Escritoras y Pensadoras Europeas

Natalia Ginzburg (1916 - 1991)

por Maria Mercedes Gonzalez De Sande

Natalia Ginzburg

Novelista, ensayista, autora teatral, traductora, colaboradora asidua en numerosos periódicos y revistas (entre ellos el “Corriere della Sera” y “L’Unità”), poeta (aunque sus poesías tuvieron menos trascendencia que el resto de sus escritos), Natalia Ginzburg (cuyo nombre de soltera era Natalia Levi) perteneció a la generación de jóvenes intelectuales antifascistas, junto con su marido, Leone Ginzburg, y su buen amigo Cesare Pavese, entre otros, implicados activamente en la vida política y cultural de la Italia de entreguerras, llegando a ser una de las escritoras más representativas del siglo XX italiano. Nació en Palermo el 14 de julio de 1916, hija menor de Giuseppe Levi, biólogo y eminente profesor triestino, proveniente de una familia de banqueros de origen judío y de la lombarda Lidia Tanzi, perteneciente a una prestigiosa familia de la alta burguesía.
Su padre, un ilustre médico que por aquellos años enseñaba Anatomía Comparada en la Universidad de Palermo, decidió pronto trasladarse con su familia a Turín, ciudad que se convertiría desde 1919 en el lugar de residencia de la familia Levi, y donde el padre, además de continuar con su labor docente, asumiría el cargo de director del Instituto de Anatomía Humana. Intelectual de origen aristocrático y marcada ideología socialista, Giuseppe Levi, obcecado por su fe en el progreso y la ciencia, educó a sus hijos en un mundo bastante ajeno a la realidad, basado en férreas y obsesivas normas y costumbres que imponía a su familia. Tanto fue así, que Natalia Ginzburg y sus hermanos no pudieron asistir a la escuela pública por el temor de su padre a que contrajeran alguna enfermedad, instruyéndolos él mismo en casa.
Finalmente, en 1927, Natalia Ginzburg pudo abandonar el nido familiar para cursar los estudios superiores en el Instituto Clásico Vittorio Alfieri, y, años después, iniciar en la Facultad de Letras de la Universidad de Turín la carrera universitaria, que jamás terminaría por las trágicas circunstancias del momento histórico que le tocó vivir.
Entre los miembros de su familia, además de su padre, destacan otras figuras relevantes, como su abuelo, Carlo Tanzi, abogado socialista y buen amigo de Filippo Turati; su tío Silvio Tanzi, músico de renombre; el psiquiatra Eugenio Tanzi, tío de su madre; el estudioso y crítico teatral Cesare Levi, hermano de su padre, o Adriano Olivetti, amigo de familia y, posteriormente, esposo de su hermana. El rango social de los Levi dio la posibilidad a la joven Natalia de estar en contacto ya desde su infancia con algunas de las figuras más representativas del círculo cultural turinés y de la historia italiana en general. Numerosas fueron las personalidades que asiduamente acudían a casa de los Levi; entre ellas podemos destacar nombres como el de Anna Kuliscioff, Felice Casorati, Giancarlo Pajetta, Vittorio Foa, Carlo y Nello Rosselli, Luigi Salvatorelli, Niccolò Chiaromonte, Cesare Pavese, Felice Balbo, Giulio Einaudi, Leone Ginzburg..., muchos de ellos parte integrante del grupo antifascista “Giustizia e libertà”, que sería víctima de continuas persecuciones por parte del régimen.
El hecho de provenir de una familia culta y acomodada, que contaba con cierto prestigio social y que mantenía fuertes lazos de amistad con muchas de las figuras más representativas de la cultura italiana del momento, fundamentalmente de ideología antifascista, supuso que Natalia creciera en un ambiente culturalmente propicio para desarrollar sus aptitudes intelectuales, que pronto plasmaría en sus escritos.
Sin embargo, pese a reunir todas las condiciones para llevar una vida cómoda y sin excesivos problemas, la desdicha quiso que naciera en un período histórico de fuertes persecuciones y condenas a quienes, como ella, profesaban ideas socialistas y antifascistas o tenían ascendencia judía, lo cual marcó profundamente su vida y su obra. Desde muy joven, tuvo que sufrir, junto con su familia, continuas persecuciones y controles por parte de la policía e, incluso, el encarcelamiento, en diversas ocasiones, de su padre y de sus tres hermanos, acusados de antifascistas, lo cual provocó en la escritora un carácter evasivo e introvertido y una profunda sensación de marginación que la llevarían a refugiarse en la literatura como modo de evasión de la realidad que le había tocado vivir. Con estas premisas, ya desde su infancia, la escritora se entretenía componiendo cancioncillas o poemas que recitaba en casa (costumbre muy habitual entre los hermanos Levi, heredada de su madre), iniciando con ello una práctica de la escritura que culminará a los 17 años con el relato “Una assenza”, que publicaría muchos años después en su antología de obras completas. A los 18 años aparecerá su primer relato conocido, “I bambini”, publicado en la revista florentina “Solaria”, al que seguirán diferentes colaboraciones, entre los años ‘34 y ‘37, en algunas revistas importantes de la época, como la ya citada “Solaria”, “Il Lavoro” y “Letteratura”. Asimismo, en 1937, concluyó la traducción al italiano de “Du coté de chez Swann” (con el título: “Alla ricerca del tempo perduto”), de Marcel Proust, escritor cuya obra pudo conocer y apreciar desde su más tierna infancia gracias al ambiente familiar en que creció, ya que sus padres eran grandes admiradores de éste. El trabajo, publicado por la editorial Einaudi en 1946 como parte de la colección “Gli Struzzi”, sería una de las traducciones del prestigioso autor francés mejor valoradas por la crítica italiana.
A raíz de la introducción de las leyes raciales en Italia, y a consecuencia de su declarada ideología antifascista, todos los varones de la familia Levi serán arrestados en diferentes ocasiones y se verán obligados a refugiarse fuera de los confines italianos. Por aquel entonces, concretamente en 1938, la joven Natalia se casará con Leone Ginzburg, intelectual de origen soviético, amigo de su familia, escritor y profesor de Literatura Rusa y militante del grupo anti-fascista “Giustizia e Libertà”, que sufrirá la misma suerte que los Levi y será duramente perseguido por las autoridades y encarcelado en varias ocasiones.
Gracias a su marido, director editorial de la casa Einaudi, fundada en 1933 por su amigo Giulio y que ya por aquel entonces empezaba a publicar las obras de muchos de los escritores más representativos de la literatura italiana del siglo XX, la escritora pudo intensificar sus contactos con un vasto número de intelectuales, como Cesare Pavese, Felice Balbo o Franco Antonicelli, colaboradores habituales de la editora turinesa.
La intensa actividad antifascista de Leone Ginzburg provocó su arresto por parte de las fuerzas policiales del régimen en 1940, tras el cual, como condena por oposición al fascismo, sería confinado a Pizzoli, un pueblecito de los Abruzzos a pocos kilómetros de L’Aquila. Natalia, plenamente identificada con los ideales político-sociales de su marido, lo acompañará sin reparos junto con sus dos hijos, aún muy pequeños (un año y medio el mayor y pocos meses el segundo).
En Pizzoli, donde nacería su tercera hija, Alessandra, la escritora tuvo ocasión de contemplar la desoladora realidad que se presentaba fuera de las paredes de su hogar, en el que siempre estuvo tan protegida. Fruto de dicha experiencia y de su amargura por la situación en que se encontraba su país será su primera novela “La strada che va in città”, en la que refleja con impactante realismo la dura vida de una joven de pueblo y su familia. La novela fue publicada por la editorial Einaudi en 1942, bajo el pseudónimo de Alessandra Tornimparte (compuesto por el nombre de su hija y el de un pueblo cercano a Pizzoli), para cubrir su identidad judía y escapar así de la censura fascista. Posteriormente, en 1945, la misma editorial reeditará la novela cambiando el primer pseudónimo por el de Natalia Ginzburg, con el que a partir de entonces firmará todos sus escritos.
En verano de 1943, con la caída de Mussolini, ante el avance alemán y la inminente ocupación de las tropas, Leone abandona el confinamiento y, después de un breve período en Turín, se asienta en Roma, participando en diversas actividades editoriales clandestinas. Natalia Ginzburg, ayudada por los habitantes de Pizzoli, escapó a Roma con sus hijos, escondida en un camión, hasta que, el 1 de noviembre, pudo reunirse con su esposo. Desgraciadamente, sólo veinte días después, Leone cayó en manos de los nazis mientras se encontraba en la imprenta clandestina del periódico “L’Italia libera”, muriendo torturado en la cárcel de Regina Coeli en febrero de 1944, pocos meses antes de la llegada de los aliados a Roma, sin haber podido ver antes a su mujer y a sus hijos.
Pese a este hecho desolador, que la marcó profundamente, con tan solo 28 años, Natalia Ginzburg no abandonará su actividad literaria, sino que, más bien, la intensificará, como único modo de exteriorizar sus sentimientos, que habían quedado cubiertos tras el velo de su cada vez más explícita introversión y parquedad de palabras. Así, tras la muerte de su marido y después de un turbulento período de huidas de un lugar a otro (entre éstos, un convento de monjas ursulinas, que le dieron cobijo y protección por algún tiempo) hasta la llegada de la Liberación, en 1945 regresa a la casa de sus padres en Turín, donde retomará la colaboración con la editorial Einaudi -que acabará siendo una de las más prestigiosas de Italia- como parte integrante del comité de lectura y revisión de textos junto a sus amigos Cesare Pavese y Felice Balbi, entre otros, lo cual le dará la oportunidad de juzgar y tener entre sus manos obras de escritores que alcanzarán una considerable relevancia dentro del panorama literario italiano del siglo XX, como, por ejemplo, Italo Calvino, Elsa Morante o Primo Levi.
En 1947, publica con Einaudi la novela corta “È stato così”, con la que gana el premio “Tempo”. Asimismo, por aquellos años, iniciará sus colaboraciones con el periódico “Il Politecnico”, del que será la única colaboradora femenina, destinado a estudiantes y trabajadores, y dirigido por Elio Vittorini, a la vez que intensifica su amistad con Cesare Pavese, cuyo suicidio, en 1950, supondrá para la escritora otro duro golpe que marcará su personalidad y su obra. Sobre su amigo, escribirá un emotivo y conmovedor retrato (“Ritratto di un amico”, redactado en 1957 y publicado en la colección de ensayos “Le piccole virtù” en el año 1962), mezcla de ternura y de sobriedad, en el que se aprecia claramente el profundo dolor que esta pérdida supuso para ella.
En 1950 se casará en segundas nupcias con el escritor Gabriele Baldini, crítico y estudioso de Literatura Inglesa, materia de la que era profesor en la Universidad de Trieste y con él se trasladará nuevamente a Roma en 1952, convirtiendo esta ciudad en su lugar de residencia definitivo y de la que se ausentará sólo durante un breve período de tiempo, de 1960 a 1962, para residir en Londres, donde su marido fue nombrado director del Instituto Italiano de Cultura.
Estos años compartidos con su segundo marido serán para Natalia Ginzburg de intensa productividad literaria. En el mismo año de su matrimonio publica “Tutti i nostri ieri”, su proyecto literario más amplio y ambicioso, que tendrá un gran éxito de crítica. En el ‘57 escribe tres de sus novelas cortas: “Sagittario”, “Valentino”, por el que recibe el Premio Viareggio, y “La madre”, que serán recogidos en el volumen “Cinque romanzi brevi e altri racconti”, publicado por la editorial Einaudi en 1964.
Durante su estancia en Londres, Ginzburg tuvo ocasión de conocer a una de las escritoras inglesas más relevantes de la época y que más influirían en su manera de concebir la literatura, Ivy Compton-Burnett, cuyas novelas, cargadas de ásperos diálogos –pese a su aparente banalidad–, reflejan la realidad, por cruda que ésta sea, a través del lamento reprimido de los personajes, generalmente miembros de la decadente burguesía convencional, con un lenguaje escueto, sin artificios ni sutilezas, en lo que casi podríamos considerar una crónica de la que la autora buscaba distanciarse. Buena muestra de este influjo son sus novelas “Le voci della sera”, escrita en 1961, precisamente durante su período londinense, y “Caro Michele”, novela epistolar publicada en 1973, alcanzando el cúlmen, indudablemente, en su novela autobiográfica “Lessico famigliare”, de 1963, distanciada crónica de su propia historia familiar, con la que ganará el Premio Strega y se consagrará como escritora finalmente reconocida por la crítica y el público italianos. Cabe destacar como uno de los aspectos más originales de esta obra el peculiar uso que Natalia Ginzburg hace del lenguaje, recurriendo a numerosos términos y expresiones de uso íntimo, familiar, empleados por los Levi para definir las más diversas realidades; un lenguaje ajeno y que excluye a quien esté fuera de dicho círculo, como una especie de código de sobreentendidos que refleja experiencias comunes que la escritora decide compartir con su público y, a su vez, al plasmarlos por escrito, hacerlos perdurar para siempre.
Asimismo, a la autora inglesa debe la actividad de dramaturga que iniciará a partir de 1964, aunque no se pueden obviar dentro de su pensamiento otros grandes escritores como Anton Chekov y Goldoni. Siguiendo las premisas promovidas también por Compton-Burnett de que el teatro ha de ser fundamentalmente palabra pues la palabra es la esencia de la literatura, en las obras teatrales de Ginzburg –así como en el resto de sus escritos– la palabra será, por tanto, frente a toda carga escénica, el medio básico de comunicación, el refugio con el que la escritora y los protagonistas de sus obras superan la soledad e instauran un diálogo consigo mismos y con todo aquel que quiera escucharlos.
En 1964, escribió su primera obra teatral, “Ti ho sposato per allegria”, a petición de la actriz Adriana Asti, que le propuso escribir una comedia en la que ella pudiera tener un papel representativo; proyecto que Natalia Ginzburg aceptó reticente y no sin pocas dudas al respecto.
El inesperado éxito de público y de crítica de esta primera comedia animará a la escritora a continuar con la práctica de la escritura teatral, realizando otras nueve comedias más, algunas de las cuales tuvieron tal acogida que fueron llevadas a escena incluso en otros países, como “La secretaria”, traducida por Carmen Martín Gaite y representada en España por la compañía de teatro Desatino el 13 de febrero de 1997.
Precisamente en este momento de esplendor y alta productividad para Natalia Ginzburg, que ya había alcanzado un merecido reconocimiento como escritora y una relativa estabilidad familiar, el destino volverá a jugarle una mala pasada con la inesperada muerte de su marido, aquejado de hepatitis viral, en 1969, con tan solo cuarenta y nueve años.
De nuevo, la melancólica y triste escritora se refugiará en la escritura, siendo los años ‘70 un período de intensa productividad literaria. Así, publicará las colecciones de ensayos “Mai devi domandarmi” (1973) y “Vita immaginaria” (1974), la novela “Caro Michele” (1973), el relato “Famiglia” (1977), y las colecciones de comedias teatrales “Ti ho sposato per allegria e altre commedie” (1970) y “Paese di mare e altre commedie” (1973), que tuvieron una espectacular acogida.
En los años ’80, entre sus publicaciones destacarán el estudio histórico “La famiglia Manzoni” (1983) y la novela epistolar “La città e la casa” (1984); sin embargo, lo más relevante de la trayectoria ginzburgiana en este período será el regreso a la política de la escritora, que se presentará a diputada por un grupo de independientes del Partido Comunista Italiano, cargo que obtendrá durante dos mandatos, 1983 y 1987, con un arrasador porcentaje de votos.
Durante su actividad parlamentaria, que realizó con profunda convicción, animada por el sentido de justicia que siempre había defendido y convencida del importante papel que el escritor puede y ha de desempeñar en la sociedad, la escritora luchó intensamente por diversas causas humanitarias, desde la quizá más trivial reducción del coste del pan, hasta la asistencia a los niños palestinos, pasando por la persecución legal a los violadores o la reforma de las leyes de adopción.
El 8 de octubre de 1991 fallecerá en su casa de Roma, aquejada de un cáncer irreversible, no sin haber concluido, pocos días antes, su último trabajo: la traducción de “Une Vie” de Guy de Maupassant, que será publicada por la editorial Einaudi, en 1996.
Como podemos constatar, su nacimiento en un período conflictivo de la historia italiana y mundial hizo que Natalia Ginzburg creciera en la opresora atmósfera del fascismo y sufriera en primera persona las persecuciones de este régimen, ya por su origen judío a través de las leyes raciales, ya por su ideología claramente antifascista. Todo ello condicionó, evidentemente, su carácter y su escritura, presentándose como un ser frágil y melancólico, introvertida y celosa en la defensa de su intimidad, a veces aparentemente insegura e incapaz de comprender el mundo, algo que refleja fielmente en sus escritos, con cierto distanciamiento, como espectadora de una realidad imposible de cambiar, sin intervenir ni plantear soluciones, dado que lo sucedido es inmodificable, recuperable únicamente por medio de la memoria y de su plasmación a través de la palabra escrita.
Sus obras son un reflejo de las devastadoras consecuencias sociales e intelectuales provocadas por la guerra. Por este motivo, son frecuentes en sus textos temáticas como las desigualdades e injusticias sociales; la exposición de las más variadas pasiones humanas; la falta de valores; la soledad y la incomunicación en las que el ser humano está sumido; la preocupación por mostrar la cotidianidad humana, en especial de las mujeres en su ámbito familiar e íntimo; la incomprensión y la indiferencia como motores de la vida en el hogar y, a raíz de ella, del resto de las relaciones sociales; el debate entre la realidad y el sueño, entre el realismo y la fantasía, entre el espacio y el tiempo; la recuperación proustiana de la memoria y el sueño como forma de conocimiento interior, que da sentido a la propia existencia y reafirma la propia identidad; el recurso a la técnica de la fragmentariedad y la reconstrucción de la realidad narrada por medio de diferentes interpretaciones de la misma experiencia...; temáticas que siempre ubica en espacios comunes –muchas veces la casa familiar–, y cuyos protagonistas son gente común, de manera que cualquier lector pueda reconocer un caso real.
Cabe señalar su ansia por reflejar la realidad del momento de la forma más verídica posible y desde la perspectiva de quien la ha sufrido, sobre todo desde el punto de vista de los más desvalidos, así como por transmitir tal inquietud de una manera clara y concisa, con un lenguaje sencillo, escueto, sin excesivos artificios, despojado de retóricas innecesarias, pero de gran profundidad y cargado de simbolismo; un lenguaje real –o, por lo menos, verídico–, como la realidad misma y los personajes que presenta en sus escritos: tipologías y vivencias humanas totalmente verosímiles, propias del contexto histórico y social en que se desarrollan, y con las cuales se podrían identificar numerosas familias reales; vivencias que el lector presencia como podría presenciar la propia realidad, llegando incluso a identificarse con los personajes o a compadecerlos, como si de conocidos se tratara. Muestra de que las tipologías humanas presentadas pueden adaptarse perfectamente a cualquier cultura, sociedad y país afín son las diferentes adaptaciones cinematográficas y teatrales que de sus obras se han hecho en diferentes naciones, como en España o en Inglaterra.
Como clara crítica a la sociedad de la época, los protagonistas de sus escritos son, en su mayoría, personajes apáticos, que aceptan pasivamente la realidad que les circunda, resignados a su condición y a la monotonía, faltos de estímulos que les hagan reaccionar ante cualquier adversidad, que, sin embargo, prefieren soportar estoicamente como si nada les afectara, incapaces de transformar su destino y sumidos en la soledad e incomunicación, mientras se debaten entre la realidad y la ensoñación. Se trata, frecuentemente, de seres unidos por lazos afectivos o de parentesco, pero que, a pesar de ello, se comportan como extraños que no logran demostrar ni comunicar sus afectos, por lo cual viven sumidos en su propia soledad, insatisfechos con la situación que le ha tocado vivir, pero sin hacer nada por cambiarla.
Pero lo más destacado en Natalia Ginzburg es su condición de mujer intelectual –sobre todo en los primeros años de su trayectoria literaria-, casi pionera en una sociedad que aún no asimila en la mujer ciertos roles concedidos sólo a los hombres, entre ellos el de intelectual. Por este motivo, solidaria e identificada con la problemática que afectaba a la mujer de la época, en casi todas sus obras, a la hora de exponer los problemas humanos y sociales, predomina el tema de la mujer desvalida y su precaria condición en la Italia del momento, insistiendo en la desigualdad entre hombres y mujeres en una sociedad cuyo sistema binario presenta lo masculino, o positivo, en oposición con con lo femenino, y, por tanto, negativo. De este modo, la mayoría de los personajes protagonistas de las obras de Ginzburg son mujeres que podrían considerarse estereotipos de la Italia de primeros y mediados del siglo XX –aunque la imagen podría ser extensible a otros países–, de las que intenta plasmar los más variados sentimientos e inquietudes, así como la problemática social que las circunda.Esto convierte la narrativa testimonial ginzburgiana en una especie de crónica de la mujer mediosecular, en la que, a través de personajes extraídos de la sociedad en que vivía, refleja el panorama italiano, y europeo, y, en especial, el de la dura situación de impotencia y limitación en que la mujer se hallaba sumida, ofreciendo, además, las diferentes formas que ésta tenía de reaccionar ante tales injusticias.
Por otra parte, en oposición a la figura femenina, la masculina, en la mayoría de los casos, se presenta, generalmente, como figura negativa y problemática, egoísta y falta de valores: hombres frecuentemente fracasados tanto a nivel familiar como laboral, incapaces de comunicar con su entorno, y que, precisamente por ello, a veces suscitan cierta ternura y compasión.
Con todas estas premisas, es fácil entender el porqué del éxito y la importancia dentro del panorama literario italiano de Natalia Ginzburg, la cual, refugiada en la escritura como único medio de desahogo para expresar con plena libertad sus inquietudes y su descontento ante la realidad que le tocó vivir, compensando así su carácter frágil e introvertido, hizo llegar su voz y compartió sus pasiones a través de sus textos, que quedarán indudablemente impresos en quienes se acerquen a su obra. Escritos que muestran la realidad la mayor parte de las veces con crudeza, y en cuyo desenlace no hay lugar para la esperanza, dejando en el lector cierta sensación de melancolía e impotencia, y llevándolo a reflexionar sobre las situaciones que presenta: experiencias que pasaron y quedarán en la memoria, sin posibilidad de modificación alguna, y que no habrían ocurrido si alguien hubiera podido hacer algo por cambiarlas... Como su historia misma y la de todos nosotros.

Obras

NOVELAS Y RELATOS
“I bambini”, en “Solaria”, Florencia, 1934
“La strada che va in città”, Einaudi, Turín, 1942 (la primera edición publicada bajo el pseudónimo de Alessandra Tornimparte.
“É stato così”, Einaudi, Turín, 1947
“Tutti i nostri ieri”, Einaudi, Turín, 1952
“Valentino”, Einaudi, Turín, 1957
“Sagittario”, Einaudi, Turín, 1957
“La madre”, Einaudi, Turín, 1957
“Le voci della sera”, Einaudi, Turín, 1961
“Cinque romanzi brevi”, Einaudi, Turín, 1964 (incluye las novelas: “La strada che va in citta”, “E' stato cosi”, “Valentino”, “Sagittario”, “Le voci della sera”)
“Caro Michele”, Mondadori, Milán, 1973
“Famiglia”, Einaudi, Turín, 1977 (contiene dos relatos: “Famiglia” y “Borghesia”)
“La città e la casa”, Einaudi, Turín, 1984

MEMORIAS
“Lessico famigliare”, Einaudi, Turín, 1963
“É difficile parlare di sé. Conversazione a più voci condotta da Marino Sinibaldi”, edición de Cesare Garboli y Lisa Ginzburg, Einaudi, Turín, 1999 (obra póstuma que recoge una serie de conversaciones radiofónicas en las que Natalia Ginzburg detalla numerosos aspectos de su vida y de su obra literaria).

ENSAYOS
“Le piccole virtù”, Einaudi, Turín, 1962 (volumen compuesto por once ensayos que Natalia Ginzburg publicó en diferentes períodicos y revistas italianos entre 1944 y 1962)
“Mai devi domandarmi”, Garzanti, Milán, 1970 (colección de ensayos donde la escritora hace un agudo análisis sobre su personalidad, a la vez que analiza otros temas variados de la cultura italiana y extranjera)
Croce e delizia! Pricidi de "Sandro Penna", Garzanti, Milano, 1970
“Vita immaginaria”, Mondadori, Milán, 1974 (colección de ensayos y artículos)
“La famiglia Manzoni”, Einaudi, Turín, 1983 (reconstrucción histórico-biográfica del eminente escritor italiano Alessandro Manzoni y su familia, basada principalmente en las cartas y testimonios directos de los protagonistas, hábilmente analizados por Ginzburg)
“Sandro Penna”, Pananti, Florencia, 1982
"Anton Cechov: Vita attraverso le lettere”, perfil biográfico y selección de textos cuidada por Natalia Ginzburg, traducción de Gigliola Venturi y Clara Coisson, Einaudi, Turín, 1989
Serena Cruz o la vera giustizia”, Einaudi, Turín, 1990 (crítico y amplio ensayo basado en un caso real relacionado con la incoherente política sobre las adopciones, en el que la escritora se plantea cuáles son los errores de esta equivocada política, a la vez que expone posibles soluciones)
“Non possiamo saperlo. Saggi 1973-1990”, edición póstuma cuidada por Domenico Scarpa, Einaudi, Turín, 2001

TEATRO
“Ti ho sposato per allegria e altre commedie”, Einaudi, Turín, 1966
“L' inserzione”, Stampa Policrom, Roma, 1968 (guion llevado a escena por Luchino Visconti)
“Paese di mare e altre commedie”, Garzanti, Milán, 1971
“L’intervista: commedia in tre atti”, Einaudi, Turín, 1989

ANTOLOGÍAS
“Teatro”, Einaudi, Turín, 1990 (incluye las piezas: “L'intervista”, “La poltrona”, “Dialogo”, “Paese di mare”, “La porta sbagliata”, “La parrucca”)
“Opere: raccolte e ordinate dall’autore”, vol. 1, prólogo de Cesare Garboli, Mondadori, Milán, 1986 “Opere: raccolte e ordinate dall’autore”, vol. 2, Mondadori, Milán, 1986
“Tutto il teatro”, edición de Domenico Scarpa, Einaudi, Turín, 2005

TRADUCCIONES REALIZADAS POR NATALIA GINZBURG:
Proust, Marcel, “La strada di Swann” (“Du cote de chez Swann”), trad. de Natalia Ginzburg, “Gli Struzzi”, Einaudi, Turín, 1946

Vercors (pseud. di Jean Bruller), “Il silenzio del mare” (“Le silence de la mer”), trad. de N. Ginzburg (contiene además las obras, La marche a l'etoile, Les armes de la nuit, traducidas por A. Vaudagna Marchisio y G. Varisco Torino), G. Einaudi, Turín, 1948

Flaubert, Gustave, “La signora Bovary” (“Madame Bovary”), traduzione di Natalia Ginzburg, G. Einaudi, Turín, 1983

Szymusiak, Molyda, “Il racconto di Peuw bambina cambogiana, 1975-1980” (“Les pierres crieront. Une enfance cambodgienne, 1975-1980”), traducción e introducción de Natalia Ginzburg, Einaudi, Turín, 1986

Duras, Marguerite, “Suzanna Andler”, trad. de Natalia Ginzburg, Teatro di Génova, Génova, 1986 (con material crítico sobre Marguerite Duras y su obra)

Duras, Margherite, “Suzanna Andler”, introducción de Guido Davico Bonino, traducción de Natalia Ginzburg, G. Einaudi, Turín, 1987

Sirkku Talja, “Non mi dimenticare” (“Ne m'oublie pas”), presentación y traducción de Natalia Ginzburg, Bollati Boringhieri, Turín, 1988

Szymusiak, Molyda, “Il racconto di Peuw bambina cambogiana: (1975-1980)” (“Les pierres crieront. Une enfance cambodgienne, 1975-1980”), traducción e introducción de Natalia Ginzburg, CDE, Milán, 1988

Saul Friedlander, “A poco a poco il ricordo” (“Quand vient le souvenir...”), trad. de Natalia Ginzburg, Einaudi, Turín, 1990

Guy de Maupassant, “Una vita” (“Une vie”), trad. de Natalia Ginzburg, edición cuidada por Giacomo Magrini, Einaudi, Turín, 1996.

Traducciones

ESPAÑOL
“Las pequeñas virtudes” (“Le piccole virtù”), trad. de Jesús López Pacheco, Alianza Editorial, Madrid, 1966

“Nunca me preguntes” (Mai devi domandarmi”), trad. de Jaume Fuster y María Antonia Oliver, Dopesa, Barcelona, 1974

“Querido Miguel” (“Caro Michele”), traducido por Carmen Martín Gaite, Lumen, Barcelona, 1989

“Léxico familiar” (Lessico famigliare), trad. de Mercedes Corral, Trieste, Madrid, 1989

“Las palabras de la noche” (“Le voci della sera”), trad. de Andrés Trapiello, Pretextos, Valencia, 1994

“Nuestros ayeres” (“Tutti i nostri ieri”), trad. de Carmen Martín Gaite, Debate, Barcelona, 1996

“Nuestros ayeres” (“Tutti i nostri ieri”), traducción y prólogo de Carmen Martín Barcelona, Círculo de Lectores, D.L., 1996

“Nuestros ayeres” (“Tutti i nostri ieri”), traducción de Carmen Martín Gaite, Debate, Madrid, 1996 (1ª ed.)

“El camino que va a la ciudad” (“La strada che va in città”), trad. de Arantxa Iturrioz, Bassarai, Vitoria-Gasteiz, 1997

“Querido Miguel” (“Caro Michele”), traducido por Carmen Martín Gaite (ya en Lumen, 1989), Ed. Acantilado, Barcelona, 2000

“Sagitario” (“Sagittario”), trad. de Félix Romeo, Espasa Calpe, Madrid, 2002

“La ciudad y la casa” (“La città e la casa”), traducción de Mercedes Corral, Debate, Barcelona, 2003

“Las pequeñas virtudes” (“Le piccole virtú”), traducción de Celia Filipetto, El Acantilado, Barcelona, 2002

“Antón Chéjov: vida a través de las letras”, traducción de Celia Filipetto, Ed. Acantilado, Barcelona, 2006

VASCO
“Hirira doan bidea” (“La strada che va in città”), trad. de Pello Lizarralde, Igela, Iruñea, 2001

“Arratseko ahotsak” (“Le voci della sera”), trad. de Pello Lizarralde, Igela, Iruñea, 2003

“Gure etxeko kontuak” (“Lessico famigliare”), trad. de Fernando Rey, Iruñea, Igela, 2004

CATALÁN
“Vocabulari familiar“ (“Lessico famigliare“), trad. de Mercé Trullén, Proa, Barcelona, 1989

La ciutat i la casa” (“La città e la casa”), trad. de Fina Figuerola, Eumo, Vic, 1990

“Les veus del vespre” (“Le voci della sera”), trad. de Esteve Farrés, L'Eixample, Barcelona, 1994

“L'entrevista“ (“L’intervista“), trad. de Ignasi Roda Fàbregas, Associació d'Actors i Directors Professionals de Catalunya, Barcelona, 1997

INGLÉS
“The road to the city and The dry heart: two novellettes”, trad. de Frances Frenaye, The Hogarth Press, Londres, 1952

“Dead yesterdays” (“Tutti i nostri ieri”), trad. Angus Davidson, Secker & Warburg, Londres, 1956

“Voices in the evening” (“Le voci della sera”), trad. de D. M. Low, Hogarth Press, Londres, 1963

“Family sayings” (“Lessico famigliare”), trad. de D.M. Low, Hogarth Press, Londres, 1967

“The advertisement” (“L'inserzione”), trad. de Henry Reed, Faber & Faber, Londres, 1969

“Never must you ask me” (“Mai devi domandarmi”), trad. de Isabel Quigly, Joseph, Londres, 1973

No way” (“Caro Michele”), trad. de Sheila Cudahy, Harcourt Brace Jovanovich, Nueva York, 1974

“Dear Michael: a novel” (“Caro Michele”), trad. de Sheila Cudahy, Owen, Londres, 1975

“Family sayings” (“Lessico famigliare”), trad. de D.M. Low, Carcanet, Manchester, 1984

“All our yesterdays” (“Tutti i nostri ieri”), trad. de Angus Davidson, Caracanet, Manchester, 1985

“The little virtues” (“Le piccole virtù”), trad. de Dick Davis, Carcanet, Manchester, 1985

“Valentino & Sagittarius: two novellas”, trad. de Avril Bardoni, Carcanet, Manchester, 1987

“The Manzoni family” (“La famiglia Magoni”), trad. de Marie Evans, Carcanet, Manchester,1987

“Family” (“Famiglia”), trad. de Beryl Stockman, Carcanet, Manchester, 1988

“The little virtues” (“Le piccole virtù”), trad. de Dick Davis, Arcade publishing, Nueva York, 1989

“Family sayings” (“Lessico famigliare”), trad. de D. M. Low, Arcade Publishing, Nueva York, 1989

“City and the house” (“La città e la casa”), trad. de Dick Davis, Arcade Publishing, Nueva York, 1989

“Manzoni family” (“La famiglia Manzoni”), trad. de Marie Evans, Arcade Publishing, Nueva York, 1989

“The road to the city” (“La strada che va in città”), trad. de Frances Frenaye, Arcade Publishing, Nueva York, 1990

“Four novellas” (“Valentino”, “Sagittarius”, “Family”, “Borghesia”), trad. de Avril Bardoni y Beryl Stockman, Paladin, Londres, 1990

“Voices in the evening” (“Le voci della sera”), Carcanet, Manchester, 1990

“The city and the house” (“La città e la casa”), trad. de Davis, Dick, Paladin, Londres, 1990 (primera edición en Carcanet, Manchester,1986)

Two novellas: Family and Borghesia” (“Famiglia” y “Borghesia”), trad. de Beryl Stockman, Carcanet, Manchester, 1992

“The things we used to say” (“Lessico famigliare”), traducción y presentación de Judith Woolf, Carcanet, Manchester, 1997

“A place to live and other selected essays”, seleccionados y traducidos por Lynne Sharon Schwartz, Seven Stories, New York, 2002

“It's hard to talk about yourself” (“È difficile parlare di sé”), trad. de Louise Quirke, The University of Chicago Press, Chicago, 2003

FRANCÉS
“Le voix du soir“ (“Le voci della sera“), trad. de Juliette Bertrand, Flammarion, París, 1962

“Je t'ecris pour te dire“ (“Caro Michele“), trad. de Angelique Levi, Flammarion, París, 1974
“La Route qui mène à la ville“ (“La strada che va in città“), trad. de, Georges Piroué, Denoël, París, 1983

“Ne me demande jamais“ (“Mai devi domandarmi“), trad. de Georges Piroué, Denoël, París, 1985

“Croix et dilice“, (“Croce e delizia“), trad. de B.Simeone, Phalene, Périgueux, 1987

“La ville et la maison“ (“La citta e la casa“), trad. de Angelique Lévi, Denoël, París, 1988

“Le mots de la tribu“ (“Lessico famigliare“), trad. de Michèle Causse, Grasset et Fasquelle, París, 1992

“La mère“ (“La madre“), trad. de Chantal Moiroud, Paris, Le Serpent à Plumes, París, 1999

“Nos années d'hier” (“Tutti i nostri ieri”), trad. de Adrienne Verdière Le Peletier, Plon, París, 1992

“La mère“ (“La madre“), trad. de Chantal Moiroud, Paris, M. Sell-Calmann-Lévy Le Serpent à Plumes, París, 2000

“Bourgeoisies“ (“Borghesia“), trad. de Georges Piroue, Denoël, París, 2002

“Tous nos hiers” (“Tutti i nostri ieri”), trad. de Nathalie Bauer, L. Levi, París, 2003

“Conseils à un écrivain, Suivi de Vie de Anton Tchekov”, trad. de Marianne Gourg, Ed. du Rocher, Monaco, 2004

ALEMÁN
“Valentino: Erzählung” (“Valentino”), trad. de Hedwig Kehrli, Fretz & Wasmuth, Zürich, 1960

“Die Stimmen des Abends” (Le voci della sera”), trad. de Alice Vollenweider y M. Nachw, Freiburg i. Br.Walter, Olten, 1964

“Mein Familien-Lexikon” (“Lessico famigliare”), trad. de Alice Vollenweider, Freiburg i. Br. Walter, Olten, 1965

“Das Schweigen. 2 Uberlegungen” (“Le piccole virtù”), trad. de Alice Vollenweider, Friedenauer Presse, Berlín, 1965

“Alle unsere Jahre” (“Tutti i nostri ieri”), Freiburg i. Br. Walter, Olten, 1967

“Alle unsre Gestern” (Tutti i nostri ieri”), trad. de M. Nachw. y Christine Wolter, Rütten & Loening, Berlín, 1969

“Caro Michele: Roman einer Familie” (“Caro Michele”), trad. de Arianna Giachi, M. Suhrkamp, Frankfurt, 1982

“Familienlexikon” (“Lessico famigliare”), trad. de Alice Vollenweider, Frankfurt am Main : Fischer-Taschenbuch-Verl., 1983

“Die Familie Manzoni” (“La famiglia Manzoni”), trad. de Maja Pflug, Claassen, Essen, 1988

“Winter in den Abruzzen: kleine Prosa” (“Inverno in Abruzzo”), -contiene también: “Porträt eines Freundes“ -“Ritratto d'un amico“), trad. de Alice Vollenweider, Friedenauer Presse, Berlín, 1989

“Anton Cechov: ein Leben” (“Anton Cechov: una vita”), trad. de Maja Pflug, Wagenbach, Berlín, 1990

“Nie sollst du mich befragen” (“Mai devi domandarmi”), trad. de Maja Pflug, Wagenbach, Berlín, 1991

“Ein Mann und eine Frau” (Famiglia”), trad. de Arianna Giachi, Suhrkamp, Frankfurt, 1995

“Nie sollst du mich befragen” (Mai devi domandarmi”), trad. de Maja Pflug, Fischer-Taschenbuch-Verl., Frankfurt, 1995

“Das imaginäre leben” (“Vita immaginaria”), trad. de Maja Pflug, Wagenbach Klaus, 1995

“Die stimmen des abends” (“Le voci della sera”), trad. de Alice Vollenweider, Wagenbach Klaus, Berlín, 1996

“So ist es gewesen” (È stato così”), trad. de Maja Pflug, Frankfurt am Main : Fischer-Taschenbuch-Verl., 1997

“Valentino: ein Roman und fünf Erzählungen” (“Valentino”), trad. de Maja Pflug, Wagenbach Klaus, Berlín, 1997

“Die kaputten schuhe”, trad. de Maja Pflug, Wagenbach Klaus, 1998

“Alle unsere Gestern” (“Tutti i nostri ieri”), trad. de Maja Pflug, trad. de Maja Pflug, Wagenbach Klaus, Berlín, 1998

“Die stadt und das haus” (“La città e la casa”), trad. de Maja Pflug, Wagenbach Klaus, Berlín, 1999

“Ein mann und eine frau” (“Famiglia”), trad. de Maja Pflug, Wagenbach Klaus, Berlín, 2000

“Schütze: Roman”) (“Sagittario”), trad. de Joachim Meinert, Fischer-Taschenbuch, Frankfurt, 2000

“Die kleinen tugenden” (“Le piccole virtù”), trad. de Maja Pflug y Alice Vollenweider, Wagenbach Klaus, Berlín, 2001

“Die straße in die Stadt” (“La strada che va in città”), trad. de Maja Pflug, Wagenbach, Berlin, 2001

PORTUGUÉS
“O caminho da cidade: romance” (“La strada che va in città”), trad. Anna Alba Caruso, Cotovia, Lisboa, 1991

“Foi assim: romance” (“É stato così”), trad. Anna Alba Caruso, Cotovia, Lisboa, 1992

“Todos os nossos ontens” ("Tutti i nostri ieri”), trad. Anna Alba Caruso, Cotovia, Lisboa, 1990

GRIEGO
“Agapete mou Miele” (“Caro Michele”), trad. de Alexantra Bitti, Ekdoseis Odysseas, 1979

“Etsi egine: mythistorema” (“È stato cosí”), trad. de Stella B. Theodoropoulou, Kedros, 1980

HOLANDÉS
“Valentino: een novelle” (“Valentino”), trad. De H. Klinkert-Potters, Meulenhoff, Amsterdam, 1984

ALBANÉS
“Dy novela: Rruga per ne qytet, Zerat e nates” (“La strada che va in città” y “Le voci della sera”), trad. de Yllka Beshirja, Dudaj, Tirana, 2002

CHECO
“Rodinna kronika” (“Lessico familiare”), Erb, Prace-Praha, 1977

“Vsechny nase vcerejsky” (“Tutti i nostri ieri”), Svodoba, Praha, 1981

ESLOVACO
“Rodinne krizovatky” (“Lessico famigliare”), trad. de Jan Prohacka, Slovensky Spisovatel Bratislava, 1967

HÚNGARO
“A varos es az otthon” (“La città e la casa”), trad. de Eva Szekely, Magveto Kiado, Budapest, 1990

RUMANO
“Sagetatorul” (“Sagittario”), Editura pentru Literatura Universala, Bucarest, 1968

“Lexic de familie” (“Lessico famigliare”), Univers, Bucarest, 1981

NORUEGO
“De sma dyder” (“Le piccole virtù”), trad. de Agnete Vossgard, Gyldendal Norsk forlag, Oslo, 1992

RUSO
”Semejnye Besedy: romany povesti rasskazy”, Radura, Moscú, 1989

ALGUNAS ADAPTACIONES CINEMATOGRÁFICAS Y REPRESENTACIONES TEATRALES DE SUS OBRAS:
“Ti ho sposato per allegria”: comedia escrita, en 1964, a petición de la actriz Adriana Asti y representada por primera vez en 1965, bajo la dirección de Luciano Salce, con gran éxito de público.

“Ti ho sposato per allegria”: adaptación cinematográfica de la comedia homónima, realizada por el director de cine Luciano Salce en 1967. En ella intervienen actores de la talla de Giorgio Albertazzi, Michel Bardinet y Maria Grazia Buccella.

“L'inserzione”, llevada a escena por primera vez en Londres, en 1968, bajo la dirección de Lawrence Olivier, y, posteriormente, en 1969, en Milán, gracias a Luchino Visconti (con Adriana Asti y Franco Interlenghi entre los protagonistas principales).

“Teresa”: adaptación cinematográfica, realizada por el francés Michel Arnaud, de la comedia “L’inserzione” (traducida por Henri Prémont), que el director de cine Gérard Vergez llevó a las pantallas en 1970, con Suzanne Flon y Anne Doat como actrices protagonistas.

“Caro Michele”, adaptación cinematográfica realizada por Suso Cecchi D'Amico y Tonino Guerra, de la novela homónima, que el director de cine Mario Monicelli llevó a las pantallas en 1976. Intervienen en el reparto actores como: Mariangela Melato, Delphine Seyrig, Aurore Clément y el escritor Alfonso Gatto.

“La mère”: adaptación cinematográfica de la novela “La madre”, estrenada en 1995, bajo la dirección de la francesa Caroline Bottaro.

Estreno de la comedia “La secretaria”, el 13 de febrero de 1997, de manos de la compañía Desatino Teatro. La comedia italiana había sido traducida en español por Carmen Martín Gaite.

“La entrevista”: adaptación española de la comedia “L’intervista”, traducida por Juan Antonio Saraví y dirigida por Mario Camarano, representada desde finales de los ’90 en diferentes teatros de Argentina

“Las voces de la noche”: adaptación cinematográfica española de la novela “Le voci della sera”, bajo la dirección de Salvador García Ruiz, en la película, que fue estrenada a finales del año 2002. Entre los actores principales podemos destacar nombres como: Laia Marull, Tristán Ulloa, Vicky Peña, Álvaro de Luna, Paloma Paso Jardiel y Malena Alterio, entre otros.

So ist es gewesen: adaptación cinematográfica de la novela “È stato così”, dirigida por el alemán Ralf Becher y producida por la RBB en 2005 (Wagenbach, Berlín)

Bibliografía Crítica

AA.VV., “Natalia Ginzburg: la narratrice e i suoi testi”, La Nuova Italia Scientifica, Roma, 1986
Barthes, Roland, “Il grado zero della scrittura”, Torino, Einaudi, 1982
Borrelli, Clara, “Notizie di Natalia Ginzburg”, L'orientale, Nápoles, 2002
Borri, Giancarlo, “Natalia Ginzburg”, Luise, Rimini, 1999
Bullock, A., “Maternità e infanzia nell'opera di Natalia Ginzburg”, en "Crtitica letteraria" VII (1979), pp. 502-33
Bullock, Alan, “Uomini o topi? Vincitori e vinti nei Cinque romanzi brevi di Natalia Ginzburg”, en "Italica", LX (1983), 1, pp. 38-54
Bullock, Alan, “Natalia Ginzburg: human relationships in a changing world”, Berg, Nueva York, 1991
Cecchi,E./Sapegno, N., “Storia della letteratura italiana. Il Novecento”, tomo II, Garzanti, Milano, 1992
Clementelli, Elena, “Invito alla lettura di Natalia Ginzburg”, Mursia, Milán, 1972
Crocenzi, Lilia, “Narratrici d'oggi: De Cespedes, Cialente, Morante, Ginzburg, Solinas Donghi, Muccini”, Mangiarotti, Cremona, 1966
Di Biase, C., “Natalia Ginzburg: Caro Michele”, en “Novecento letterario italiano. Ricognizioni”, Liguori, Nápoles, 1997, pp. 55-68
Di Biase, C., “Narrativa e giornalismo”, en “Novecento letterario italiano. Ricognizioni”, Liguori, Nápoles, 1997, pp. 293-306
Höhenwarter, Sabine, “Die Dinge in mir: Leben und Werk der Natalia Ginzburg”, Wiener Frauenverlag, Wien, 1992
Ioli, Giovanna (edición de), “Natalia Ginzburg: la casa, la citta, la storia”, Actas del Convenio Internacional sobre la escritora, celebrado en San Salvatore Monferrato, 14-15 de mayo 1993, Barberis, San Salvatore Monferrato, 1996
Marchionne Picchione, Luciana, Natalia Ginzburg, La Nuova Italia, Florencia, 1978
Martín Gaite, Carmen, Homenaje a Natalia Ginzburg, "ABC", 9 octubre 1991
Petrignani, S., “Le signore della scrittura”, La Tartaruga, Milán, 1984
Pflug, Maja, “Natalia Ginzburg, arditamente timida: una biografia”, traducción de Barbara Griffini, La Tartaruga, Milán, 1997
Picarazzi, Teresa, “Maternal desire: Natalia Ginzburg's mothers, daughters and sisters”, Fairleigh Dickinson University Press, Londres, 2002
Quarsiti, Maria Luisa, “Natalia Ginzburg : bibliografia 1934-1992”, Giunti, Florencia, 1996
Rizzarelli, Maria, “Gli arabeschi della memoria: grandi virtu e piccole querelles nei saggi di Natalia Ginzburg”, C.U.E.C.M., Catania, 2004
Russi, A., “Natalia Ginzburg”, en AA.VV., Letteratura italiana contemporanea, edición de G. Mariani e M. Petrucciani, vol. III, Roma, 1982, pp. 429-41.
Sanguinetti Katz, Giuliana/ Jeannet, Angela M. (edición de), “Natalia Ginzburg. A voice of the Twentieth Century”, University of Toronto Press, Toronto, 2000. Contiene un apéndice con tres artículos y una comedia de Natalia Ginzburg)
Sanvitale Francesca, “Natalia Ginzburg e la realtà”, en “Camera ottica. Pagine di letteratura e realtà”, Turín, Einaudi, 1999, pp. 51-65.
Spagnoletti, G., “Natalia Ginzburg”, en "Belfagor" XXXIX (1984), pp.41-54
Tesio, G., “Natalia Ginzburg”, en "Studi piemontesi" XIII (1984), pp. 447-60
Violante, Luciano, “Ricordo di Natalia Ginzburg: commemorazione nel quinto anniversario della morte”, Sala della Lupa della Camera dei deputati, 27 novembre 1996, Camera dei deputati, Roma, 1997

* Para un elenco completo sobre la bibliografía relacionada con Natalia Ginzburg, recomiendo el exhaustivo trabajo de Maria Luisa Quarsiti: “Natalia Ginzburg : bibliografia 1934-1992” (Giunti, Florencia, 1996)

Texto Representativo

5 febbraio 1944, morte di Leone Ginzburg:

Davanti all’orrore della sua morte solitaria, davanti alle angosce alternative che precedettero la sua morte, io mi chiedo se questo è accaduto a noi, a noi che compravamo gli aranci da Girò e andavamo a passeggio nella neve. Allora io avevo fede in un avvenire facile e lieto, ricco di desideri appagati, di esperienze e di comuni imprese. Ma era quello il tempo migliore della mia vita e solo adesso che m’è sfuggito per sempre, solo adesso lo so.

(“Inverno in Abruzzo”, en “Le piccole virtù”, 1962)

Della nonna Dolcetta, si sapeva che era piccola e grassa, come una palla; e che faceva sempre indigestione, perché mangiava troppo. Stava male, vomitava e si metteva a letto; ma dopo un poco la trovavano che mangiava un uovo: – Il xè fresco, – diceva per giustificarsi.
Avevano, il nonno Parente e la nonna Dolcetta, una figlia, chiamata Rosina. A questa Rosina le morí il marito, lasciandola con bambini piccoli e pochi denari.
Tornò, allora, nella casa paterna. E il giorno dopo ch’era tornata, mentre sedevano tutti a tavola, la nonna Dolcetta disse guardandola:
– Cossa gà oggi la nostra Rosina, che no la xè del suo solito umor?
La storia dell’uovo della nonna Dolcetta, e la storia della nostra Rosina, fu mia madre a raccontarcele per disteso; perché mio padre, lui, raccontava male, in modo confuso, e sempre inframmezzando il racconto di quelle sue tuonanti risate, perché i ricordi della sua famiglia e della sua infanzia lo rallegravano; per cui di quei racconti spezzati da lunghe risate, noi non capivamo gran cosa Mia madre invece si rallegrava raccontando storie, perché amava il piacere di raccontare. Cominciava a raccontare a tavola, rivolgendosi a uno di noi: e sia che raccontasse della famiglia di mio padre, sia che raccontasse della sua, s’animava di gioia ed era sempre come se raccontasse quella storia per la prima volta, a orecchie che non ne sapevano nulla.
«Avevo uno zio – cominciava –che lo chiamavano il Barbison». E se uno allora diceva:
– Questa storia la so! l’ho già sentita tante volte! – lei allora si rivolgeva a un altro e sottovoce continuava a raccontare.
– Quante volte l’ho sentita questa storia! – tuonava mio padre, cogliendone al passaggio qualche parola. Mia madre, sottovoce, raccontava.
Il Demente nella sua clinica aveva un matto, che credeva d’essere Dio. Il Demente ogni mattina gli diceva: –Buon giorno, egregio signor Lipmann –. E allora il matto
rispondeva: – Egregio forse sí, Lipmann probabilmente no! – perché lui credeva d’essere Dio.
E c’era poi la famosa frase d’un direttore d’orchestra, conoscente del Silvio, che trovandosi a Bergamo per una tournée, aveva detto ai cantanti distratti o indisciplinati: – Non siamo venuti a Bergamo per fare campagna, bensí per dirigere la Carmen, capolavoro di Bizet.
Noi siamo cinque fratelli. Abitiamo in città diverse, alcuni di noi stanno all'estero: e non ci scriviamo spesso. Quando ci incontriamo, possiamo essere, l'uno con l'altro, indifferenti o distratti. Ma basta, fra noi, una parola. Basta una parola, una frase: una di quelle frasi antiche, sentite e ripetute infinite volte, nel tempo della nostra infanzia. Ci basta dire: "Non siamo venuti a Bergamo per fare campagna" o "De cosa spussa l'acido solfidrico", per ritrovare ad un tratto i nostri antichi rapporti, e la nostra infanzia e giovinezza, legata indissolubilmente a quelle frasi, a quelle parole. Una di quelle frasi o parole ci farebbe riconoscere l'uno con l'altro, noi fratelli, nel buio d’una grotta, fra milioni di persone. Quelle frasi sono il nostro latino, il vocabolario dei nostri giorni andati, sono come i geroglifici degli egiziani o degli assiri-babilonesi, la testimonianza d’un nucleo vitale che ha cessato di esistere, ma che sopravvive nei suoi testi, salvati dalla furia delle acque, dalla corrosione del tempo. Quelle frasi sono il fondamento della nostra unità familiare, che sussisterà finché saremo al mondo, ricreandosi e risuscitando nei punti più diversi della terra, quando uno di noi dirà -Egregio signor Lippman- e subito risuonerà al nostro orecchio la voce impaziente di mio padre: -Finitela con questa storia! L'ho sentita già tante di quelle volte!

(Natalia Ginzburg, “Lessico famigliare”, 1963)

Traducción Castellana

5 de febrero de 1944, muerte de Leone Ginzburg:

Ante el horror de su muerte solitaria, ante la angustia alternativa que precedió a su muerte, yo me pregunto si esto nos ha ocurrido a nosotros, a nosotros, que comprábamos las naranjas donde Girò e íbamos a pasear por la nieve. Entonces yo tenía fe en un porvenir fácil y feliz, rico de deseos realizados, de experiencias y de planes en común. Pero ésa era la etapa mejor de mi vida y sólo ahora que se ha escapado de mis manos para siempre, sólo ahora lo sé.

(“Invierno en los Abruzzos”, en “Las pequeñas virtudes”)

De la abuela Dolcetta se sabía que era menuda y regordeta, como una pelota; y que sufría siempre indigestiones, porque comía demasiado. Se sentía mal, vomitaba y se echaba en la cama; pero después de un rato se la encontraban comiendo un huevo: -Éste es fresco, -decía para justificarse.
Tenían, el abuelo Parente y la abuela Dolcetta, una hija llamada Rosina. A esta Rosina se le murió el marido, dejándola con hijos pequeños y poco dinero.
Volvió, entonces, a la casa paterna. Y el día después de su regreso, mientras estaban todos sentados a la mesa, la abuela Dolcetta, mirándola, dijo:
– ¿Qué tendrá hoy nuestra Rosina, que no tiene el humor de costumbre?
Fue mi madre quien nos contó con todo lujo de detalles la historia del huevo de la abuela Dolcetta y la historia de nuestra Rosina; porque mi padre, él, contaba todo mal, de modo confuso, y siempre entrecortando el relato con sus estruendosas carcajadas, porque los recuerdos de su familia y de su infancia lo alegraban; por lo que de aquellos relatos cortados por largas carcajadas, nosotros no entendíamos casi nada. Mi madre, sin embargo, se alegraba contando historias, porque adoraba el placer de contar. Empezaba a contar cuando estábamos a la mesa, dirigiéndose a uno de nosotros: y tanto si contaba algo sobre la familia de mi padre, como si lo contaba de la suya, la llenaba de satisfacción y parecía siempre como si contara esa historia por primera vez, a oídos que no sabían nada.
“Tenía un tío –comenzaba- al que llamaban el Barbison”. Y si entonces uno decía: -¡Esta historia ya me la sé! ¡La he oído muchas veces!- ella entonces se dirigía a otro y en voz baja seguía contando.
-¡Cuántas veces he oído esta historia! – bramaba mi padre, cortándole al relato alguna palabra. Mi madre, en voz baja, seguía contando.
El Demente en su clínica tenía un loco, que se creía Dios. El Demente cada mañana le decía: -Buenos días, ilustre señor Lipmann- Y entonces el loco respondía: -Ilustre quizás sí, ¡Lipmann probablemente no! –porque él creía ser Dios.
Y estaba también la famosa frase de un director de orquesta, conocido del Silvio, que, estando de gira en Bérgamo, les había dicho a los cantantes distraídos o indisciplinados: -No hemos venido a Bérgamo de acampada, sino para dirigir la Carmen, obra maestra de Bizet.
Nosotros somos cinco hermanos. Vivimos en ciudades diferentes, algunos de nosotros están en el extranjero: y no nos escribimos a menudo. Cuando nos encontramos, podemos estar, el uno con el otro, indiferentes o distraídos. Pero basta una palabra, una frase: una de aquellas antiguas frases, oídas o repetidas infinitas veces durante nuestra infancia. Nos basta decir: “No hemos venido a Bérgamo de acampada” o “A qué apesta el acído sulfhídrico”, para recuperar de repente nuestra vieja relación, y nuestra infancia y juventud, ligada indisolublemente a aquellas frases, a aquellas palabras. Una de aquellas frases o palabras que haría que los hermanos nos reconociéramos el uno al otro en la oscuridad de una cueva, entre millones de personas. Aquellas frases son nuestro latín, el vocabulario de nuestros días pasados, son como los jeroglíficos de los egipcios o de los asirio-babilónicos, el testimonio de un núcleo vital que ha dejado de existir, pero que sobrevive en sus textos, salvados por la furia de las aguas de la corrosión del tiempo. Aquellas frases son el fundamento de nuestra unidad familiar, que perdurará mientras estemos en el mundo, recreándose y resucitando en los puntos más diferentes de la tierra, cuando uno de nosotros diga –Ilustre señor Lipmann- y enseguida resuene en nuestros oídos la voz impaciente de mi padre: -¡Ya basta con esta historia! ¡Ya la he oído mil veces!

(“Léxico familiar”)
Traducción de Mercedes González

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