que jamás obtendrái nada de él [el marido], que su venganza sería inesorable: después de las amenazas, ahora me mandaba palabras sarcásticas: sabía que yo no podía iniciar la separación matrimonial por falta de motivos legales. Mi padre, cansado, ya no intervenía; desde el primer día, por lo demás, él me había dicho que no tuviera esperanzas. Me llegó la denegación de la autorización marital para recobrar la herencia de mi tio. Finalmente, incluso el abogado renunció a cualquier negociación. Yo quedaba como propiedad de aquel hombre, tenía que considerarme afortunada de que él no me hiciese volver a casa por la fuerza. Ésta era la ley. La asistenta, en la casa, fue despedida, y por ello también cesaron las notas de mi hijo. Supe que había sido contratado una joven institutriz; le escribí, no me respondió.
Nadie podía hacer nada por mí.
¿Por qué la muerte tardaba tanto?
¿O es que yo ya estaba muerta y no sobrevivía de mí nada más que un recuerdo?
El tiempo pasaba, huía. Mi hijo ya no debía de ser el que yo había visto la última tarde, tal vez tenía ya otras inflexiones en la voz, otra luz en la mirada. Pero no era capaz a verlo distinto ¿ mi materinidad, entonces, se había cerrado verdaderamente con aquel último beso?
(Sibilla Aleramo, Una donna, Torino, Feltrinelli, 1980, p. 189)
