Escritoras y Pensadoras Europeas

Virginia Olper Monis (1856 - 1919)

por Andrea Gallo

Virginia Olper Monis

Virginia Olper Monis (1856-1919), nació en Venecia, más exactamente en el histórico «Ghetto ebraico», la primera judería de Europa, el 21 de enero de 1856. Su padre era Silvio Olper, un comerciante veneciano hebreo de buena condición económica, el cual se dedicaba también a actividades editoriales; la madre de Virginia, Sofia, murió muy pronto, cuando los hijos eran pequeños. Los Olper eran una familia culta y de simpatie risorgimentali.
Poco se sabe de Virginia, sin embargo, gracias a la tradición hebráica que favorecía también la educación de las chicas, pudo disfrutar de una buena instrucción de marco humanístico, incluso puede que tuviese una preparación musical. A los veinte años sabemos que ya debía estar casada con Isidoro Monis (1845), un farmacéutico de San Giorgio al Tagliamento (localidad de la parte más oriental de la provincia de Venecia). El matrimonio vivió en Friuli, más tarde en Padua y, al final de su vida, en el mismo San Giorgio. Los Monis tuvieron dos hijas: Elisabetta Lia (1876) y Silvia (1880), autora de un posible retrato, el único que tenemos de Virginia.
Los años vividos en Padua fueron los más fecundos para la actividad literaria de Virginia: ella empezó a colaborar con varias revistas, diarios locales como «Il Veneto» e «Il Comune», pero también escribía para «La Donna», revista feminista fundada en Padua en 1868 por Gualberta Alaide Beccari (y dirigida por ésta misma hasta 1890), y en las más importantes revistas literarias de la época como «Natura ed Arte» del editor milanés Vallardi, la romana «Vita italiana» dirigida por De Gubernatis, en la cual escribía Grazia Deledda, la «Gazzetta letteraria» de Turín, «La Tavola rotonda» de Nápoles, donde a menudo publicaba D’Annunzio, «La Favilla» de Perugia y otras más. Entre sus escritos periodísticos más originales, vale la pena recordar las reseñas a las novelas de tres grandes autoras de la época: de Neera comentó Teresa (en «La Donna») y La vecchia casa (en «Natura ed Arte»), entró en el debate provocado por la novela Il marito de Bruno Sperani/Beatrice Speraz (en «La Tavola rotonda») y publicó (en el diario «L’Adriatico») un comentario al conocido y debatido libro Una donna de Sibilla Aleramo; a este respecto es interesante recordar que ya en 1899 Rina Faccio, que todavía no utilizaba su noto seudónimo, había dedicado a la escritora veneciana un medaglione en la revista «L’Italia femminile». Virginia Olper firmó también varios ensayos de tema social.
Parece que no fue autora de versos, pero fue en esa misma época patavina cuando Virginia Olper editó sus más importantes obras narrativas: los cuentos Racconti veneziani e novelle sentimentali (1893), Miutte. Bozzetto friulano (1898), La cieca (1904) y Derelitti (1906); los cuentos infantiles Gloria di sole y Storia di una bimba (1899); la novela Il raggio (1899). Escribió y sacó a la luz otros artículos: Guida pratica della massaia (1887), un escrito dedicado al padre In memoria di Silvio Olper (1899), Il movimento etico-sociale e l’Unione Morale (1899), La donna nella realtà (1908). Parece que también haya publicado descripciones de ilustres personajes de la literatura italiana como Gaspara Stampa y Dante Alighieri, y tenemos noticia incluso de un estreno teatral en el teatro Alfieri de Turín del drama Il figlio.
En 1907 los Monis se trasladaron a San Giorgio al Tagliamento, pueblo de origen de Isidoro, y por lo que se sabe, Virginia dejó las letras. Falleció el 13 de septiembre de 1919 en Venecia y fue sepultada en el cementerio hebreo del Lido de Venecia.
Virginia Olper Monis fue una figura interesante y realmente original. Aunque su producción no es copiosa, resulta novedoso su punto de vista con respecto a la condición de la mujer, por ejemplo afirma que la educación de la mujer es algo imprescindible, al mismo tiempo que ella defiende la oportunidad de una ley sobre el divorcio (Di volo sopra una seria questione. Carta a la signora Olimpia Saccati publicada en «La Missione della Donna» en 1879), durante una época en la que casi nadie sostenía esa cuestión.
Curiosos, en el panorama de la literatura italiana de la época, son también sus cuentos de insólita ambientación veneciana; son cuentos contemporáneos a las comedias de Gallina y de Selvatico que nos ofrecen un diferente punto de vista de la realidad de la pequeña burguesía de esa ciudad.

Obras

NARRATIVA
Racconti veneziani e novelle sentimentali, Milano, Chiesa e Guindani, 1893 (colección de cuentos).
Miutte, Padova, Società Cooperativa Tipografica, 1898 (cuento).
Il raggio, Vicenza, Fabris, 1899 (novela) .
La cieca, Padova, Società Cooperativa Tipografica, 1904 (cuento).
Derelitti, Milano, Sandron Editore-Società Cooperativa Tipografica, 1906 (cuento).

NARRATIVA INFANTIL
Gloria di sole, Palermo, Sandron, 1899.
Storia di una bimba, Palermo, Sandron, 1899.


OTROS ESCRITOS
Guida pratica della massaia, Milano, Trevisini, 1887.
In memoria di Silvio Olper, Padova, Società Cooperativa Tipografica, 1899.
Il movimento etico-sociale e l’Unione Morale, Lodi, Tipografia Wilmant, 1899.
La donna nella realtà, Padova, Società Cooperativa Tipografica, 1908.

Ediciones recientes

Cuentos
Miserie borghesi, en la antología Controcanto, a cura di Riccardo Reim, Roma, Sovera, 1991.
Il maggior dolore, por Fiorenza Chiarot en Una donna senza «festa». Vita e scritti di Virginia Opler Monis, Potrogruaro, Ediciclo, 2002.
Miutte. Bozzetto friulano, por Fiorenza Chiarot en Una donna senza «festa», cit.

Otros escritos
«Una donna» di Sibilla Aleramo, por Bruna Conti en Sibilla Aleramo, La donna e il femminismo. Scritti 1897-1910, Roma, Editori Riuniti, 1978.
Di volo sopra una seria questione. Lettera alla signora Olimpia Saccenti, por Fiorenza Chiarot en Una donna senza «festa», cit.

Traducciones

INGLÉS
Woes of the Middle Class, translated by Margaret E. Kern en la antología Writing to Delight: Italian Short Stories by Nineteenth-Century Women Writers, edited by Antonia Arslan and Gabriella Romani, Toronto-Buffalo-London, University of Toronto Press, 2006.

Bibliografía Crítica

- Rina Pierangeli Faccio, Medaglioni: Virginia Olper Monis, en «L’Italia femminile», I, 40, 15 ottobre 1899.
-Andrea Gallo, Una «valorosa e fine scrittrice» veneta: Virginia Olper Monis en «Padova e il suo territorio», XXII, 126, 2007.
- Antonio Giacinto, Una scrittrice en L’antica pieve di San Giorgio al Tagliamento, Udine, Arti Grafiche Friulane, 1967.
- Patrizia Zambon, Scrittura d’autrice. La tradizione, il Veneto, en «Notiziario bibliografico», II, 3, 1989.
- Fiorenza Chiarot, Una donna senza «festa». Vita e scritti di Virginia Olper Monis, Portogruaro, Ediciclo, 2002.
- Elena Loewenthal, Virginia, una donna romantica senza festa, in «La Stampa», 19 ottobre 2002.
- Diana Giorgia Tonon, Virginia Opler Monis: una dimenticata scrittrice ebrea, en «Scorpione letterario», I, 1, 2004.

Enlaces de interés

Texto Representativo

Scendevano dal molo in una gondola scoperta, e percorrevano il Canalazzo, dai Giardini a S. Chiara: il Canal Grande pieno delle malie notturne, di cui il silenzio non era interrotto che dalle grida lunghe e cadenzate de’ gondolieri: scia, stali, premi, e dalle ondate di suoni e di canti scendenti giù dai balconi spalancati che proiettavano dei quadrati luminosi nella oscurità trasparente. E il sottile fascino della maga Adriatica, il molle fascino che tanti forti vince, dava alla giovane un piacevole e passeggero eccitamento de’ nervi, mentre piombava Paolo in una estasi che si prolungava tutta la notte; fra le lenzuola egli ancora sognava di sentirsi cullato dall’acqua, sdraiato sul trasto, accanto a lei, soli.
Ne’ dì festivi era un’altra specie d’incanto; visitavano i monumenti, le chiese, i musei; e a lui pareva che i suoi entusiasmi d’artista rientrato, trovassero un’eco, che il cuore della bella creatura avesse nuovi palpiti dinnanzi alle tele meravigliose del Tiziano, dei Palma, del Veronese, in mezzo alla ricchezza orientale impressa nel misticismo cristiano di S. Marco, davanti alla sinfonia di linee stupenda del cortile del Palazzo Ducale, nelle sale immense popolate di ricordi di grandiose figure e di eccelsi fatti.

(Virginia Olper Monis, Il maggior dolore, en Racconti veneziani e novelle sentimentali, cit.)

Traducción Castellana

Bajaban del muelle en una gondola descubierta y recorrían el Canalazzo, desde los Giardini hasta Santa Chiara: el Gran Canal estaba lleno de los hechizos nocturnos, cuyo silencio sólo era interrumpido por los largos y cadenciosos gritos de los gondoleros: scia, stali, premi, y por las oleadas de sonidos y cantos que descendían de los balcones, los cuales proyectaban formas luminosas en la oscuridad transparente.Y el sutil encanto de la maga Adriática, ese suave encanto que a tantos fuertes vence, daba a la joven una placentera y pasajera excitación de los sentidos, mientras que Paolo caía en un éxtasis que se prolongaba durante toda la noche; entre las sábanas él aún soñaba con sentirse mecido por el agua, tumbado en el trasto, al lado de ella, solos.
Los días festivos tenían otro encanto; visitaban los monumentos, las iglesias, los museos y a él le parecía que sus entusiasmos de artista encontraban un eco y que el corazón de la bella criatura tenía nuevos latidos frente a los lienzos maravillosos de Tiziano, de los Palma, de Veronés, en el medio de la riqueza oriental imprimida en el misticismo cristiano de S. Marco, frente a la estupenda armonía de líneas del patio del Palacio Ducal, en las salas inmensas pobladas de recuerdos de grandiosas figuras y de magníficas hazañas.

(Traducción de Andrea Gallo)

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